Domingo, 10 de junio de 2007
276x400px - 30.3 Kbytes

Robles

M?s de una vez he hecho p?blicos mis pervertidos abrazos con los robles y, en general, mi identificaci?n con los ?rboles. El roble siempre ha ejercido sobre m? una gran atracci?n, hasta el punto de que, en determinadas ocasiones y circunstancias, me he sentido roble yo mismo. En alguno de mis escritos, incluso, los he llegado a parangonar con las personas (ver texto en cursiva) Despu?s de todo, los robles tambi?n son mortales ?O no? Aunque a algunos les cuesta mucho morir y, si logran escamotear la depredaci?n, el fuego o el esquilmo, cosa realmente dif?cil, son capaces de hacerse milenarios. Dicen que en el Bosque de Tijeo, en la Velilla de Muelas de los Caballeros (Zamora), los hay hasta de seiscientos a?os, pero esto no puede asegurarse a simple vista. Es verdad que a muchos de ellos se les ve maduros y talluditos, pero seiscientos a?os es una peque?a eternidad ?Qu? hace un joven, como yo, abraz?ndose a unos mortales tan viejos?

?Unos metros despu?s del sorprendente paraguas hospitalario, se insin?a una peque?a pedriza, pero a?n los robles mantienen esa t?nica de frondosidad y de altos vuelos que exhiben en los entornos del arroyo. Son los robles mimados, como ni?os de teta y biber?n, con protecci?n de padre y de madre, con besos de los miembros de su alargada familia. Tengo hambre, mam?. Pues r?ete un brazo, hijo, y espera. Cobijo y alimento. Calor, savia, cari?o. ?Cari?o de qui?n? Cari?o de la cuna. Cari?o de la especie. Regazo maternal, cercan?a del agua. Tierra, fertilidad de la madre. Exuberancia, bocados de su boca, chorros de su pecho. Calor nutriente de carne con abrigo. Inviernos con cierta calidez, para aguantar los rigores climatol?gicos, el fr?o, la nieve, los tornados. Primaveras f?rtiles. Rompimientos, tallos, brotes, exultaciones de vitalidad y de alegr?a. Caldos de lactancia, sopas adolescentes, bocadillos de juventud. Rotundidad, vigor, robustez, alma material de la futura madera ?Madera o carne? ??rbol o ni?o? Hoja, temblor de coraz?n. Vitalidad. Yema, pulsaci?n de feto. ??Qu? tiene la primavera, de abril a mayo?? Una llama de le?a y calentura, una hoguera de amor y escalofr?o, un fuego eterno de luna y clorofila ?Dios, c?mo quema la savia! ?Dios, y c?mo hierve la sangre!...

El bosque de Tijeo (como representante majestuoso de los viejos bosques de Velilla), hasta ahora salvado milagrosamente de cuantos peligros lo han rodeado, deber?a ser objeto de muchas y serias precauciones. Es demasiado valioso como para que alguien no tenga la tentaci?n de destruirlo.

Un abrazo

Robles de Velilla (Muelas de los Caballeros)

? A partir de aqu?, robles centenarios que viven y conviven con las pedrizas. Robles maduros y robustos que, sin ser altos ni bajos, han ganado en anchura y en belleza. Formas caprichosas de los troncos, ramas que viran y reviran y que suben y que bajan. Tallos que se acercan a su origen terrenal y vuelven a ascender a su truncada vocaci?n de eternidad celeste, si es que existe tal cosa. Quiebros s?bitos, ramas entrelazadas, nudos caprichosos, matrimonios de acomodaci?n. ?Inter?s de clase, privilegios de casta, preceptos endog?micos, alguna buena herencia? No, crecimiento en libertad, naturaleza libre. Belleza derramada que el sol proyecta en el suelo, sobre las piedras, donde se han aposentado los musgos. Musgos cobertores, musgos de verde esplendoroso con la forma exacta de la irregularidad distributiva ?Irregularidad distributiva? ?Impuestos a la carta, fraudes de vegetaci?n? ?Paga m?s quien menos tiene? Por ah?, por ah? van exactamente los tiros. Sombras del ?rbol, albergues de humedad y protecci?n avara del agua. Cabellos de las piedras, colchones muelles de ocasionales recesos de las personas ?Nos tumbamos ah?, Rosi?a? De acuerdo Roque, pero las manos quietas ?eh?

