Jueves, 01 de octubre de 2009


Foto tomada de internet para utilizar sin ánimo de lucro



Más allá

 

No puede negarse que el poema que hoy os dejo pertenece al  libro “Vientos de soledad”. Digamos que se saca por la pinta.

 

Me despierta el aire,

me despierta el viento,

todas las mañanas

y a cada momento…

 

Pero nadie piense que esto era entonces (hablamos de1984) solamente una verdad lírica u onírica, sino que se trataba de una verdad auténtica, real, corporal, física, química, somática. Ya sé, ya sé, redundo y desbarro y desvarío, pero es que me interesa enfatizar. Porque sí, porque me despertaba el aire a cualquier hora y no sabía qué hacer… Bueno, a veces me ponía a escribir un poema que versaba casi siempre sobre la soledad: la soledad de los niños, la soledad de los hombres, la soledad de las piedras. Sí, también la soledad de las piedras, Lo que pasa es que llegaba a la conclusión de que las piedras no estaban solas, y menos si se comparaban conmigo:

 

Que no están solas las piedras

por su razón de calladas.

La soledad es un hombre

que se hace piedra en el alma.

 

En fin, fueron tiempos muy duros, muy difíciles, en los que uno no encontraba postura ni acomodo, sino sólo una soledad muy extraña que venía a lomos del viento y me causaba un profundo dolor:

 

Que duele andar con el tronco

de viento en viento, llorando,

Llevar el agua en los ojos,

morir de sed en los labios.

 

Dolor que no remediaba en nada aquella canción archifamosa de Bob Dylan, que decía precisamente que la respuesta estaba en el viento ¿Dónde, dónde? Me preguntaba yo. Y alguien contestaba por mí: más allá, muchacho, más allá…

 

De manera que me fue bastante fácil encontrar un título para el poema.

 

Más allá

 

En la noche honda

del espacio abierto,

cuando todos duermen

¿qué hago yo despierto?

 

Solo con las nubes

que en el alma tengo,

voy a atar los cabos

que he dejado sueltos.

 

Cabos de aquel niño

que nació de un credo,

más allá del barro,

más allá del cuerpo.

 

En la noche oscura,

donde todo es ciego,

le pregunto al aire,

le pregunto al viento:

 

¿Dónde está aquel trono?

¿Dónde está aquel reino?

¿Dónde está aquel rayo

que apuntaba al cielo?

 

Me contesta el alma

de un pasado eterno,

en el mismo tono,

con el mismo gesto:

 

Más allá del mundo,

más allá del tiempo,

más allá del alma,

más allá, más lejos.

 

En la voz callada

del silencio interno,

más allá del hombre,

más allá, más dentro.

 

En la noche densa,

de cansancio lleno,

se me caen los ojos

pero no de sueño.

 

Se me caen de rabia

porque no comprendo

un catarro humano

más allá del hielo.

 

Un maná distante,

un amor de ensueño,

un calor de lumbre

más allá del fuego.

 

En la noche oscura

dejo este misterio

que me cuenta el aire,

que me sopla el viento.

 

Y regreso a casa,

porque en casa tengo,

con un poco de humo,

un calor de besos.

 

 

Del libro “Vientos de soledad” (1984)

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Tags: Más allá, viento, aire, mañanas

Publicado por Mariano.Estrada @ 12:52
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 01 de octubre de 2009 | 21:42
Me encanta. Lo releer? con m?s tiempo ma?ana y ya te dir?. Me lo he bebido de un trago y el regusto es dulce... Ma?ana...
Cada vez me gustais m?s,...poemas de Mariano Estrada.
Transi
Publicado por Mariano.Estrada
Jueves, 01 de octubre de 2009 | 22:14
Hola, Transi:
En este momento me siento en deuda contigo. Estos d?as has colgado dos poemas m?os en tu Blog y yo a?n no he dicho esta bica es m?a. Por cierto, las fotos que has colgado en el post "La orilla del mar" son fant?sticas. Ya he utilizado para mis asuntos dos fotos tuyas, que las tienes muy buenas.
Gracias, Transi, por los poemas que cuelgas en tu blog y por este comentario que es absoluramente generoso conmigo.
Un abrazo
Publicado por Mariano.Estrada
Viernes, 02 de octubre de 2009 | 13:37
...

Que somos en la casa cuatro almas
que suman muy a gusto cuatrocientas.
Y al ser la soledad tan absorvente,
si nadie le hace caso, se va ella.

De "Vientos de soledad"
Tal vez de "Soledad a tomar vientos"

Un abrazo