Domingo, 01 de mayo de 2011

?Foto tomada de internet sin ?nimo de lucro

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Ha muerto Ernesto Sabato

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Ha muerto Ernesto Sabato, un hombre de una pieza. Ha muerto un gran escritor y un gran humanista. Ha muerto un argentino de nacimiento y de coraz?n. Ha muerto un ciudadano del mundo.

Literariamente hablando, Sabato es el autor de ?El t?nel? (1948), que fue el primer libro de una trilog?a de indiscutible y merecida? fama internacional. El segundo fue ?Sobre h?roes y tumbas? (1961) y ?Abadd?n el exterminador? (1974), el tercero.? No hubiera necesitado escribir m?s para ser merecedor de las glorias literarias que el mundo le tributa, pero lo cierto es que, adem?s de hacer otras cosas, escribi? tambi?n otros libros.

En 1984 recibi? el Premio Cervantes y en? 2007 fue propuesto como candidato al N?bel de Literatura. Tambi?n recibi? los premios Gabriela Mistral (1983) y Men?ndez Pelayo (1997).

Pero no s?lo fue reconocido por su oficio de escritor, sino que lo fue tambi?n por presidir en 1984 la Comisi?n Nacional sobre Desaparici?n de Personas (Conadep). Esta comisi?n redact? el informe ?Nunca m?s?, una obra clave de la reciente historia argentina, ya que relata los horrores de la ?ltima dictadura militar (1976-1983).

Fue en los ?ltimos a?os cuando tuvo que recluirse en su casa a consecuencia de una ceguera que, seg?n tengo entendido,? era pr?cticamente absoluta. Y le fue a ocurrir a ?l, que escribi? el maravilloso y espeluznante ?Informe sobre ciegos?, incluido en el libro antes citado ?Sobre h?roes y tumbas?, que, por cierto,? yo tengo muy vivo en la memoria puesto que lo rele? el pasado verano.

Por otra parte, tuve la suerte de poder estrecharle la mano y hablar con ?l un momento. Ocurri? en 1991, en Alicante, cuando su libro ?La resistencia? a?n ol?a a reciente y ?l manten?a muy tersos sus 90 a?os de lucidez. Hab?a venido a dictar una serie de conferencias en diversos lugares de la geograf?a espa?ola. Y ello le sirvi? precisamente para acopiar los materiales con los que luego escribir?a su ?ltimo libro: ?Espa?a en los diarios de mi vejez?, cuya lectura resulta enormemente gratificante.

En fechas anteriores, pero cercanas,? yo hab?a escrito un art?culo titulado ?Visiones del mundo?, en el que Sabato y ?La resistencia? eran protagonistas. No s? si lo ley?, pero s? mostr? inter?s por el mismo. Lo dejo aqu?, como peque?o homenaje a este gran hombre que se nos ha ido y por el que yo declaro p?blicamente mi admiraci?n.

Un abrazo

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VISIONES DEL MUNDO: La Resistencia

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Hoy, d?a 24 de junio del 2001, el escritor y humanista argentino Ernesto Sabato celebra? sus 90 a?os de resistencia.

Aunque "Visiones del mundo" ha sido publicado en varios medios de comunicaci?n, incluida esta p?gina, quiero airearlo nuevamente para celebrar los 90 a?os de este gran hombre, en los que ha escrito grandes libros, ha hecho grandes cosas por la humanidad y no se ha dejado corromper por los poderes. En una sociedad tan desnortada como la nuestra, yo propongo a Sabato como un modelo a seguir.

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Visiones del mundo

Entre la visi?n optimista que dice tener del mundo el fil?sofo espa?ol Jos? Antonio Marina? (ver posdata) y la pesimista que todos sabemos que tiene el escritor portugu?s y premio N?bel de Literatura, Jos? Saramago, hay una visi?n intermedia que, sin ?nimo de complacencia con las anteriores, pod?a estar representada por el humanista? argentino Ernesto Sabato, un hombre clarividente que llevar? hasta la tumba sus inquebrantables y s?lidos principios y una buena parte de sus no menos inquebrantables y s?lidas? ilusiones; lo cu?l tiene un gran m?rito, sin duda, principalmente porque, gracias a su dilatado contacto con la desgracia, con la tragedia e incluso con la pesadilla, Sabato es un buen conocedor de los horrores que existen en el mundo. Y es entre las ruinas y los desastres precisamente donde ha encontrado la fe y los argumentos para decir con rotundidad que "el mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria". (Optimismo con causa bien distinta a las arg?idas por Jos? Antonio Marina, como luego se ver?)

