Lunes, 14 de mayo de 2007
400x274px - 22.1 Kbytes 400x300px - 19.3 Kbytes 400x291px - 15.9 Kbytes

Sonetina de Mariano Estrada hallada en la red

Queridos amigos:

Un soneto me manda hacer Violante? ?Y qui?n es Violante? Veamos: seg?n el diccionario de Coll, Violante es el que viola antes, es decir, el que la vio primero, seg?n mi leal saber y entender, que tiende a obrar bien, ya que no suele estar ni suelto ni estre?ido.

Y a?ado de mis propios recursos: el que la vio primero y dijo: ?Qu? vedo! Con lo que provoc? la admiraci?n de un apurado contribuyente, literato por m?s se?as, que a la saz?n se encontraba con los pantalones muy mal agachados, y s?lo pudo soltar la ya famosa apostilla: ?Vaya, hasta por el culo me conoc?is?.

?Y a qu? viene todo este exordio que, de puro rancio, huele? Pues viene a que, lo mismo que nos fuimos el s?bado de marcha, nos vamos hoy de sonetos ?Qu? ocurre? Que todo esto es muy chungo, ?no?, y queda un poco anticuado y demod?. Pues s?, pero m?s vieja es la fornicaci?n y se fornica todos los d?as? ?Est?is realmente en lo que os meto?

Y hablando con la debida seriedad: ?Por qu? cuelgo ahora todos estos sonetos, que pueden hacerse indigeribles, y mucho m?s ofrecidos en esta larga ristra, igual que si fueran ajos o chorizos? Porque me he topado con ellos en Internet, como otros se toparon un d?a con la Iglesia. Ocurri? ayer, de golpe, con bastante nocturnidad. No ten?a ni idea de que ellos anduvieran por all?, y mucho menos colgados.

Y yo, contento de verlos de esta guisa, tan recopilados, tan juntos y tan monos, me dije: vaya, otro ha trabajado por m?. Lo que no sab?a yo es que tuviera tantos sonetos publicados, ya que ?ste no es precisamente el tipo de composici?n con el que me he estrujado el cerebro y/o me he quemado los ojos. Pero, claro, granito a granito, se va haciendo pared. Querr? usted decir que se va llenando el granero. Bueno, yo con el granito hago pared, lo mismo que Pink Floyd.

Por ?ltimo, quiero transcribir aqu? una sentencia de Borges, referida a esta peque?a composici?n de 14 versos que todo el mundo se empe?a en decir que es una obra redonda y acabada. Y digo yo: entonces, ?por qu? se le a?ade a veces un estrambote? Pero es decir por decir, ya que mi opini?n al respecto no es en absoluto rebelde, sino entregada y sumisa. La frase de Borges, referida m?s al poeta que al soneto, dice: ?No hay escritor m?trico, por casual o nulo que sea, que no haya cincelado su soneto perfecto, monumento min?sculo que custodia su inmortalidad, y que las novedades y aniquilaciones del tiempo deber?n respetar. Se trata de un soneto sin ripios, pero que es un ripio todo ?l: es decir, un residuo, una inutilidad?. Nada m?s, s?lo a?adir que Borges escribi? muchos sonetos.

Y que yo hace mucho tiempo que no escribo ninguno.

Un abrazo
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com


Sonetos de Mariano Estrada V?zquez, que alguien se ha dedicado a recopilar y ha publicado en esta p?gina:

http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12593390887031538532624/024159_0002.pdf

http://descargas.cervantesvirtual.com



ESTRADA VAZQUEZ, MARIANO

Justel. Muelas de los Caballeros. Zamora. 1.947
Vive en Villajoyosa (Alicante) desde 1.973
Aparejador. Poeta hallado en Internet


AUN TENGO EL AMOR

Yo tengo en el recuerdo la pureza
del verso, de la rosa, del roc?o;
yo puedo regresar al mismo r?o,
tener en el hogar la misma pieza.

Yo tengo en un rinc?n de la cabeza
el fuego del amor, que fue tan m?o;
el beso, la pasi?n, el desvar?o,
los pasos que se dan con ligereza.

Yo tengo un coraz?n en la corteza,
un vuelco en la raz?n hacia el vac?o
del tiempo, que no acaba, que no empieza.

