jueves, 08 de julio de 2010

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 

Sobre el progreso y la sociedad de consumo

 

El texto que dejo hoy aquí fue escrito hacia el final de los años ochenta, cuando tuvo lugar el penúltimo boom inmobiliario de esta España de nuestros desvelos. Pertenecía a un libro titulado “Canción atribulada”, que no llegó a ver la luz. No obstante, podía haber sido escrito en los años 2000-2008, que fueron, desde el punto de vista de los valores, los más aberrantes de nuestra historia.

La tremenda crisis que ahora nos tiene acobardados, que no es sólo económica, sino también política y moral,  debería hacernos reflexionar profunda y sinceramente. Tal vez entonces pudiéramos desprendernos del egoísmo y la codicia, hacernos más humildes y sensatos, corregir los groseros errores que hemos cometido y  asentar nuestro futuro y el de nuestros hijos sobre unas bases mejores, más justas, más solidarias y más sólidas.

 Un abrazo

 

Sobre el progreso y la sociedad de consumo

Si para alzarse en defensa de la sociedad de consumo, alguien dice que mis argumentos no valoran con justicia los servicios elementales: agua, luz, alcantarillado, ni tampoco los equipamientos colectivos imprescindibles, como puedan ser las escuelas o los hospitales, yo no tendré más remedio que decirle: no ha entendido usted de la misa la media.

La calidad de los hombres jamás podrá medirse por la carencia o el amontonamiento de propiedades, de bienes o de servicios, sino por las palabras que les fluyan de la boca y, sobre todo, por los hechos que les salgan del corazón.

Es decir, que creo necesaria la luz de las bombillas, el acercamiento de los hombres por medio del atajo de los espacios, los asilos, las universidades, la asepsia que comportan los colectores y la consecuente canalización de las aguas. Pero si el agua se contamina, por ejemplo, ¿de que le vale al hombre su canalización? ¿No es mejor que el progreso –del que soy su defensor más devoto-, en lugar de abrazarse locamente a un deslizante consumo, alcance también a las mentes y a las almas, para que un hombre cualquiera pueda alzarse en fiador de sus congéneres con meridiana garantía?

¿O acaso preferís que se estimulen los instintos depredadores a través de una mentira sin frenos, de un egoísmo salvaje, de una competencia desproporcionada?

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios 


Publicado por Mariano.Estrada @ 13:20
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