sábado, 25 de junio de 2011

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 

De la entrada en el euro a la tragedia griega

 

Con la entrada en el euro, lo que hicimos en realidad fue transferir la soberanía nacional a los mercados ¿Y qué son los mercados? Zapatero no lo entendía, pero ahora lo entiende muy bien. Lo entendió en el mes de mayo del 2010, tras una llamada de Merkel y otra de Obama. Tan bien lo entendió que pasó del idilio amoroso con los sindicatos a bajarles el sueldo a los funcionarios, aumentar la edad de jubilación, emprender la reforma laboral y congelar las pensiones. Y todo ello, al parecer, sin que el estado del bienestar haya sufrido merma ninguna, lo que puede ser la cuadratura del círculo.

En los años anteriores al 2007 la economía se nos mostraba tan boyante que nos impedía ver que, al entrar en el euro, lo que hacíamos era cambiar de patrón. Y así fue como, adormecidos por el dinero que creíamos tener, y que a lo mejor no teníamos,  y por las felicidades que se compran con tan poderoso caballero, caímos dulcemente en unas manos tan férreas e invisibles que, al llegar las vacas flacas, empezaron a oprimirnos el corazón. Pues bien, esas manos son las que ahora nos ahogan. Reciben el nombre de mercados y, en la práctica, detentan la soberanía de los estados que han caído en un déficit excesivo, lo que se traduce en una prima de riesgo insoportable, que es la que indica a los mercados que la deuda soberana, tal como marchan las cosas,  no podrá ser pagada jamás.

Entonces viene el equipo de rescate con un montón de dinero, que paradójicamente va a engrosar la deuda, y a cambio te pide que bajes los sueldos y las pensiones y que subas la edad de jubilación y  los impuestos. Luego viene el segundo rescate, que se llama Grecia, una nación cuyo impresionante peso histórico no vale ni un euro ¿Valdrá al menos un dracma? ¿Y un dracma es igual que una "tracgedia"?

Grecia es el nombre que se le ha dado al intento de salvar a los bancos alemanes, franceses y de algunos otros países, también españoles. Grecia es la medida de los poderes políticos y económicos europeos. Dicen que no hay plan B, pero sí lo habrá. Y C y D y E y F. Se intentará por todos los medios que Grecia acabe pagando su pufo descomunal, aunque sea con un sudor cercano a la sangre, para que los bancos europeos no sufran el tsunami de las pérdidas multimillonarias. Alegando, además, que si pierden los bancos pierden las instituciones y los países y los ciudadanos volveremos a quedarnos sin crédito…

Es decir, que a Grecia no le queda otro remedio que sacar la bravura de su gloriosa sangre antigua -que hasta ahora ha estado dormida-, para vencer a un terrible enemigo, sabiendo de antemano que no se trata ya de un ejército inmenso localizable en el paso de las Termópilas, sino un fantasma monstruoso que, además de un poder absoluto, posee el don invencible de la ubicuidad, que sólo comparte con Dios y con Fray Escoba. Y si Grecia no vence, será la primera víctima de los mercados. Irlanda puede ser la segunda, Portugal la tercera…Pero si la herida sigue sangrando por la horrorosa llaga de la deuda,  cuando vaya a derrumbarse la ficha que lleva el nombre de España, que es palabra mayor en la economía de la eurozona, se dejará caer al euro. Y entonces caerán chuzos de punta sobre todas las economías de Europa, que saldrá en desbandada con la consigna de “Sálvese quien pueda” a esparcir el terror sobre todos los países del mundo.

Coda: soy consciente de que la conclusión a la que hemos llegado es completamente gratuita, pero está tan cercana a la realidad que cuesta muy poco imaginarla. Cuesta más pensar una salida airosa del impresionante galimatías heleno, porque eso sí que es auténtica ciencia ficción.

Un abrazo

El poema que dejo a continuación fue escrito precisamente en los años de bonanza económica, cuando teníamos anquilosado el espíritu.

 

CONTRADICCIÓN

 

Oronda de satisfacciones,

nuestra carne se mece

en las anchas tumbonas del progreso.

 

Y aunque ya los caballos del espíritu

se ahogan de inactividad,

de grasa y de estertores,

nuestros sueños reposan, mansamente,

tras una espiritualidad

ornamental, desentendida,

completamente plana.