Yo tengo en el recuerdo la certeza
del sol, de los calores del est?o,
del rojo de la sangre y al cereza.


BERKELY. ES DECIR, SU IDEA.

En esta soledad abrumadora
aislado como estoy de lo mundano,
?existo en realidad o soy un vano
concepto de una mente preceptora?

?Existe o no el reloj que da la hora,
la silla en que me siento y me devano?
?Existe el coraz?n, el tuyo, hermano,
o s?lo es ilusi?n de quien lo llora?

Fil?sofos que hubo antes de ahora
negaron la existencia de la mora,
teniendo sus tinturas en la mano.

Negaron el reinado soberano
y externo de la cosa m?s sonora:
el cr?talo, el tac?n de una se?ora...


LA SEMANA

El lunes amontona en mi cabeza
la carga elemental de la semana;
el martes me resigno a la malsana
costumbre de sufrir con entereza.

El mi?rcoles presumo, cuando empieza,
que viene a ser un jueves que en la vana
querencia de eludir la caravana
de d?as de labor y de aspereza.

Y en tanto pasa el jueves, como pieza
del tedio semanal, ya m?s liviana,
el viernes me regala la ma?ana.

Con ella me aproximo a la grandeza
mental de la aventura sabadiana
que llega a ser domingo y sale rana.


COPULACION ADVERSATIVA

Me dio la sensaci?n mientras te amaba
de andar un tanto ayuno de energ?a;
no obstante descargu? la bater?a
y fui a tomar aliento a la ventana.

All? me puse a ver el panorama,
un tris desentendido de la hombr?a;
distante de erotismos y ambros?a,
desnudo de pasi?n y de pijama.

Mas t? estabas en guerra todav?a,
con p?lvora m?s c?lida que fr?a,
ni ausente, ni distante, ni cansada.

En guerra de ancestral sexolog?a
que yo desde mi alf?izar intu?a
sin tregua, concesi?n o retirada.


HISTORIA APOCRIFA DE UNA PESETA

Quiz?s por insegura presurosa
cay? en mi pobre mano una peseta.
Me doy a quien me toma ?dijo- ?Aprieta!
y ll?vame al altar ser? tu esposa.

Yo tengo que decir, por toda cosa,
que a m? lo del dinero no me inquieta;
de modo que la puse en la cuneta
y yo segu? el camino de la rosa.

?Marica! -me grit? desde la fosa,
sin duda aproxim?ndolo a poeta-
No ir?s a imaginar que he de estar quieta.

Y, en tanto que humillada, procelosa,
ech? en lo de seguirme la rabieta,
dejando en las ant?podas su meta.

Me sigue por doquier, est? celosa.
Por eso no hace nunca la maleta.


APOCALIPSIS

Yo veo en el amor una paloma
que sangra por las rosas olvidadas,
los besos, las caricias, las sagradas
maneras de querer de una persona.

Lo mismo que un trigal que no se abona,
un lirio o una fuente abandonada,
igual que los ocasos, inclinada,
sumida en el dolor o la carcoma.

Yo veo en el amor una paloma
doliente, diminuta, desmayada,
con una flor de fr?o en la mirada.

La veo caminar por donde asoma
la ruina persistente y desbocada
o el beso perentorio de la nada.


EL LLANTO

Por tanta fe callada y deso?da
quebr? la ley de Dios y, en el quebranto,
sent? cambiar la fe por desencanto
y vi que la verdad era mentira.

Llor? sin dramatismos y sin ira,
sin rabia, sin histeria, sin espanto;
llor? con soledad, llor? con llanto
que tiene la esperanza ya perdida.

Rond? la eternidad, yo no s? cu?nto
llor? con esa l?grima vencida
que llora m?s de muerte que de herida.

Y ya dejaba el mundo pero, en tanto,
un guardia se me opuso a la salida:
?si tienes llanto a?n, a?n tienes vida?.

As? que en el sinf?n de esta ba?era
estoy haciendo aguas y a la espera.


VERSION DE DON JUAN

Escasa era la edad, la sangre loca,
un potro el coraz?n con sus temblores;
me daba el sol de frente, hab?a flores
y mieles para el cielo de la boca.

