
Fotografía de Joan Piera Olives. Macho de cabra valenciana
El castrón
Al fondo del corral, en la tenada,
berrendo de negror y de blancura,
echaba, cornamenta y apostura,
sus ojos en el mar de la cabrada.
Su estampa era hierática, cargada
de fuerza, de dominio, de tiesura,
holgada en majestad de la más pura
que un rey haya tenido en la mirada.
Y, en tanto que por rey, la sinecura,
tenía, por su adónica hermosura,
un lógico derecho a la pernada.
Tenía ese donaire en la fachada,
pero una mano entró en su colgadura
y el macho era tan sólo capadura.
Del libro "Tierra conmovida"
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios
Hola, Ascensión: ¿tú crees que un bicho como éste, al que le hubieran restado las cabalgaduras, sería suficiente para ganar las elecciones? Siiiiiiiiiiiiiiiiií, y en el mitológico mundo de la prosopopeya, las cabras estarían todas rendidas. Ya, pero... ¿y luego? Luego nada, a repoblar la geografía con ganados procedentes del sur... Hoy lo que cuenta es la foto, jaja. Y los pregoneros lo saben, lo bendicen y lo estimulan... ¿Lo estimulan? ¿Para qué, si el bicho exhibe unos impotentes ojos llorosos?
Que nadie se dé por parodiado ni ofendido. La realidad va siempre más lejos
Un abrazo
Treinta años o más, Aladino. El poema tiene 25 y ya era viejo cuando yo lo escribí. Al hacerlo recreaba una escena que se me había grabado a fuego en la memoria cuando tenía 12 años. Desde entonces hasta ahora, han pasado más de 50. Cifra a la que ninguna cabra llega, ni siquiera para celebrar unas hipotéticas bodas de oro con el castrón, el que se erguía al fondo del corral, en la tenada.
Gracias. Un abrazo