Jueves, 17 de mayo de 2007
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Mariano Estrada
fue "excedente de cupo"


Dedico esta entrada a Javier del Vigo Palencia, porque ?l ha colgado estas An?cdotas de la mili en el Blog de Antiguos alumnos de la Fundaci?n Virgen del Camino, Le?n, cuyo 50 aniversario se va a celebrar en el pr?ximo octubre. Yo le he prometido de postre una foto de la ?poca para que tenga, y con ?l el resto de los compa?eros, la oportunidad de re?rse de alguien que, por suerte o por desgracia, tiene de militar menos a?n que de fraile y para fraile se demostr? sobradamente que no val?a.

Un abrazo


AN?CTOTAS DE LA MILI

Cuando la mili era una carga de obligado cumplimiento y las milicias universitarias una adaptaci?n de la misma al calendario de los estudiantes, el hecho de ser ?excedente de cupo? no te libraba de hacerla, sino que te la rebajaba llanamente de categor?a. Es decir, no terminabas de sargento o de alf?rez, sino que a lo m?ximo que pod?as aspirar era a cabo primero, si es que eso puede ser una aspiraci?n, que lo dudo. Yo tuve la suerte de pillar un cambio de ley que limit? los campamentos a s?lo dos meses: julio y agosto. Y pas? el primer verano en Talarn, L?rida, que result? ser un lugar que pod?a calificarse de bueno, aunque no todos opinaban lo mismo.

Algunos, adem?s, tambi?n tuvimos la suerte de que el capit?n de la compa??a a la que fuimos asignados ten?a de militar lo que nuestra actual ministra de cultura tiene de ?fraila?. As? que en uno de los primeros d?as, durante la celebraci?n de determinada clase te?rica que, por cierto, recib?amos a las tres de la tarde debajo de una chopera y con un calor de justicia, al capit?n se le ocurri? preguntarnos si nos sent?amos a gusto con nuestro destino, entendiendo por tal lo que la suerte nos hab?a deparado en el campamento. Fue entonces cuando uno se quej? de la comida, otro del jab?n que faltaba en las duchas, otro de las letrinas, que en realidad ?dijo- eran una mierda sucesiva y amontonada, otro...

A m? todo eso me estaba molestando bastante, la verdad, porque lo que yo deseaba realmente era descabezar una siesta aprovechando la lejan?a de los ?ltimos pupitres de la clase, que eran de materia terrenal un poco en pendiente, y en mis adentros rezaba para que el capit?n se extendiera a discreci?n con aquella voz pausada y suya de adormecedor terciopelo. Digamos que el capit?n, canario practicante, no ten?a voz de mando sino de sugerencia, lo cual era infrecuente en la profesi?n, ya que no exclusivo y peligroso. Pero no hubo manera de conseguirlo, porque todos los soldados se hab?an apuntado a aquella cr?tica larga que, al parecer, hac?a muy amena la clase: que si el agua era poca o de mala calidad, que si en el barrac?n hac?a un calor terror?fico, que si la ropa era grande o era peque?a...De modo que, para terminar con aquella insufrible letan?a, a m? se me ocurri? levantarme, ponerme bien a la vista del susodicho, cuadrarme para dirigirle mi queja y finalmente quejarme, cosa que hice as?:

- Mi capit?n, cuando yo llegu? aqu? med?a uno ochenta.

Se hizo un silencio sepulcral, como es l?gico. S?lo se o?an las cigarras que, ignorantes de nuestras vicisitudes militares, ten?an un concierto abrumador sobre nuestras respiraciones contenidas.

Pero fue el capit?n, precisamente, el que mirando de arriba a abajo mi metro sesenta y cinco de estatura, no del todo cumplido, rompi? aquel silencio expectante con una estruendosa y sincera carcajada. Tras ?l re?mos todos a muerte.

All? acabaron las quejas, por supuesto, pero yo ya no pude dormir aquella tarde porque, desgraciadamente, en el abuso de la palabra hab?a perdido las enormes ventajas del anonimato.



Addenda

Campamento de milicias

He pasado muchos a?os llamando ?Padre? a m?s curas de los que pudieran ser mis progenitores, como para pasarme desapercibida una conversaci?n celebrada ?si as? puede decirse- entre un sargento chusquero del Ej?rcito de Espa?a y un soldado en ciernes, compa?ero m?o y excedente de cupo, el d?a mismo en que nos llevaron al campamento para empezar las milicias.
En realidad, el muchacho se hab?a dirigido al sargento ignorando la graduaci?n que ostentaba:
- Oiga?
- ?Oiga? ?C?mo que oiga? ?No sabes c?mo se llama esto? ?contest? el aludido, se?alando orgulloso a sus hombreras-
- Pues, no ?C?mo se llama?
- Mi sargento
- ?Ah!
- ?Ah, mi sargento! ?Tienes ganas de juerga? Esto se llama galones ?Ga-lo-nes! ?Entendido?
- S?, entendido
- ?Entendido, mi sargento! ?De d?nde sales t?, eres idiota? A ver, repite conmigo: ?Mi-sar-gen-to!
- ?Mi-sar-gen-to!