Manchas y dibujos, cuerpos blanquecinos de troncos desollados, como los rabos de toro, Zamora, tiznes de antiguas quemaduras, protuberancias, resquebrajamientos de rayos y centellas. Oquedades, hendiduras, guaridas de alima?as, nidos de p?jaros que aovan bajo el taimado acecho del cuco. El cuco es un mam?n. Etimolog?a. Significados. Mamar no es sorber, mamar no es absorber. Mamar, si no hay carne por medio, tiene un sentido metaf?rico. Chupar del bote ?Quiere usted decir que el cuco es un "sorb?n", un vulgar chupahuevos? Pues no. El cuco mira. El "cucomira". ?l, cuco, mira. Son las serpientes las que se meriendan los huevos, algunas. Y los ni?os, a veces. Y los adultos tambi?n, si se trata de huevos de perdiz, que quedan a tres cuartas de la nariz, pasando por alto las aproximaciones. No es verdad, los huevos de perdiz son completamente rastreros, como las culebras y los lagartos, como las escobas y las arrobaderas, como los huevos de las gallinas, t? que sabes d?nde ponen. Como los huevos de los mortales que, destinados al polvo, siempre andan rodando por la paja. Polvo eres y en polvo te convertir?s. El cuco toma los nidos en pr?stamo para que su hembra ponga en ellos los huevos. Pero no paga nunca el alquiler, ah? est? su delito. Mam?n, vago y "okupa". Profanador, consentidor. Su mujer es ad?ltera, porque se mete en camas ajenas, pero nada tiene que ver con la "sorbona", que es la que sorbe los huevos en realidad, o sea, la serpiente, la que tiene domicilio en Par?s. Si no acudes a tiempo a la etimolog?a, ?c?mo puedes saber con exactitud que Alguien vol? sobre el nido del cuco?

Robles ca?dos, mimetizados con los l?quenes y las pedrizas. Robles grandes y majestuosos, robles medianos y peque?os, robles de cuerpos formiables y multiformes que, en la cansada pendiente de las laderas se van haciendo min?sculos chaparros, como met?fora invertida de una sociedad estratificada, en la que el bienestar ocupa capas muy bajas y en la cumbre no se puede vivir, porque ese fr?o de altura que no resisten los robles ?c?mo van a resistirlo las orejas? Los chaparros son pobres de solemnidad y la savia no les da para bufandas.
- Es verdad, Isidro, con respecto a la sociedad de los humanos, este hermoso bosque de robles es una pir?mide invertida.
- Invertida y sugerente, Antonio, porque no s?lo se trata de su formal structure (que dice Claudio Rodr?guez que dice Richards), sino tambi?n de los contenidos con los que yo he podido hacer la referida met?fora. Y F?jate que, en el bosque, la riqueza se distribuye mejor que en la sociedad de la que nosotros somos part?cipes.
- ?Qu? quieres decir exactamente?
- Que los beneficiados son muchos, que la mayor?a es acomodada, que los chaparros son pocos.... Y que...
- ?Y que qu?...? ?Qu? pasa?
- Nada, que el camino se ha cansado de acompa?arnos, por lo que parece -dijo Isidro, a la vez que hac?a un gesto de resignaci?n- ?Ves aqu?lla raya del monte, mucho m?s precisa que la trazada por Cela en Mazurca para dos muertos?
- S?, pero espero que sea de otra ?ndole, porque aquella era una fuente de presagios, y los presagios siempre rondan el mal.
- Claro, pero el mal, o el bien, no tienen por qu? referirse exclusivamente a la ?tica. Para nosotros, y en este caso concreto, el bien est? representado por el camino, y el mal por las dificultades que va a darnos el monte, que de hecho se llama maleza, en su conjunto.
- Ah? hay un exceso de utilitarismo ?sentenci? Antonio.
- ?Y acaso no lo hubo en el mism?simo ?rbol de la ciencia, no lo hay a?n en su concepto? Dios llam? bien a lo que le favorec?a y mal a lo que le perjudicaba. Las manzanas las colgaron despu?s, no los ex?getas ni los te?logos, sino los meros encantadores de serpientes.
- Manzanas o higos, envidias o deseos, el caso es que la marcha se nos ha puesto dif?cil, ?no? ?Qu? hacemos ahora?
- Por lo pronto, mira donde pones los pies, Antonio, porque el camino est? completamente encharcado...

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Fragmento del libro Aguablanca, caminos de ida y vuelta
Publicado por Mariano.Estrada @ 18:53
Comentarios (10)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 10 de junio de 2007 | 22:11
Robles, querido Mariano, tambi?n han llamdado mi atenci?n a lo largo de la vida.
Nunca he podido descifrar lo que me dicen, pero su atracci?n hace que mi mirada se dirija hacia ellos a modo de saludo cuando me acerco a la huerta de mi padre. Est?n cerca, a tiro de piedra. Y han permanecido ah? desde...
Su paulatina desnudez me anuncia dias m?s cortos, oto?o de tristeza y melancol?a.
Pero, hoy, Junio, se encuentran llenos de vida; su enorme vegetaci?n me sigue produciendo una sensaci?n de misterio, que en la infancia era miedo.
Y sin embargo sigo fascinado por estos robles de Villacil, Le?n.
Publicado por Invitado
Domingo, 10 de junio de 2007 | 22:44
Esos robles en Villacil -Le?n-, dar?an un agradecimiento por el recuerdo que les ha dispensado Andr?s Mart?nez Trapiello.
Publicado por Mariano.Estrada
Domingo, 10 de junio de 2007 | 23:15
Quiero entender que Villacil es una pista que me das para que sepa quien eres, ya que has entrado como invitado an?nimo. Y s?, creo que s? por donde van los tiros, pero tampoco puedo estar del todo seguro, de manera que dejaremos que persista un determinado misterio.
De lo que s? estoy seguro es de que hay una gran afinidad en los gustos y en las aficiones. Y ?ste es otro dato que viene a apoyar mis sospechas. Pero hay m?s, sugieres que esos robles est?n ah? desde hace mucho tiempo. Luego tienes una edad que puede acercarse mucho a la m?a. Y hasta es muy posible que tuvi?ramos el mismo colegio?

