Domingo, 14 de mayo de 2006
?Quo vadis, Espa?a?

Ahora resulta que la Espa?a de charanga y pandereta, por la que tanto nos hemos afligido desde que as? la bautizara Machado, el poeta andaluz (hoy poeta de una futura realidad nacional por la gracia de Chaves-Zapatero), no es ni mucho menos la peor Espa?a posible. Por lo que hemos podido ver estos d?as (estos meses, estos dos ?ltimos a?os), la peor Espa?a posible ?qui?n lo iba a decir!, estaba larvada en Catalu?a, esperando el empujoncito de alguien que la pusiera en circulaci?n: ?L?zaro, lev?ntate y anda? ?No me diga! ?Y qui?n es ese alguien, al que tal suerte le cupo?

Dig?moslo de otra forma: ahora resulta que la Espa?a m?s productiva, la m?s seria, la m?s admirada por los espa?oles de otras comunidades, regiones o latitudes; la m?s rica de todas, la que tiene un tejido social organizado y envidiable, la ventana por la que quer?amos que nos miraran desde otras partes del mundo, la locomotora que tiraba de los renqueantes vagones de cola, incluidos los lastres end?micos de la picaresca, la inclinaci?n al pesebre y a la vida contemplativa o contrapunto de la imponderable productividad? Esa Espa?a, digo, es tambi?n la m?s esperp?ntica, lun?tica y estramb?tica que el peor de los encantadores que persiguieron -y persiguen- a don Quijote haya podido imaginar. ?Ad?nde se dirige vuesa merced, excelencia? Voy a Catalu?a, Se?or Aparecido, a descubrir los vericuetos, oquedades y pasadizos por los que se llega a la nueva realidad catalana, de los que se dice que son obra de ingenier?a cerebral muy pr?xima a la fenomenolog?a y al paroxismo, ambas cosas a un tiempo.

?Pero c?mo es posible crear una naci?n a trav?s del retorcimiento de las ideas, de la interpretaci?n y/o suplantaci?n de las voluntades, de la tergiversaci?n monda y lironda de los acuerdos, de la burda mentira y del est?pido circunloquio? Para ser naci?n hay que serlo de frente, sin ambages, sin tapujos, sin medias tintas, con argumentos fundacionales y fundamentados, clarividentes e incontestables. M?s o menos as?: Catalu?a es una naci?n porque al se?or Huguet no le gustan los toritos de trapo? ?Vaya, hombre! ?Ni siquiera con los botines de El Fari? Ni siquiera con los botines de El Fari. Las naciones catalanas, de las que quiero advertir a su impresionante se?or?a que va a haber muchas, grandes y libres, se fundamentan todas en la figura del caganer, con la que Huguet comparte todos los d?as una sardana... Vale, vale? ?y si deja usted de decir ?tonterida espa?ola?, que ya se est? pasando con el mondongo? Huguet es un cero a la izquierda, por si no lo hab?a intuido. Y en lo tocante a la construcci?n futura de Espa?a, el que pinta es Maragall, que, con la ayuda de Zapatero, est? dispuesto a hablarnos de t? desde la Imperial Catalu?a: Mira, Jos? Luis, el futuro de Europa est? aqu?, con nosotros. De momento, ya hemos entonado la Marsellesa en catal?n. No te quepa Aulestia de que pronto entonaremos tambi?n el himno de Espa?a, porque s?, oye, porque en el fondo ?la sardana y el fandango me emocionan?. Y porque ?Espa?a me pone?, joder, ya lo dijo el folcl?rico presidente de Cantabria, el que me regal? la pulsera que de verdad me ha curado de tentaciones separatistas.

Ahora resulta que el ciudadano Maragall, el que fue tan buen alcalde de Barcelona, el que te?ricamente lideraba un proyecto socialista para contraponer al corrosivo nacionalismo de Pujol, el astuto gnomo de CIU que se hab?a apoderado en exclusiva del chiringuito y de la butifarra; el que parec?a llamado a mantener la cohesi?n de ?esta Espa?a m?a / esta Espa?a nuestra? que no encuentra su esencia ni su voz ni su equilibrio? Que el ciudadano Maragall, digo, no es ni mucho menos la soluci?n para nuestros muchos quebraderos de cabeza. Por lo que hemos podido ver estos d?as (estos meses, estos ?ltimos a?os) es m?s bien una parte importante del problema que tenemos que resolver, el que nos agarrota y nos inutiliza.

