
El Charco, Villajoyosa. Desolador paisaje de almendros secos. Y una rama solitaria que se aferraba a la vida en el tronco de uno de ellos
A una rama
Frente a esa claridad,
frente a ese monte, donde todo
es elocuente y gárrulo,
tú, árbol preterible, rama íntima,
me ofreces una flor
que desmorona el tiempo
y reconduce la mirada.
Ahí, en ese humilde tronco,
donde ya ningún hacha se detiene,
yo he injertado la luz de la pupila.
Y me siento mejor
porque te alumbro y amo.
Y comprendo mejor, porque los ojos
me crecen saturados de inocencia.
Del libro "Hojas lentas de otoño"
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios
Hola Mariano, "Hojas lentas de otoño" es uno de mis libros tuyos preferidos, y tú lo sabes.
Es tan hondo, tan entrañable, los sentimientos tan reconocibles y tan sencillamente expresados... (Al menos para mí)
La torre del Charco y su entorno, uno de mis lugares preferidos y más visitados. Está poco construída, las calas de detrás de la torre, maravillosas; de las mejores aguas que yo he gozado. En general la Vila, me encanta, ya sabes que he recorrido cada calita...
Perdona que no te visite más, no puedo seguir tu ritmo..., pero aunque tarde siempre llego. (Por los buenos sitios hay que ir despacio y con tiempo, y si es posible dejar algo a cambio de tanta generosidad...)
Un abrazo.
Hojas lentas de otoño es también uno de mis libros preferidos, pero en mi caso es normal: se trata de un libro que recoge cosas muy familiares y muy íntimas, aunque de hecho tenga, que la tiene, una proyección más amplia que la intimidad.
En cuanto al Charco, estoy completamente de acuerdo contigo. Es una zona milagrosamente preservada. Aunque hubo un intento de urbanización que no prosperó por razones que poco tienen que ver con la intencionalidad de los administradores de la cosa. Digo esto para que quede matizado el milagro. El resultado de todo ello, no obstante, es que la fortuna se alió con la naturaleza y con los que de algún modo son siempre sufridores.
En cuanto a mi ritmo, no me extraña que no puedas seguirlo. A veces no puedo ni yo...jaja. Sono tremendo, como decía aquella vieja canción italiana
Te mando un fuerte abrazo