Con esa herencia anduve de oca en oca,
al pairo de una nube de colores,
sin otra pretensi?n ni otros rigores
que el hecho de tirar ?porque me toca?.

Y sigo en esa jerga del tablero,
tirando a troche y moche, siempre y cuando,
y ya con mucha edad para ir tirando.

Mas soy quien soy, mi caso es ser soltero,
pasar por las florestas cabalgando
y amar, amar, amar... seguir amando.


TROZOS DE CAZUELA COMPARTIDA

Quien haya estado al fuego de un madero
hilando coraz?n, ceniza y brasa,
?ad?nde mirar? sino a la casa
que vive en los vapores de un puchero?

?Ad?nde mirar? sino al caldero
que cuelga de la noche por un asa?
?Y qu? recordar? sino traspasa
los muros, los balcones, el alero?

Yo vuelvo a la ni?ez por el sendero
del gato, del vasar, de la tenaza,
testigos del amor y de la vida.

Y vuelvo a ser feliz junto al le?ero,
hilando humanidad con pan de hogaza
y trozos de cazuela compartida.


DON QUIJOTE, DON SANCHO Y
LA LUCES DE LA CIUDAD

Ha poco pernoct? en la gran ciudad
y vila de candiles soleada.
Pens? que era visi?n desatinada
muy propia de este Hidalgo demencial.

Mas hete que don Sancho ?que no ha mal-
ve?a como yo la candilada.
Ya muy era visi?n descabellada,
pues nunca Sancho y yo vimos igual.

?No mientas! ?balbuc?- pues no ves nada,
y al paso le apunt? a la cabezada,
habida la muy suya por normal.

?Se?or, Se?or, mi due?o ?dijo el tal-
Candiles no, ni estrellas aterradas.
?Luci?rnagas parecen enceladas!


COMO BARRO

Como barro te quiero, como arcilla,
sin tamiz ni remiendo ni censura;
con la esencial mortal o levadura
con que fue modelada la costilla.

Te requiero mujer, no mantequilla
ni artificio de libro o de pintura.
Que te abunden en barro la cintura,
la cadera, los pechos, la rodilla.

Porque barro naciste de semilla
que fue barro anterior en andadura
al barniz, al disfraz, a la cultura.

Y del barro tuviste la mancilla
que yo quiero ensanchar hasta la orilla
de la tierra final, la sepultura.


BODAS DE ORO

El llanto que a los ojos se me asoma
no tiene contingencia con la pena
es agua de emoci?n que se almacena
y corre hasta los ojos, donde llora.

Amarte cada d?a me emociona
sentirte enamorada me alimenta
saber que te desbordas de contenta
es gozo que los llantos me provoca.

Abr?zame, mujer, pues hoy nos toca
sumarle un a?o m?s a aquella cuenta
que abrimos con amor hace cincuenta.

Pasada ya la miel de la tormenta
me fue naciendo aqu?, de forma lenta
la l?grima feliz que ahora me brota.


INCREIBLE CREDO DE AMOR

Me confieso creyente a pesar m?o
porque la cabo soy v?ctima de amor;
y amor tambi?n es eso, desvar?o,
impotencia, despecho, sinraz?n.

De nada ha de valer la obstinaci?n
que ponga en afrontar un desaf?o.
Me declaro incapaz de dar desv?o
a las flechas que acepta el coraz?n.

No obstante, y al tener contradicci?n
las cosas que ya he dicho y las que diga,
las declaro verdad, jam?s mentira.

De manera que doy mi bendici?n
a todo lo que en m? se contradiga
si es de amores la flecha que me hostiga.


LAS PUTAS

Vosotras, que llev?is a la mancilla
la c?libe inocencia del vergajo,
que and?is ora hacia arriba ora hacia abajo
jugando con la piel de la colilla.

Busconas, prostitutas y zorrillas
obreras de un inh?spito trabajo
que hac?is desde el acero del badajo
la forja de un sinf?n de campanillas.

Putangas, meretrices a destajo,
vosotras manten?is con vuestro tajo
la espuria limpidez de la familia.

Sabed que sois la luz de esa capilla
de seda, de bat?n, de zapatilla
que sufre claustrofobias en el bajo.


