Mi?rcoles, 26 de enero de 2011

Santuario Virgen del Camino, Le?n. Fachada principal. Bronces de Josep Maria Subirachs. Fotograf?a de Javier del Vigo Palencia

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Josep Maria Subirachs: la huella de los bronces

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Una parte entra?able -tal vez incluso sustantiva-, de mi lejana adolescencia, transcurri? tras los bronces del escultor Josep Maria Subirachs que ocupan la fachada principal del Santuario de La Virgen del Camino, Le?n, obra del arquitecto don Francisco Coello de Portugal y Acu?a.

Unos bronces gigantes, sobre los cuales rebotaban -como gotas de lluvia- los cantos gregorianos de un pu?ado de frailes dominicos, la desgarrada m?sica de un ?rgano? convencional, tocado por un magn?fico organista, y las voces de un coro de muchachos que entonaban -bajo una mano en?rgica-, partituras de? Haendel, de Vitoria, de Bach, de Palestrina?

Esos bronces esbeltos, monumentales en s? mismos y racionalmente pesados, -que representan a la Virgen elevada entre los Ap?stoles-, pusieron en mis ojos una incomprensible sensaci?n de ingravidez, con la que han convivido hasta el presente. (Un presente alejado de aquel tiempo en casi medio siglo).

De hecho, en mi mente de ahora -sin duda transformada por los a?os- los bronces aparecen todav?a con aquella expresi?n de levedad, no s? si derivada del prop?sito del artista o inoculada en mi cerebro por la asombrosa solidez de la inocencia.

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Esculturas met?licas,

bronces elementales,

materia sometida a gravedad.

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?Espejismos del arte?

?Efectos de la fe?

?Acasos de la m?stica?

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No importa.

Su forma es la figuraci?n.

Son esencia, no hay peso.

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Fijaos bien, ?los veis?

Parece que levitan.

No los hunde el tama?o

ni la crisis de la oraci?n

ni la merma de cantos y de fieles.

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Ah? siguen, excelsos,

no bajan la mirada.

Incluso se dir?a

que, de un momento a otro,

van a echarse a volar.

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Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

Mariano Estrada. Fotocomposici?n de Javier del Vigo Palencia. Fotos tomadas en el Santuario Virgen del Camino el d?a 22 de agosto del 2010


Publicado por Mariano.Estrada @ 7:11
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 29 de enero de 2011 | 11:52

Yo que he visto vada una de la esculturas tiradas por el suelo ,feas como ellas solas ,en conjunto  tienen algo que impone,esa levedad en el espacio ,sin tocar ni el suelo ni la pared,ese levitar mirando hacia  el Camino,deberían estar tras la critalera empapadas de los colores azul y rojo predominantes,y con el gran organo tocado por el espiritu de aquel frajle que lo hacia rezar,nuestro Padre Uria,.Sería un gozo indescribible.Enrique Frade.Un saludo querido amigo.

Publicado por Invitado
S?bado, 29 de enero de 2011 | 11:59

donde puse vada ,queria poner cada

donde puse indescribible,menudo palabro, queria poner INDESCRIPTIBLE

perdoname Maestro pore solo hice hasta 5º,y esto del ordenador no es lo Mio.

Un abrazo,Frade.

Publicado por Mariano.Estrada
S?bado, 29 de enero de 2011 | 20:51

Hola, Enrique:

Supongo que causaría cierta impresión ver esas moles de bronce tumbadas en el suelo, ya que su tamaño es considerable y su peso aproximado ronda los 700 kilos por unidad. Y son 12 unidades sin contar a La Virgen. Fuisteis pocos los que tuvisteis el privilegio de verlos sin orden en el espacio y sin otro propósito que el que pudiera estar concebido en la mente de los artistas.

Como técnico en la materia, a mí me hubiera gustado verlos colocar sobre esa pequeña repisa en la que se apoyan. La sensación de ingravidez creo que la transmite la figura de La Virgen, que, al estar más elevada que las otras y no tener apoyo en la base, parece que levita.

(Sigue...)

Publicado por Mariano.Estrada
S?bado, 29 de enero de 2011 | 20:53

(Viene de la anterior)

En otro sentido, también me hubiera gustado presenciar la realización de esa impresionante torre-campanario, tan alta, tan estrecha y con tan poco margen de maniobra para la colocación de encofrados, hierros y hormigones. Me consta que el arquitecto lo pasó especialmente mal en esa fase de la obra. No obstante, cuando estábamos en el colegio, yo sólo me preguntaba cómo se las habrían arreglado para subir las campanas, que no es precisamente lo más difícil.

Tu sugerencia de colocar a los apóstoles por la parte interior de las vidrieras, para que participaran de su luz transformada y fabulosa, no llegó a tiempo. Sin embargo, al estar al abrigo de la intemperie, tal vez los bronces no hubieran contraído su más característica enfermedad.

Un fuerte abrazo, compañero.