Y sin embargo, a?n persiste la duda? ?Ser? yo un improbable ep?gono de Descartes?

Un abrazo

Postada: al ir a colgar esta respuesta he visto la de un visitante anterior, antiguo compa?ero tambi?n, sin duda. ?Qu?n es? Me faltan elementos para juzgar, pero ha desvelado correctamente el misterio. Vamos, que ya no dudo, Andr?s. Un abrazo a los dos..
Publicado por Invitado
Lunes, 11 de junio de 2007 | 1:51
Lo he le?do tantas veces, que ya casi me lo s? de memoria, es precioso. Por cierto llevaros ropa de abrigo, seguramente har? fr?o ? Que peligro, tantos hombres interesantes juntos.
Publicado por Senocri
Lunes, 11 de junio de 2007 | 16:42
Te entiendo: yo tambi?n he abrazado a los ?rboles. A los almendros sobre todo. Por el pueblo zamorano donde nac? no hay robles y si muchos almendros. Que, adem?s, por ser la vanguardia de la primavera, casi siempre sufre las consecuencias
Publicado por Invitado
Martes, 12 de junio de 2007 | 4:21
Querido Mariano, de la casa de mis padres mantengo como recuerdo, una mesa de cocina,que fue de mi abuela, y que un carpintero restaur? impudicamente en la decada de los sesenta , esa enorme mesa del novecientos no entraba en la cocina y ya no eramos tantos.....el roble tiene algo m?gico, y para nosotros lejano.
Todos llevamos en las venas sangre europea, de Espa?a, Italia, Francia...., y cuando nuestros mayores vinieron a este pais trajeron consigo ademas de las esperanzas, objetos, que conservamos con cari?o.
No hay robles , aqui, querido Mariano,pero mi sangre los ama y a?ora . todo mi cari?o para ti y los tuyos adriana de Montevideo
Publicado por Mariano.Estrada
Martes, 12 de junio de 2007 | 18:00
Hola, Adriana;

Me alegro de que estos viejos robles de mi tierra te hayan llevado a Montevideo tan buenos recuerdos.

Gracias por tus cari?os y recibe t? los m?os.

Un abrazo
Publicado por Invitado
Martes, 12 de junio de 2007 | 20:46
Querido Mariano: Qu? hermoso tu texto sobre los robles. Tan gratos, tan amados por m?, ser? por los pocos que veo en mi zona. En la esquina de mi casa, hay uno, parte del jard?n de la casa vecina. Seguramente, quien cort? sus ramas, no escuch? su grito de hermandad, ni supo que se da?aba a s? mismo. Hoy paso por el frente de la casa y veo sus mu?ones y recuerdo, cuando en otro tiempo... tambi?n lo abrazaba y ?l, me brindaba su sombra y la belleza de su follaje.

El roble se ha instalado en mi hogar... como parte de la historia familiar: se presenta en un imponente aparador que luce sus tallas. su vientre atesora la mejor vajilla de la casa, aquella que tiene los recuerdos de los d?as festivos familiares, sabe de cumplea?os y aniversarios... de sidras burbujeantes y abrazos entre hermanos. Ese aparador, es un viejo recuerdo de familia que hered? de mis padres.

Gracias Mariano, por rendir tan c?lido homenaje a nuestros hermanos los robles. Susana C. Lobo (C?rdoba. Argentina)
Publicado por Mariano.Estrada
Martes, 12 de junio de 2007 | 23:57
Hola, Susana, me alegro de o?rte nuevamente. Y me alegra saber que el roble te es tan querido como a m? y a los que han dejado aqu? sus comentarios. Para todos va este poema del libro "Hojas lentas de oto?o" Un abrazo

PRESENCIAS DE ROBLE

Esas hojas de roble,
que alzaron en la luz
sus cascabillos de ternura,
alumbran los entornos del dolor
con delicadas ceras.

Ah?, en ese extenso ?rbol
-ola perpetua del paisaje-,
descansa una verdad
de identidad y tiempo.

En ?l est?n las lenguas
espesas de la lumbre, el t?lamo
del sue?o y del amor,
el envigado de la casa...

Ah? est? el cortezo de la miel,
la empu?adura del arado...

Y ahora,
circundando la pena,
tras la helada textura del granito,
?qui?n le niega el derecho
sagrado de incoar
un expediente de ceniza?
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 13 de junio de 2007 | 10:19
El poema, desde luego es precioso, s?lo que da escalofr?os de miedo y respeto.Me pone triste y los recuerdos se me algolpan en el alma, en el coraz?n.