lunes, 27 de septiembre de 2010

 

 

Foto de Fernando Medrano 

 

El árbol seco

 

Se me han secado las ramas,

mis hojas fueron al viento;

la savia ya no me corre,

pero hay dolor en mi cuerpo.

 

Me duele un hombre ¡fijaos!

que vino a mí sin aliento;

que ató una cuerda a mis ramas

y la pasó por su cuello.

 

Nos ha juntado el destino

para ponernos de ejemplo;

Yo me sequé por mandato

para esperarle, ya seco.

 

¡Me pesa tanto este hombre

cuya conciencia sostengo!

Yo no sabía siquiera

que la conciencia era un peso.

 

Las hojas ya se me han ido,

la vida ya no la siento.

Pero me duele este hombre

que vino a ahorcarse ya muerto.

 

Del libro “Tierra conmovida”

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog: http://marianoestradavazquez.blogspot.com/

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

 


Publicado por Mariano.Estrada @ 20:15
Comentarios (12)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Celina.
lunes, 27 de septiembre de 2010 | 20:46

Mariano, Amigo Poeta...Te dije, es una absoluta delicia leerTe...???.

Me fasciiiiiiiiiinò tu poesìa, màs Que linda.

Un beso lindo de mi alma para tu alma .

Publicado por Invitado
lunes, 27 de septiembre de 2010 | 21:53

¡Ay, Marito! Tú dices que el poema es triste, ¡y a fe mía que lo es!

Triste, triste, pero tan triste como maravilloso. Difícil imaginar tristeza más sublime.

Me ha llegado tan adentro tu poema que yo misma soy ahora el árbol y el ahorcado, ese hombre tan triste que ya estaba muerto antes de matarse. Me has hecho llorar, querido Mariano, de pura emoción. ¡Y esa enorme solidaridad árborea! ¡Cómo escapar a su poderoso influjo, si ha echado raíces en mi pecho! 

Marito, si tú no existieras, ¿quién me dejaría siempre pasmada y conmovida, como tu tierra?

Yo también te envío un abrazo alegre, para compensar la pena.

Y un beso, por supuesto.

Lidia

 

 

 

Publicado por Invitado
lunes, 27 de septiembre de 2010 | 22:33

Es profundamente triste este poema, se hunde en el alma como las raices secas de los árboles, se hace pesado como las conciencias envenenadas... se convierte en una nube gris, como el dolor de la desesperación ciega.

Un trozo de tu alma, un mensaje desde el corazón. Gracias y un abrazo.

 

Por cierto, ya estoy mejor, pero aún falta.

Publicado por Invitado
martes, 28 de septiembre de 2010 | 5:12

Una poesía con proyecciones sublimes.

...

y aún en los peores momentos

un árbol, nos tiende sus ramas

se seca por culpa de la inconciencia

nuestra, nuestra, nuestra.

Publicado por Mariano.Estrada
martes, 28 de septiembre de 2010 | 11:04

Muchas gracias, Celina. Tus comentarios derrochan siempre vitalidad y entusiasmo. Te mando un abrazo de martes soleado. Mariano

Publicado por Mariano.Estrada
martes, 28 de septiembre de 2010 | 11:21

Hola, Lidia:

Tu comentario me ha dejado "boquiabierto, desverbado, humildemente desnudo". Por lo tanto, no debería añadir ni una sola palabra más. Pero lo haré, aunque sólo sea para darte las gracias por esa enorme expresión de cariño que acabas de regalarme. Y por las lágrimas que han salido de esos ojos tuyos, azules, hermosos e inocentes.

Un beso tierno, como las hojas de roble en el principio de la primavera.

Publicado por Mariano.Estrada
martes, 28 de septiembre de 2010 | 11:26

Hola, señor anónimo: me ha gustado mucho tu comentario porque, al margen de que me es favorable, dice lo que quiere decir y lo hace de una forma elegante, casi poética. Gracias por el regalo.

Me alegra tu mejoría.

Publicado por Mariano.Estrada
martes, 28 de septiembre de 2010 | 11:36

A veces no somos conscientes de los servicios y favores que nos prestan los árboles: sombra, leña, alimento, vista, protección, seguridad, arte, estética...En este caso, además, sirvió para que un hombre se encontrara con su destino. Un servicio que nadie quisiera tener que prestar.

Gracias por tus palabras, señor anónimo. Hoy el segundo de la serie.

Publicado por Invitado
viernes, 01 de octubre de 2010 | 16:10

El árbol sólo se transforma, se despoja y se entrega para abrazar al suicida desdichado en un último acto de amor. Sólo el hombre hace más triste su muerte talando sin piedad el árbol mágico de la vida.

Poema sencillo y muy conmovedor.

Un abrazo, poeta.

Ascensión

Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 01 de octubre de 2010 | 18:15

Hola, Ascensión: como siempre, tu comentario es muy sustancioso y acertado. También aciertas al decir que es un poema sencillo. Muchas gracias y un abrazo

Publicado por Olga Gomez
martes, 26 de octubre de 2010 | 23:02

Mariano.  Mientras más leo tu verso, tu prosa... todo lo que escribes, más me siento emocionada.  Eres increíble en tu elocuencia.  Gracias y un abrazo inmenso.

Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 27 de octubre de 2010 | 19:39

Hola Olga: muchas gracias de nuevo.

Las cosas que dices hablan bien de mí, como resulta evidente. Pero, sobre todo, hablan bien de ti: eres realmente generosa. Te mando un fuerte abrazo