lunes, 31 de enero de 2011

 

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 

Los celos

 

El diccionario de la Real Academia dice que los celos son una “Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude de cariño, poniéndolo en otra”

Pero yo tengo un amigo que dice que los celos son una suerte de mecanismo que a menudo se activa con la imaginación. No hace falta que la persona amada haya mudado o mude de cariño. Más aún, a veces ni siquiera hace falta que haya mudado o mude la dirección de los ojos. La imaginación es tan poderosa y manipuladora que en ocasiones se las arregla para meter en la cama los cuerpos de dos personas que ni siquiera se han llegado a mirar. Basta con que alguien crea que sí:

-¿Por qué miras tanto a esa?

-¿A quién?

-A e-saaaa, a e-saaaa…

-Pues hija, si no me lo llegas a decir, la piso

Bromas aparte, lo cierto es que, en esto de los celos, muchas veces parece lo que no es. Supongo que otras veces es y lo parece o es y no lo parece, que de todo habrá en la viña del amor. Pero da lo mismo, para el celoso ES siempre, porque los celos son una especie de enfermedad que, a pesar de ser ciega, tiene el espíritu convertido, como antes señalé, en una imaginación desbocada y depredadora. Con ella, el celoso no ve lo que ve, sino lo que quiere ver. Y lo que quiere ver es que la persona amada, haga lo que haga y mire donde mire, está poniendo en otra los ojos. Y, claro, donde pone los ojos, pone la voluntad, la boca, las manos y hasta los pies.

-Sí, sí, la pisas, claro que la pisas… En la cama la pisarías si no estuviera yo aquí…

¡Qué más da que la otra persona ni siquiera se entere del tormentoso drama que está teniendo lugar! Esa persona está puesta allí por el azar o por el destino y sólo es necesaria para que el celoso pueda posicionar sus sospechas, acribillar con ellas a la persona querida y corroerse machaconamente por dentro. En ese sentido, los celos son una auténtica máquina de destrucción.

Sin embargo, unos celos moderados y llevaderos, pueden ser incluso recomendables. Porque incentivan al lirón y no le permiten que se duerma en los laureles. Como es fácil de entender, el lirón debe mantenerse siempre despierto.

Un abrazo

Dejo aquí dos poemas que, sumados a la que acabo de exponer, harán un total de tres visiones sobre los celos. Y serían muchas más si cada uno expusiera la suya.

 

Los celos

 

Tener una mirada como propia

y verla en otros ojos distraída;

creer que un corazón nos da la vida

y ver que no es verdad, que está en la inopia.

 

¿No basta para ver la cornucopia

poblada ya, y acaso florecida?

¿No basta para dar por sucedida

la cópula mental que nos es propia?

 

La idea de los celos no se acopla

a un hilo de razón que los impida.

Le cabe conocer esta salida:

 

Soplar como el cornúpeta resopla,

quizás arremeter, ahondar la herida,

y luego comprender, que es ley de vida.

 

Del libro “El cielo se hizo de amor” (1986)

 

 

CELOS

 

Van a matarme.

Los celos tienen dos flechas

para matarme.

 

Tú me los echas

con guiños

que van al aire.

 

Visajes, mimos...

Los celos son asesinos

de blanco guante.

 

Guadaña,

Tela de araña,

Mirada móvil, pestaña

de imán y estambre.

 

¡Mujer,

maldita forma de ver!

¡Talante!

 

Aunque te pongas un velo

y sólo mires al suelo,

estás mirando a otra parte.

 

Si te arrancaras los ojos

verías por los ojales.

 

Y más allá, más adentro,

por donde el pulso te late.

 

¡Por la sangre!

 

Van a matarme.

¡Matarme!

¡Los celos van a matarme!

 

Del libro “El cielo se hizo de amor” (1986)

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Publicado por Mariano.Estrada @ 20:11
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Comentarios
Publicado por Celina.
lunes, 31 de enero de 2011 | 21:10

Mariano, Poeta...Divertido e inteligente tu texto y poesìa sobre los celos...Esos malditos celos!!!.

Que a veces, cuando son exagerados, enfermisos, creados por esa mente loca, que es capaz de dar rienda suelta a lo que se propone; tambièn son necesarios para mantener despierto al otro, no sintièndose tan seguro del amor y luchando por èl.

Gracias, Poeta, por tu maravilloso invitado "Los celos".

Besito.

