S?bado, 05 de septiembre de 2009

 
 
Otras fotos: http://album.miarroba.com/Mariano.Estrada/21/399/



Otoño, del esplendor a la soledad

 
Los otoños de la Carballeda zamorana siempre me sugieren la palabra esplendor, sin que nada pueda hacer para evitarlo. A su vez, la palabra Esplendor, aposentada en lo concreto, me lleva a una figura inasible en el lejano camino de Galta, Rajastán,  donde Octavio Paz erigió un poema de ruinas y de manchas  y de filología, cuyo nombre es El Mono Gramático y cuya forma es un libro; pero también me transporta, y créanme que ignoro las razones,  al ya lejano Esplendor en la Hierba, título de una película con guión de William Inge que, sin querer, me acerca mucho a Whitman, el maestro,  y éste a la Estatua de la Libertad,  y también a unas hojas rebeldes/revolucionarias que, terca y lentamente, se tiñen de colores otoñales y me llevan  de nuevo al esplendor. Y entonces me pregunto si estoy condenado a repetirme, pero concluyo que no, porque esta vez el otoño no me conduce solamente al lirismo que emana de las hojas esplendorosas de la Carballeda zamorana, con las que mi ombligo se comunica,  sino también a los círculos nietzscheanos del eterno retorno, que otros creen espirales sin término y sin vuelta. Aunque esto no encaja demasiado con los secretos a voces del lenguaje, en cuyos labios, de una forma o de otra,  todo parece que vuelve: uno por sus fueros, otro por donde solía, otro a tus brazos otra vez, algunos a casa por Navidad... De hecho, toda rectificación suele ser una “vuelta a empezar”. Y toda insistencia en el error es una “vuelta la burra al trigo”. No obstante, el hecho de volver a empezar, que implica seguir una pauta, tener un desarrollo ¿requiere una identidad real con el pasado, con lo pasado, o sugiere solamente un camino de aproximación, concomitante, paralelo? Con respecto al punto inicial, del que se parte, al que se vuelve ¿es realmente el mismo cada vez o es esencialmente otro? La vuelta  a los orígenes, pongamos por caso, es una vuelta simbólica,  porque ¿cómo volver materialmente a la cuna, a la niñez, al útero? En cuanto al regreso al territorio o a la patria... Se vuelve, sí, pero ¿cómo volver al mismo sitio si uno no es el  que fue y la patria es completamente distinta?

Vuelta. Título que insiste en remitirme a Octavio Paz, apoyando, tal vez, la referida teoría de las espirales, que asegura que no hay repeticiones, sino giros en planos superpuestos...

Huelga decir que El Mono Gramático y Vuelta quedan en planos superpuestos, a pesar de que no falta quien dice -y Borges no es el único- que, por prolífico que sea un escritor, en realidad no hace otra cosa que escribir el mismo libro durante toda su vida.

Mariano Estrada

Fragmento del libro “Aguablanca, caminos de ida y vuelta”

 

Vientos de otoño

 

Cuando las hojas, maduras,

se dan al dios otoñal,

cuando los vientos le dictan

al árbol su soledad…

 

Le busco al alma un refugio

para ponerla a invernar,

y de las ramas de un árbol

le pongo leña al hogar.

 

Así me paso el otoño,

oyendo al viento silbar,

desnudo, como ese árbol

que me he atrevido a quemar.

 

El frío dios del otoño

nos ha azotado a la par:

a mí con melancolías,

al árbol con huracán.

 

Y viendo cómo las ramas

se acaban de desnudar,

mi corazón se desnuda

para ponerse a pensar

 

¿Por qué se alejan los sueños

y queda la soledad?

¿Por qué se agostan las hojas?

¿Adónde irán a parar?

 

Entonces miro hacia adentro

y se me ocurre al mirar

que el árbol es como el hombre,

la misma su soledad.

 

Que el corazón en otoño

es rama que han de dejar

las hojas, que son los sueños

y con el viento se van.

 

Del libro “Vientos de soledad” (1984)

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Tags: Otoño, esplendor, soledad, hojas

Publicado por Mariano.Estrada @ 13:54
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 05 de septiembre de 2009 | 14:37
Marianin, que es un poco pronto para el oto?o; a m? me produce...

?Deja que termine el verano!, aunque para las letras no existan estaciones.

Un abrazo,
Andr?s Mtnez. Trapiello
Publicado por Mariano.Estrada
S?bado, 05 de septiembre de 2009 | 19:26
Son las ganas, Andr?s. Este verano est? siendo una lengua de fuego y uno suspira ya por el fresco del oto?o.

Despu?s vendr? el invierno con sus l?tigos de fr?o y otra vez suspiraremos por el verano. Las vueltas. Los giros. Los planos superpuestos.

Por cierto, el eterno retorno cada a?o nos acerca un poco m?s a las Moiras ?Te das cu?n?

Tengo ganas de verte, chaval. Un abrazo
Publicado por Invitado
S?bado, 05 de septiembre de 2009 | 22:52
Me encanta el verano, por su luz hasta altas horas de la tarde. Este poema me hace ver que ya llega el oto?o y describe fielmente mi estado emocional.
Me encanto amigo mio, escribes tan sencillo las emociones que uno siente, como dif?cil es para mi explicarlas.
Gracias y un beso.
Mary Luz
Publicado por Mariano.Estrada
Domingo, 06 de septiembre de 2009 | 12:08
Hola, Mary Luz:

A m? me encanta el oto?o, que en la zona donde vivo es largo y c?lido. El calor sofocante desaparece y una gran parte de los turistas est?n ya de regreso en sus casas.
Si yo tuviera que venir aqu? de vacaciones, elegir?a el mes de Septiembre, sin duda.

Para la recreaci?n de la vista me gustan los oto?os arbolados, por el esplendor de las hojas

Gracias por tu comentario.
Un abrazo