LOS MARICONES

En esto de las lides amatorias
mujeres por ac? y all? varones
partieron fifty fifty las acciones
formando la unidad fornicadora.

En cambio es evidente, y no de ahora
el hecho de que existen maricones,
pero esto es natural, por excepciones
que nacen del desliz de las hormonas.

No obstante, las variantes mariconas
que sufren las humanas relaciones
tuvieron en la ley compensaciones.

As?, por igualar las ocasiones
minadas en el fiel por los varones
se alzaron con el bollo las se?oras.


LOS CUERNOS

Destacan los del ciervo por vistosos,
el toro los entesta con belleza,
al hombre le adjetivan la cabeza,
mas nacen del amor, siendo amorosos.

Aquellos que lo ocultan vergonzosos,
hundidos y humillados por la pena,
que yergan la testuz sobre la arena
y olviden que los burlan en los cosos.

Jam?s ser? un agravio pesaroso
llevar una profusa cornamenta
si es juego del amor, y nunca afrenta.

Los cuernos son al fin la mala renta
de un culo zascandil, que ya no cuenta
y deja el campo libre, que es lo hermoso.


EL CHULO

?A qu? se agarrar?a una fulana
corrida de las pr?cticas de culo
si no se encandilara por un chulo
que en aras del amor la chuleara?

A ?l le da la fe, le entrega el alma
le da los sentimientos, el futuro,
el cuerpo, la raz?n y hasta los duros,
pues le hace tenedor de lo que gana.

As?, quien la chulea se engalana
de sedas, de perfumes, de brillantes,
amando cuando cobra, nunca antes.

De modo que, putero y traficante,
primero es vividor, despu?s amante,
am?n de que desprecia a la que ama.


EL MANOSEO

El ?rgano formal de los varones
-hablando del amor? o del deseo-,
es cosa que se presta al manoseo
incluso sin decir aberraciones.

Ur?logos que atajan purgaciones,
rameras en los gajes de su empleo,
mujeres por raz?n del himeneo,
maricas por su aquel de maricones.

Existen, adem?s, operaciones
tendentes a ejercer el toqueteo
que son en lo esencial obligaciones.

En ello estoy pensando mientras meo,
que es toque necesario, seg?n creo,
lo mismo que lavarse los cojones.


ARGUMENTOS, RAZONES Y
DISQUISICIONES

Ocurre que este pueblo de pasiones,
quijotes, greguer?as y esperpentos,
carente en las disputas de argumentos,
invoca por raz?n a los cojones.

Lo afirmo yo, que tengo de espa?oles
le lengua, la raz?n, el pensamiento,
y abundo en espa?ol pronunciamiento
que no hay en esta ley contemplaciones.

As? que no veng?is con excepciones,
vosotros, estudiosos de talento,
sabiendo que no alteran el recuento.

Si bien pod?is hacer aditamento,
sabed que es en la forma. De intenciones,
lo mismo da pelotas que balones.


A UNA BOCA

He pasado una mano por la cara
y he encontrado una boca sin frontera.
?Unas fauces! ?me dije-, no pensaba
que la boca era propia, no extranjera.

Bien mirado ?arg??- no es demasiada.
Y emprend? con la mano otra carrera
hacia el ente facial, que no encontraba,
pues se hab?a arrugado en la ladera.

Sin embargo una mueca mal tragada
me produjo una leve carraspera
y saltaron los muelles hacia fuera.

Yo me dije: normal, est? forzada.
Con el brusco tir?n de la tosera
se le corren las tintas a cualquiera.


The end (esto lo he puesto yo, para que no sig?is leyendo)
Publicado por Mariano.Estrada @ 14:20
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Felipe
Lunes, 14 de mayo de 2007 | 21:54
Tienes raz?n, Mariano, demasiados sonetos para leerlos de una sola vez. Pod?as haberlos dado por entregas, como los seriales de la televisi?n. Seguro que los m?s visitados ser?an los que hablan de cuernos. Felipe.
Publicado por frankan
Lunes, 08 de junio de 2009 | 11:00
Es usted bueno. Celebro haber topado con sus sonetos buscando informaci?n sobre mis antepasados de Muelas y Justel.
Un saludo
/Frankan