El contrapunto a esa nota estar?a en la globalizaci?n, en cuya sombra se pierden las peque?as sabidur?as, los apegos entra?ables , algunas nobles costumbres, el acicate convivencial, la idiosincrasia de grupo, el valor de? la palabra, el sentimiento por el pr?jimo...Y aunque es cierto que se ha ganado en asepsia y en centros de salud, en atajamiento de las enfermedades, en esperanza de vida, en ciencia, en ordenadores y en muchas otras cosas,? no es menos verdad que se ha perdido en riqueza natural, en diversidad de cultivos y artesan?as, en inquietudes compartidas, en calma, en humanidad, en contemplaci?n, en gozos... Y en conocimiento de la naturaleza, se?or m?o, porque los j?venes de hoy no saben bien lo que es una espiga... ?c?mo van a distinguir un fresno de un abedul, un roble de un casta?o, un olmo de una araucaria? ?C?mo van a amar el paisaje, o qu? paisaje amar?n si s?lo conocen el asfalto y los bloques de cemento, el instituto y las discotecas?

Pues claro que hay razones para ser optimista, pero antes que en las lanzas victoriosas de un mercantilismo feroz e inmisericorde -y encima disfrazado de progresismo-, est?n en sus desechos de humillaci?n, en sus derribos de sangre, en la estoica resistencia de unos? valores humildes, dolientes y arrinconados. Es decir,? en los gestos que unos pocos no han dejado desaparecer; en las brasas que otros pocos no han dejado apagar; en esas mentes limpias que , como la de Jos? Saramago, han sabido marcar una distancia con todo lo que se compra con el dinero; en esas manos tr?mulas que siguen creyendo todav?a en un amor perdurable y compartido; y en la entereza que han sabido administrar ciertas personas como Sabato para llegar a una vejez no s?lo respetable, larga y l?cida, sino llena a?n de conmovedoras esperanzas? y de reconfortantes ilusiones.

Naturalmente, respeto los argumentos en los que se apoya Jos? Antonio Marina para justificar su optimismo, y comparto muchos de ellos, a pesar de sus quiebras y lagunas.? Respeto y comparto, c?mo no,? los argumentos aducidos por Jos? Saramago con absoluta convicci?n y dignidad, tambi?n con absoluto desgarro. Pero me queda mucha vida por delante como para hundirme en un seco pesimismo,? mucha capacidad en el cuerpo y el esp?ritu para ir desgranando poco a poco la margarita de la inocencia en la que incubo una enorme cantidad de ilusiones y de esperanzas: de esas ilusiones y esperanzas que ni el tiempo ni el dinero ni las maldades de los mortales han podido matar en la persona del admirable Ernesto Sabato.

No s? si habr?n ca?do ustedes? en la cuenta de que, en realidad,? estoy hablando de su ?ltimo libro, La Resistencia. De todo lo que en ?l nos transmite, que es mucho, me quedo con la idea de que hay que resistir. Es verdad que no sabemos muy bien c?mo,? pero nos deja una pista importante: la de que "nos salvaremos por los afectos".

Posdata. Argumenta Jos? Antonio Marina que "Cuando una sociedad se libera de la miseria, de la ignorancia, del miedo, del dogmatismo y del odio, evoluciona hacia la racionalidad, los derechos individuales, la democracia, las seguridades jur?dicas y las pol?ticas de solidaridad". Pero en esa enorme verdad hay grandes dosis de teor?a,? bastantes de voluntarismo y? alguna falsedad amagada, creo yo,? porque la realidad nos demuestra -de ah? el pesimismo de Saramago-, que en general se camina hacia el abuso, el privilegio, el distanciamiento entre las rentas, la concentraci?n de la riqueza en unos pocos pa?ses y, dentro de ellos, en unas pocas personas u organizaciones;? la aniquilaci?n de la diversidad por la globalizaci?n, la degradaci?n ambiental, el pensamiento ?nico, la competitividad, el consumismo, la deshumanizaci?n, la zancadilla, la prisa, la anulaci?n de la voluntad individual ante la empresa privada,? cuyo colmo se halla en unas multinacionales que ordenan, que dictan, que acogotan, que apabullan...

Y es que, al final,? el liberalismo a ultranza no puede desligarse de las ciegas ambiciones de los mortales, que parecen no tener l?mite. Tanto es as? que, de no tomar a tiempo las medidas oportunas,? corremos el riesgo de que acabe corrompiendo totalmente a los poderes pol?ticos y, lo que a?n ser?a peor,? a los otros poderes de? los Estados. Hay casos en los que esto se percibe muy cerca. Mi optimismo, no obstante,? se basa en la creencia de que esos riesgos ser?n contrarrestados por la voluntad incorruptible de los que, siendo como son, son ante todo personas. A ellas me dirijo.

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Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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Publicado por Mariano.Estrada @ 3:54
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