Publicado por Mariano.Estrada
lunes, 31 de enero de 2011 | 22:05

Hola, Celina: has captado perfectamente mis intenciones y leído mis pensamientos. Me alegro de que te haya gustado. El tema es más complejp de lo que parece, tiene muchas aristas y numerosas vertientes. Gracias. Un abrazo

Publicado por Invitado
lunes, 31 de enero de 2011 | 23:49

Creo -no hace muchos días- que comenté y expuse mi teoría sobre los celos ¿no?, Mariano, tomaba la temperatura humana para explicar a mi manera mi teoría sobre los celos. Por lo tanto corroboro cuando mencionas que los celos pueden ser hasta buenos, y no es que puede, es que los son. Yo creo que para que haya amor, deben tenerse, pero dentro de la horquilla de los 36,5º y 37º, ya que más arriba son perjudiciales, y más abajo, también. Cuando los celos están en esa horquilla mencionada, no es necesario ver lo que no existe, sino  simplemente imaginar algo que pudiera ocurrir indeseable para cualquiera, y de esa forma, para que no ocurra, estás alerta sin dormirte en la guardia, ni enfermar para ir a urgencias.

 

Un saludo

 

JMP

Publicado por Mariano.Estrada
martes, 01 de febrero de 2011 | 10:46

Es cierto, José Miguel: hace unos días hiciste un largo comentario sobre los celos, en el que explicabas prolijamente ésa teoría de las temperaturas. Pues bien, creo que estamos de acuerdo en que todos los excesos son malos y que los celos requieren moderación. De lo contrario son destructivos y aniquiladores.

No es un tema que yo haya tratado en profundidad, que eso ya lo han hecho otros, como SHakespeare, pero sí le había dado distintos enfoques. Estos dos poemas los tenía en puertas desde hace algún tiempo, pero tú, sin querer, tal vez me hayas hecho alterar las prioridades. Pero tampoco lo sé con seguridad. Son cosas del subconsciente. Un abrazo

Publicado por Invitado
miércoles, 02 de febrero de 2011 | 16:37

No tengo espacio suficiente para comentar, así que me abstengo. Escribo un e-mail. Saludos, Mariano.

Publicado por Invitado
miércoles, 02 de febrero de 2011 | 16:45

Hola, Anónimo: ¿tan celoso/a eres? Puedes hacerlo en tongadas...jaja. Disculpa, es broma.

Publicado por Invitado
miércoles, 02 de febrero de 2011 | 17:55

¡Hola, Mariano!

A mi entender,los celos masculinos tienen un fondo sexual -dudas de la
paternidad ¿será de otro?-, los femeninos son más afectivos (si mi
marido se marcha le faltará el pan a mis hijos). Al hombre le posee la
ira, a la mujer la depresión. Las causas son diversas: educación
recibida, paranoia, drogadicción, baja autoestima, etc. El tratamiento
es complejo. El tema da para mucho. Quizás las nuevas formas de sentir
las relaciones de pareja entre los más jóvenes - me acuesto con quien
me plazca, uno, dos, o varios; no le amo, y no me importa realmente si
también lo hace con otros-, cambie poco a poco la actitud de posesión
enfermiza en algunos individuos, y suavice las formas de
comportamiento agresivo, que se eleva, a veces, hasta niveles de
suceso policial.

(Sigue...)

Publicado por Invitado
miércoles, 02 de febrero de 2011 | 17:57

(...Viene de la anterior)

Es decir, si infravaloramos la infidelidad, no nos sentimos el centro
único de atención del ser amado, le amamos lo suficiente para que goce
de su propia libertad y somos sinceros,la tormenta de los celos se
disipa y no es más que un leve cosquilleo en la memoria. Comprobado.

Un abrazo, poeta.
Ascensión

Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 02 de febrero de 2011 | 20:11

Hola, Ascensión: muchas gracias por este interesantísimo comentario sobre los celos, el fondo sexual en los del hombre, el efectivo en los de la mujer, las causas, el tratamiento…Sobre éste, quiero hacer un pequeño apunte:

Es verdad que actualmente hay unas nuevas formas de relación, pero lo cierto es que los celos persisten entre los jóvenes y, por lo que sabemos, a menudo son causa de desavenencias, peleas, separaciones y malos tratos. O sea que parece que no está tan clara esa dilución a la que aludes. O tal vez sea que el proceso es muy lento. De todos modos, doctores tiene la ciencia…

Gracias y un fuerte abrazo

Publicado por Invitado
miércoles, 02 de febrero de 2011 | 22:25

Gracias, Mariano; por "recolocar" mi texto. Mi comentario se basa en las experiencias de mi entorno social. Esos seres celosos y enfermizos no faltarán nunca de la escena de la vida, a nuestro pesar. Un abrazo. Ascensión.