Hay que decir que a?n no hab?amos recibido formaci?n castrense ninguna. Acab?bamos de llegar al Campamento General Mart?n Alonso, en Talarn (L?rida), muy cerquita de Tremp. Era el uno de julio de 1971. El viaje, realizado en un convoy militar, hab?a sido largo y tedioso. Cuando entramos al campamento ?bamos de ac? para all?, pero no sab?amos ad?nde; nos mandaban esperar, pero no sab?amos qu?. As? est?bamos, cansados por el viaje y por las largas esperas, cuando se produjo la situaci?n referida. El futuro soldado, mi compa?ero, ignoraba no s?lo los distintivos que el sargento luc?a en los hombros, sino todas las graduaciones de la escala militar, que son muchas, y el trato que hab?a que dispensar a los jefes.

Ni que decir tiene que el muchacho se hab?a dirigido al sargento por alguna raz?n determinada, no por el gusto de cruzar con ?l un pu?ado fortuito de frases. Volvi?, pues, a la carga:
- Oiga, mi? mi sargento
- ?S?? ?contest? ?ste con aire displicente-
- ?Puedo ir al servicio?
- ?Al servicio? ?J?! Querr?s decir a las letrinas.
- Eso, mi sargento, a las letrinas
- Denegado, si?ntate.
?

Continuar?... Pero no s? cu?ndo

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Publicado por Mariano.Estrada @ 20:17
Comentarios (7)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 18 de mayo de 2007 | 1:42
Mejor por suerte, no te veo de militar. Por cierto en ?sa foto das un aire...a ? I?igo? ? Pablo Abraira?. No se te ocurra dejarte bigote. Besos.
Publicado por Invitado
Viernes, 18 de mayo de 2007 | 11:57
Antiguamente la mili era una oportunidad para que los jovenes salieran del pueblo, de donde nunca hab?an salido. Y dicen que volv?an hechos unos hombres, porque hab?an visto mundo Y yo digo: ?No me digas! ?Dentro de un cuartel?
Publicado por Invitado
Viernes, 18 de mayo de 2007 | 20:36
La mayor fuente de an?cdotas de Espa?a era la mili. Todo el mundo ten?a tropecientas. Pero ya se sabe, muerto el perro se acab? la rabia. Y est? bien que se haya acabado
Publicado por Invitado
S?bado, 19 de mayo de 2007 | 4:21
Hola Mariano,

Como sabes la milicia y la guerra, no son mi fuerte. A finales de los 60, agot? todas las prorrogas habidas y por haber. Cuando finalmente me vi en la tesitura de comparecer ante la autoridad militar, queme mi ?ltimo recurso, alegando las correspondientes enfermedades -mas o menos ficticias-, la presunta miopia entre otras, previa picaresca de critales de "culo de vaso" y pr?cticas, para pasar el Tribunal M?dico Militar, EUREKA logr? alcanzar el objetivo. Militarmente no pase de mozo, logrando la preciada calificaci?n de INUTIL TOTAL EXCLUIDO DE TODO SERVICIO. Para celebrarlo sal? por primera vez de Espa?a, y disfrute de unas maravillosas vacaciones a dedo, llegando hasta Suecia...

Abrazos, tu amigo, pepe.
Publicado por pablo
Lunes, 22 de febrero de 2010 | 20:02
perdona, cual es la estatura minima para poder entrar en la mili??
Publicado por Ma?o 5 tiros
Mi?rcoles, 08 de diciembre de 2010 | 23:40

Mira por donde,he encontrado a alguien que como yo estuvo en Talarn en Julio-Agosto de 1971 haciendo la primera parte del IPS.

Yo estuve con algunos compañeros de estudios en la sexta compañia (Bailen).

Se me puede identificar,por qué yo gané el primer premio "caballeros aspirantes" y campeón absoluto del concurso de tiro, de hecho y la primera vez que disparé con el mosquetón Mauser me pusieron como apodo "El maño de los 5 tiros", pues tapé con sólo dis parches los 5 tiros.

La vacuna del coléra, el calor, las duchas que no funcionaban, las revistas en el puesto de guardia, las gorras "capadas", nuestro teniente Bolufer, nuestro capitán Fábregas (gaditano), este si que era militar-militar. Y sus famosos arrestos para los que se les caía el mosquetón al pasar de la posición de descanso a firmes:  escribir 50, 100, 200 veces "Antes se me cae el huevo derecho que el mosquetón".

Publicado por Mariano.Estrada
Viernes, 10 de diciembre de 2010 | 21:09

Ostras, Pedrín, el  Maño de los 5 tiros... No creo que nos conociéramos, pero me alegra saber de alguien que pasó aquellos días conmigo, en Talarn, donde un día volví para enseñárselo a mi mujer y a mis hijos (entonces aún pequeños), pero no nos dejaron entrar, porque aquello ya no es lo que era. Un poco decepcionado, bajamos a Tremp y los llevé a la cafetería de la piscina, donde solíamos ir todos los "excedentes" ¿La recuerdas? Pues otra decepción, claro. Seguía la cafetería, pero era más chunga. Y, por supuesto, ya no estaba la piscina... En fin, que todo cambia y aquello había cambiado del todo. Si lees esto, dime tu nombre, para ver si suena la flauta. A lo mejor teníamos algún amigo común. Un fuerte abrazo