sábado, 26 de febrero de 2011

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 

Catarsis

 

Hay días en los que uno

se siente amargamente derrotado.

 

Y no hay vueltas que darle:

estás amargamente derrotado.

 

¿Qué hacer, entonces, para

pasar sobre las bramas

de esos días penosos?

No sé, pero tal vez es conveniente

dejar que las arañas interiores

se batan por sí solas

en las profundas

mazmorras del desasosiego.

 

De nada vale

que te abras en canal

y manipules la conciencia

para llegar a los estados

de la razón que suministran

emociones equilibradas

 

Porque la sangre volverá

a sus arterias de obsesión y de amargura,

antes de que consigas reparar

-desde una voluntad intervenida-

el desgarro venal de la derrota.

 

Y el aire vuelve al pecho cuando,

rendido el animal,

toda la sangre se remansa.

 

Del libro "Poemas huérfanos"

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Publicado por Mariano.Estrada @ 11:52
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Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 26 de febrero de 2011 | 12:23
Y lo peor es que esos días son largos y profundos... Y lo mejor es que al final tienen un final.
Publicado por Mariano.Estrada
sábado, 26 de febrero de 2011 | 12:39

Por eso apunto la idea de esperar a que escampe, sin pretender alterar el curso normal de los acontecimientos. Aunque, no sé, a lo mejor hay personas con la fuerza mental necesaria como para atravesar los ríos por donde no tienen puentes. De todo habrá en la viña del dolor. Un abrazo, señor anónimo

Publicado por Invitado
sábado, 26 de febrero de 2011 | 16:04

decirte que si que tienes razon a veces hay que dejar que algunas contiendas se libren en las lejanias de uno mismo

sin intromisiones..

la calma viene despues... como en las tempestades

Publicado por Mariano.Estrada
sábado, 26 de febrero de 2011 | 16:19

Pues estamos de acuerdo. Ya lo dice el refrán: "Después de la tempestad viene la calma". Pero hay que dejar que la tempestad se diluya ella solita. Un abrazo

Publicado por Invitado
domingo, 27 de febrero de 2011 | 16:41

Hay días que se levanta uno con el pie izquierdo, melancólico y airado, que son casi todos los días después de leer las últimas noticias y, resignados, aceptamos lo inevitable. Como ni lo dulce ni amargo dura tiempo largo, habremos de armarnos de paciencia y esperar tiempos mejores.

Un abrazo, poeta. Ascensión.

Publicado por Mariano.Estrada
domingo, 27 de febrero de 2011 | 17:50

Tienes razón, Ascensión: las noticias son malas o peores, especialmente en los últimos días, en los que la sangre corre de manera indiscriminada. Y armarnos de paciencia y esperar tiempos mejores puede significar endurecer nuestro caparazón hasta volvernos insensibles. Pero... ¿podemos hacer otra cosa? Gracias y un fuerte abrazo