Y Maragall fue el que dijo que Catalu?a se hab?a cansado de ser solidaria con Espa?a. ?l fue el que habl? de la asimetr?a federal, es decir: del desequilibro interregional y del privilegio de los elegidos. ?l fue el impulsor de un Estatuto que romp?a claramente el consenso constitucional (La constituci?n no es inamovible, por supuesto, pero si tal es el pacto que voluntariamente nos dimos, hay que mantenerlo por todos mientras no decidamos cambiarlo). ?l fue el que meti? en el gobierno de Catalu?a a esos ni?os radicales que, por jugar con el fuego, terminar?an me?ndole la cama. ?l fue el que tap? la corrupci?n end?mica e institucionalizada de CIU (situada entre el 3 y el 20 de la calle Porcentaje), corrupci?n que antes hab?a destapado en un arrebato de incontinencia parlamentaria; el que ha permitido, v?a Montilla, que su partido se beneficiara de unos cuantiosos pr?stamos condonados de b?bilis b?bilis, aunque de un b?bilis s?lo aparente. ?l fue el que aguant? los desmanes de Vendrell, encaminados a financiar el partido extorsionando a los que fueron empleados por su mediaci?n. ?l fue el que nombr? como consejero de gobernaci?n a un tipo que hab?a ejercido de terrorista mediante la colocaci?n de dos iniciativas de p?lvora?

Menos mal que CIU, de quien se sabe que ha practicado la corrupci?n durante 24 a?os seguidos, al 3 o al 20, tanto da, se presenta como el salvador de la patria. Experiencia, ya tiene. Mano izquierda, tambi?n, por m?s que sea un derech?n de padre y muy Pujol m?o. Ganas de mandar no le faltan: Dur?n est? pidiendo a gritos un ministerio en Madrid ?El de Hacienda? Y el viento lo tienen a favor ?desde aquel d?a?. O desde aquella noche ??Qu? noche la de aquel d?a?! ?Eh, noi? S?, s?, desde aquella noche intensa y memorable en la que Zapatero y Mas, ?amigos para siempre?, le pusieron los cuernos a los chicos de Ezquerra Republicana de Catalu?a una, Catalu?a grande, Catalu?a libre; aquellos que con el pacto de Tinell, basado en el oportunismo y en la necesidad (ingredientes requeridos para todo chantaje), quisieron poner a Espa?a patas arriba, justamente para que en el futuro nadie pudiera volver a decir ?Arriba Espa?a?, sino tal vez Visca el Bar?a, Ad?u Madrid, ?Amunt, amunt, Catalunya?.

Pero a esos chicos rebeldes los ha descabalgado Maragall, y a Maragall lo descabalgar? necesariamente Zapatero, si es que quiere los votos de don Arturo, prometidos en una noche de amor ante una mesa redonda. De esta manera sacar?n adelante la patata caliente del Estatuto, que seguir? garantizando la inestabilidad, que seguir?n dando alas a los radicalismos, que no contenta a tirios ni a troyanos, que no concita el entendimiento ni postula la concordia, que no garantiza ni de lejos una mejor Catalu?a ni una mejor Espa?a.

Lo yo no entiendo bien es que todos estos l?os de telenovela folletinesca no ayuden a las mentes preclaras de una y otra parte a entender que lo que debe hacerse de veras es reformar la Constituci?n y establecer un estado federal con el acuerdo de todos, o por lo menos de la inmensa mayor?a, y, desde luego, con el acuerdo del PP y del PSOE. ?Qu? sentido tiene un estatuto que va del noventa al cuarenta y nueve, pasando por el cincuenta y cuatro? ?Qu? se puede hacer con un estatuto que, si la Moreneta no lo remedia, va a ser aprobado por los pelos? ?Se puede forjar la convivencia contra un mont?n de ciudadanos, previsiblemente cercano a la mitad de los catalanes, por no mentar al resto de los espa?oles? ?No era condici?n ?sine qua non?, como dijo Zapatero Blas Punto Redondo, un consenso amplio, por supuesto m?s amplio que el del actual y ya moribundo Estatuto, que en la gloria quede? ?Y esto es lo que ha costado dos a?os de mareos, sustos, broncas, vicisitudes, encuentros y desencuentros, amenazas, chantajes, boicots e incluso odios entre ?hermanos, camaradas, amigos, despedidme del sol y de los trigos??

Pues no s? si ha valido la pena.

Mariano Estrada
Publicado por Mariano.Estrada @ 20:50
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