 

Avaros del mercado y

muy exigentes con el pan,

somos, en realidad, irresponsables.

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/


Publicado por Mariano.Estrada @ 12:39
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Publicado por Invitado
domingo, 26 de junio de 2011 | 17:39

Hola Mariano hace mucho que intuiamos que algo iba a pasar... Yo misma he reducido mi deuda al mínimo, llevo años ahorrando..., yo que soy lega en materia económica, ya me veía venir algo parecido (Cuando Solbes se fue...) Bajarles el sueldo a los funcionarios y congelar las pensiones fueron las primeras medidas..., para eso no hacía falta tanto asesor! Creo que tenemos lo que nos merecemos, también los políticos. No podemos pedir a los demás algo que nosotros no ponemos en práctica... Le preguntamos al banco de dónde viene nuestro dinero..., o lo único que nos interesa es ver cual de ellos nos da más por menos? No se puede pedir a los demás algo que todos asumimos como "tipical hispanis"; la corrupción, defrauda no seas tonto, despilfarremos y consumamos hasta morir, no estudies y te esfuerces, hazme la obra sin iva, etc. Ayer decía una amiga, "La crisis ha puesto muchas cosas en su sitio" (en particular me hablaba de las fiestas de hogueras...)

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Publicado por Invitado
domingo, 26 de junio de 2011 | 17:40

(Viene de la anterior)

...Nos hemos creído ricos y poderosos, aún recuerdo mi carcajada cuando la señora Pajín se refería públicamente a los dos líderes planetarios (el otro era Obama), o cuando en 2007 el señor Presidente decía que España ha entrado en la "Champiñon ligue" de la economía mundial y vamos a superar a Alemania en renta per cápita... Y como queríamos creerlo, nos lo creímos... Qué pena! Nos perdió...la soberbia?

Lo que de verdad me preocupa es esa generación de jóvenes que dejaron el instituto y se lanzaron al mercado laboral sin formación, ahora entre los 20 y los 30, algunos con hijos, la mayoría con los padres..., desorientados, con el futuro muy negro... El daño tardará mucho en repararse, harán falta generaciones... Y no será porque orientadores y maestros no lo hayan advertido hace tiempo.

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Publicado por Invitado
domingo, 26 de junio de 2011 | 17:42

(Viene de la anterior)

...Bueno Mariano, hoy he tenido un ratico y me ha encantado leerte y participar... Ayer estuve en el chiringuito de la Caleta (Eurotenis) comiendo, a ver si un día nos tomamos una cerveza y me firmas tu libro...Un abrazote, Transi

 

Publicado por Mariano.Estrada
domingo, 26 de junio de 2011 | 18:56

Hola, Transi: dice un refrán que no hay mal que por bien no venga, pero también hay otro que dice que el que no se consuela es porque no quiere. A lo mejor el diluvio que nos está cayendo encima corrige los desmanes y desafueros cometidos por todos (por unos mucho más que por otros) y nos obliga a poner los pies en la tierra. Lo malo es que, aunque las tormentas amainen finalmente, para muchos va a ser demasiado tarde. Para unos porque han perdido el trabajo y, la edad en la que están, les hace muy difícil recuperarlo. Para otros porque, después de estudiar dos o tres carreras y hacer un montón de masters, no han tenido la oportunidad de llevar a la práctica sus conocimientos y, cuando pase el tsunami,  también se les puede haber pasado el arroz. Otros porque Ni han estudiado Ni trabajado, que es lo peor de todo. Total, cinco millones de parados que, incluso en el mejor de los supuestos, lo van a tener muy chungo.

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Publicado por Mariano.Estrada
domingo, 26 de junio de 2011 | 18:57

 

Generaciones perdidas, desarreglos sociales y laborales, rabias, llantos y penas, dolor, desesperación. Estado del bienestar recortado, clases medias empobrecidas en relación con los años precedentes…Y lo más sangrante de todo: la brecha entre los ricos y los pobres, que cada día es mayor, se habrá hecho definitivamente insalvable. Es decir, los ricos se habrán hecho, más aún, los dueños del mundo.

Tal vez sea una visión muy pesimista, pero los datos que tenemos en el tablero de la realidad, no dejan resquicios para un mayor optimismo.

Bueno, sí, nos queda la poesía. Pero este es un remedio que no se entiende muy bien. Tal vez porque nunca ha sido bien explicado.

Un abrazo