Lunes, 02 de abril de 2007
Queridos amigos:

La felicidad es un concepto (hay quien lo llama c?scara vac?a, si se separa de su contenido original, que es el metaf?sico) sobre el que los fil?sofos, parlanchines e incluso algunos cient?ficos, no se cansan de debatir, pero nadie ha podido demostrar que la felicidad sea algo que exista realmente. Lo que s? est? claro que existe es el camino, variado y m?ltiple, por el que los humanos salimos repetidamente a buscarla. Porque, eso s?, el empe?o de la felicidad lo tenemos todos muy dentro.

Pues bien, en cierta forma, la fuente de Aguablanca es una met?fora de la felicidad, ya veremos porqu?. Y, en todo caso, en el camino hacia ella uno puede sentirse felizmente dichoso. Quien lo prob?, lo sabe.

Un abrazo
400x300px - 22.0 Kbytes
Arroyo de Aguablanca,
afluente del fontirin

Aguablanca: la conquista y sus alrededores

Los caminos se borran y desaparecen. Y entonces es in?til buscarlos, porque puede que no hayan existido jam?s. Hay que hacerlos con nuevas andaduras, como Machado, verso a verso. De pronto, el camino se encuentra con el agua, en la que finalmente se diluye ?Es verdad que es blanca? Las piedras s?, son blancas. La tierra es blanca. El agua es incolora, pero tiene la blancura de la apariencia. Le queda bien el contraste. Y el nombre ?De d?nde viene? No s?, s? que va hacia el arroyo, donde es negra. En el arroyo es negra la vida, y ah? no hay apariencia que valga. Negra de dolor, negra de muerte. A menudo no hay ni escapatoria. Aqu? se borra el camino, nada m?s, pero queda ?ntegro el monte. Y los montes hay que merecerlos despacio. Esto lo supe en Benasque: Creg?e?a, Batisielles, Salvaguarda, la Renclusa... ?Anda como viejo y llegar?s como joven?. Tambi?n lo supe aqu?, en estos viejos montes carballeses, donde los caminos hay que hacerlos, como corzos de juventud, saltando los brezales encumbrados, enaltecidos, y las pedrizas empinadas y desparejas.

El d?a va quemando quilates de claridad y yo echo un ojo a esta tarde densa y presurosa que se inclina hacia el ocaso con una devoci?n excesiva ?Tendr? un amante escondido? ?Un gal?n de noche apostado en las cascadas de la sombra, donde suele ir el gran jefe no sabemos a qu?? ?Un Adonis ciego, un Orfeo que toca la dulzaina con la intensidad de los cupones extraordinarios de la Once? ?Y no puede esperar este muchacho a que clave yo mi pica y mi bandera en los or?genes alt?simos de esta fuente blanca, llamada tambi?n eternidad, principio, impulso, diosa, efervescencia y alimento? No, no puede. LLame usted a otra puerta, humano pretencioso, liquen amarillo, protuberancia insignificante de las pedrizas, mendigo de limosnas imposibles, que en realidad son regalos de la ma?ana. Vete, pordiosero, yesca menesterosa, antes de que tengas que tragarte sin remedio los despojos de la celebraci?n, que para ti son rayos de luna. Abismo, perdici?n, misa negra, hierofante, cuerno de la cabra. Lobo.
- Nos va a pillar la noche aqu? arriba, Isidro, es mejor dejarlo para otra vez. Adem?s, la lluvia lo ha mojado todo ?C?mo andar por las piedras, si est?n llenas de l?quenes resbaladizos?
- S?lo un empuje m?s, Antonio, hasta llegar al nacimiento ?No ves que lo tenemos ah? al lado?

Ser o no ser. La monta?a es un im?n para las piernas, su campo de atracci?n, su imperativo ciego. Bien lo sabe Mahoma, el pragm?tico. Los pulmones se ensanchan, el coraz?n palpita y brinca, la mente se imbuye de fijaciones que tienen forma de meta. O de fuente. O de ofuscaci?n. Quinientos metros tan s?lo. Sopla, viento. Coraz?n, resopla. Prolonga, tiempo, la tarde, det?n la oscuridad, no traigas la noche? Arribar, ir hacia arriba, ?andar, andar y no llegar al lugar?. Eso es el rodezno del molino, el giro de la noria, nada que ver con la monta?a. La fuente est? ah?, a un tiro de piedra ?De qu? piedra, de esta piedra que pisas de forma ya incesante? Pisar la piedra, pasar la piedra, tal vez pasar por la piedra. Antonio se ha quedado all? abajo. ?Aqu? te espero, comiendo un huevo?. Correr sobre la piedra. Esto es m?s exacto, pero da lo mismo. Ya no puedo ni llego ni corro ni consumo. Vicente ?vas por agua? No, que hay ranas. Me ha salido rana. Tanto trabajar para morir en la esquina. Soy un sapo henchido que derrama sobre las piedras de la tarde una anatom?a convulsa. Se me va, la tarde se me va. Aguanta, coraz?n, sube, sube, que llegas...

