Lunes, 26 de marzo de 2007
El hombre inadaptado

A m? me gustar?a
llamarme amanecer
o lubric?n o yedraluna,
adem?s de saber exactamente
por qu? estoy en el mundo.

Pero me llamo Lu?s Felipe,
que es un nombre vulgar,
y no comprendo c?mo
he llegado hasta aqu?.

Aqu? estoy, sin embargo,
justo a medio camino
entre el ser y el no ser,
o, m?s exactamente,
el estar y el no estar,
mirando un poco a Escila
y otro poco a Caribdis.
(Por no decir a Pinto y Valdemoro,
lugares nada ur?nicos,
y po?ticamente faltos de pedigr?)

Por lo dem?s, no tengo
casa propia ni residencia fija.
Los a?os que he cumplido
se amontonan a surcos en mi frente,
pero me pesan mucho m?s
los que me quedan por cumplir.
Y aunque ya voy mirando a la vejez,
soy joven todav?a, sobre todo
si tenemos en cuenta
que el tiempo es un concepto relativo
y que, desde esta certidumbre,
la edad es un balandro
fiado a los vaivenes de la comparaci?n.

Vivo con luces y con sombras
en una sociedad que no he elegido,
con la que choco a mi pesar
y en la que, muy a duras penas,
consigo estar de pie.
(Lo que viene a decir, supongo,
que tengo un equilibrio
mayormente inestable).

Trabajo solamente
para vivir, y, en cuanto puedo,
irrumpo en los dominios
de la l?rica y la contemplaci?n,
que son campos sembrados
de luz, de inmensidad, de vibraciones.
(Es cierto que el trabajo dignifica
a los tocados por la suerte,
pero al tiempo denigra a los dem?s,
que son muchos y sienten
que la carga es pesada, muy pesada).

No aspiro a tener coche
y, sin embargo, ya he tenido esposa.
Tampoco tengo hijos que me exijan
sacrificios de altura,
ni familia cercana al coraz?n.
No tengo amigos fieles ni, por tanto,
merecedores de fidelidad.
S?lo algunas personas estimadas
con las que siempre estoy dispuesto
-si el azar me las pone ante los ojos-
a compartir intrascendencias
y a tomar un caf?.

En resumen, estoy viviendo solo,
en medio de la humanidad
y sin mezclarme con los hombres
m?s de lo estrictamente necesario.
A veces me pregunto: ?soy feliz?
Y yo mismo respondo:
?Por qu? se me ha ocurrido esta pregunta
si s? perfectamente que la felicidad
es tan s?lo un camino en el que
constantemente se tropieza?
Mirando con los ojos
del coraz?n, y viendo las heridas
abiertas en el mundo,
?no crees que es bastante
con no ser desgraciado?

La mayor?a de la gente
me tomar? por loco,
y a lo mejor lo estoy,
pero si hubiera que elegir
yo no me cambiar?a nunca
por ninguno de los que,
sufriendo m?s que yo y haciendo
cosas mucho m?s raras,
se consideran cuerdos.

Felices son los tontos,
pero los cuerdos no, los cuerdos
a los que me refiero,
son unos pobres desgraciados
que buscan la felicidad
desesperadamente
a ochocientos kil?metros
de su m?s inmediata realidad,
sin darse apenas cuenta de que
su coraz?n se ahoga en gasolina,
que no es vino, ni miel,
ni p?talos de rosa.

Y mientras huyen de s? mismos,
la casa en la que viven, cuyo precio
los convierte en esclavos permanentes,
queda al albur de los ladrones
que un d?a arramblar?n con todo
lo que pillen, pero respetar?n
escrupulosamente la hipoteca.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Publicado por Mariano.Estrada @ 2:03
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 26 de marzo de 2007 | 8:47
Seg?n iba leyendo, en casi todo me he visto reflejado, y no s? si hoy somos muchos los inadaptados, pero con tu poema, Mariano, he descubierto por fin que soy cuerdo, y nunca he sentido mayor gana, que la de ser tonto.

Un abrazo