domingo, 31 de octubre de 2010

El Charco, Villajoyosa. Desolador paisaje de almendros secos. Y una rama solitaria que se aferraba a la vida en el tronco de uno de ellos

 

Queridos amigos:
  
Un día paseaba por un camino rural de Villajoyosa y de pronto, en un recodo, como adelantado de su generación, se me puso delante un pequeño almendro en flor verdaderamente tupido. Así nació el poema "Era sólo un almendro".
Unos años antes, en otras circunstancias, en otro lugar y con otras connotaciones, vi una pequeña rama que, surgiendo de un tronco seco, se aferraba voluntariosamente a la vida. Así nació el poema "A una rama" que hoy os dejo aquí.
Con un abrazo de día gris, muy adecuado para recordar a las personas queridas que ya no están con nosotros.
 
Un abrazo

 

 una rama

 

Frente a esa claridad,

frente a ese monte, donde todo

es elocuente y gárrulo,

tú, árbol preterible, rama íntima,

me ofreces una flor

que desmorona el tiempo

y reconduce la mirada.

 

Ahí, en ese humilde tronco,

donde ya ningún hacha se detiene,

yo he injertado la luz de la pupila.

 

Y me siento mejor

porque te alumbro y amo.

Y comprendo mejor, porque los ojos

me crecen saturados de inocencia.

 

 Del libro "Hojas lentas de otoño"

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Publicado por Mariano.Estrada @ 23:55
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Comentarios
Publicado por Mariano.Estrada
martes, 02 de noviembre de 2010 | 14:57

El árbol se derrama

en temblores de otoño y decadencia,

y ya mi corazón

habita la seroja...

 

Fragmento del poema "Tristeza de otoño", del mismo libro

Publicado por Invitado
martes, 02 de noviembre de 2010 | 20:08

Hola Mariano, "Hojas lentas de otoño" es uno de mis libros tuyos preferidos, y tú lo sabes.

Es tan hondo, tan entrañable, los sentimientos tan reconocibles y tan sencillamente expresados... (Al menos para mí)

La torre del Charco y su entorno, uno de mis lugares preferidos y más visitados. Está poco construída, las calas de detrás de la torre, maravillosas; de las mejores aguas que yo he gozado. En general la Vila, me encanta, ya sabes que he recorrido cada calita...

Perdona que no te visite más, no puedo seguir tu ritmo..., pero aunque tarde siempre llego. (Por los buenos sitios hay que ir despacio y con tiempo, y si es posible dejar algo a cambio de tanta generosidad...)

Un abrazo.

Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 03 de noviembre de 2010 | 17:58

 

“Hojas lentas de otoño” es también uno de mis libros preferidos, pero en mi caso es normal: se trata de un libro que recoge cosas muy familiares y muy íntimas, aunque de hecho tenga, que la tiene, una proyección más amplia que la intimidad.

 

En cuanto al Charco, estoy completamente de acuerdo contigo. Es una zona milagrosamente preservada. Aunque hubo un intento de urbanización que no prosperó por razones que poco tienen que ver con la intencionalidad de los administradores de la cosa. Digo esto para que quede matizado el milagro. El resultado de todo ello, no obstante, es que la fortuna se alió con la naturaleza y con los que de algún modo son siempre sufridores.

 

En cuanto a mi ritmo, no me extraña que no puedas seguirlo. A veces no puedo ni yo...jaja. Sono tremendo, como decía aquella vieja canción italiana…

 

Te mando un fuerte abrazo