He llegado. La fuente es un murmullo perfecto de la naturaleza. Aunque yo me he vuelto ciego, como Borges, en la ciudad de Buenos Aires. Los aires que hay aqu? arriba ?D?nde est? la fuente? Pero no, Isidro ?desde cu?ndo es visible la m?sica? Los matorrales son altos y frondosos. Y la fuente est? all?, riendo, cantando una sonata de Schubert, o un capricho de Malher. Alta fidelidad, sonidos claros. Ciega ?D?nde est?is, se?ora? Doy tres vueltas al mundo, o a su ombligo invisible, el ?tero entra?able de esta enorme monta?a que, poco a poco, va ganando en dureza y en altura hasta que de pronto se convierte en un Le?n provincia, que tiene su Vizcodillo de envergadura y su Teleno de congelaci?n, aposentado en una alfombra de nieve ?De qu? se r?e esta china que tengo a mis espaldas y solamente me excede en cien millones de litros a 1,8 de densidad?

Finalmente, consciente de mi tama?o y de mi esfuerzo, me siento en una piedra con musgo y el agua me aparece en el sal?n, donde se expande y se relaja, poniendo los pies en el tresillo. Pero no es ah?, sino en el alma, donde siento el esplendor de la belleza. Dejo que ella me impregne hasta los tu?tanos, que ahora est?n mojados de felicidad ?Soy feliz? Pregunto. Y algo me responde: no s?, no s?.... Y yo miro a la tarde, que ha incorporado a sus ausencias un puntito de sombra, pero nada me hace sospechar, en este dulce momento, las leches que voy a darme bajando. Sin embargo, hoy sabr? de veras lo que es la maceraci?n de la carne. M?s a?n, hoy sabr? de veras que, usada como corresponde, la espalda puede ser un tambor: no s? si el de hojalata ?Lo has o?do, Antonio? ?Menuda hostia! Pero Antonio est? lejos. Hoy sabr? con exactitud, incluso con holgura, lo que es meter la pata hasta las ingles. ?He llegado hasta el fondo? ?Hasta el fondo? ?Qu? iluso! Aparte de desbarrar, y acaso de forma irrespetuosa, ?por qu? te cuelga entonces la pierna? Oquedades intestinales de las pedrizas. Trampas ineludibles. Agujeros negros. Deslizamiento hacia el rojo: sol rojo, culo rojo, espalda completamente morada. Por ?ltimo, aunque esto es m?s dif?cil de creer, hoy sabr? tambi?n lo que es salir ileso de la experiencia.
- ?Has llegado a la fuente, cabezota? ?pregunt? Antonio
- S?, se?or, pero ahora es una caja de m?sica... T?rrega, Granados, Alb?niz, patios de la Alhambra, fuentes del Generalife...
- ?Eh, eh, Isidro! ?ataj? Antonio- Te recuerdo que estamos en Muelas de los Caballeros, Zamora, y que esto es una fuente de monta?a, no un patio andaluz.
- ?Y ello es ?bice, Antonio, para que yo tenga Recuerdos de la Alhambra? La fuente estaba oculta en la maleza, yo he cerrado los ojos y me he puesto a sentir. El silencio era hondo, el aire era puro, la libertad era grande, los sentimientos se encauzaban formidablemente en la m?sica...
- Y entonces te quedaste al concierto...
- Toma, ?qui?n rechazaba ese palco de meditaci?n, desde el que yo anul? las cumbres de esta Sierra de la Cabrera que ahora no me es dado cruzar?
- ?Para viajar a Granada, que est? lejos y al sur?
- No, para ba?arme en el lago de Truchillas, del que los dioses quisieron que llevara sus aguas al Eria, que las lleva al Duero.
- Mira t? por d?nde se van a encontrar con las del Fontir?n, despu?s de dar un rodeo de padre y muy se?or m?o.
- S?, mira t? por d?nde, cuando aqu? son venas de una misma monta?a y se dan casi la mano?

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Fragmento del libro Aguablanca: caminos de ida y vuelta
Publicado por Mariano.Estrada @ 13:42
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 03 de abril de 2007 | 2:53
Es un relato muy rico, que deja mucho campo a la imaginaci?n. Resulta f?cil perderse, aunque sea con gusto. Saludos.
Publicado por Invitado
Martes, 03 de abril de 2007 | 8:57
Esas descripciones te permiten claramente ir lejos, a aquel paisaje, lejos, lejos, donde nadie te encuentre nunca, jam?s. S?lo hay una persona que describa as?, tu.
Publicado por Invitado
Lunes, 30 de abril de 2007 | 1:15
?C?scara vac?a? Creo que quien utiliza esta expresi?n para referirse a la felicidad es el fil?sofo Gustavo Bueno, controvertido donde los haya, pero al mismo tiempo genial
El relato es soberbio, me gustar?a visitar esos parajes...