viernes, 31 de julio de 2009



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Las orillas del mar

 

Ciudades, playas, urbanizaciones,

carreteras, acantilados,

estrépitos del agua, zigzagueos

de la tierra y el mar.

 

Un cielo claro, una gaviota,

los tintineos de la luz, las nubes

de blanca inflorescencia,

las caricias anónimas del aire,

una cala, una isla, un horizonte…

 

Un almendro que incuba

su primavera, una montaña

poblada de aridez, de pinos, de matojos,

los reflejos del sol, las olas

procelosas, los cuérnagos de luna

o el incierto sendero del espíritu.

 

Una higuera arraigada

entre lentiscos, una larga vista,

una estela de espuma y de pasión,

un puerto, un espigón, el ancla

de un antiguo naufragio.

 

El mar, la tierra, la frontera

del ser, la convivencia, el mestizaje,

los sueños de los hombres

proyectados en edificios

con vocación de lontananza,

en barcos de papel, en cuerpos

de carne bendecida

por el sol, por el agua, por la arena.

 

Las orillas del mar, el paraíso

perdido en las futuras

estaciones de la memoria.


Del libro "Las orillas del mar"
 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

 

 


Tags: mar, orillas, playas, acantilados

Publicado por Mariano.Estrada @ 18:04
Comentarios (13)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
viernes, 31 de julio de 2009 | 18:30
Mariano.

Muy lindo, gracias.

Alicia Guevara de Q.
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 31 de julio de 2009 | 18:51
Gracias a ti, Alicia. Difícilmente una expresión puede ser más concisa. Pero me gusta, porque me favorece. Un beso
Publicado por maria simona
viernes, 31 de julio de 2009 | 19:15
asi como nací en la montaña y ella tiene para mí , un atractivo particular y único , el mar , es la extensión de mi vista , el único que me ofrece esa posibilidad de mirar el horizonte liso pero en continuo movimiento..
Este año , el egeo fue para mi , un mar de visión diferente , especial ...tal vez fuera la época del año...no sé..pero estas imagenes tuyas lo dicen :


...Un cielo claro, una gaviota,

los tintineos de la luz, las nubes

de blanca inflorescencia,...

Bello , muy bello ,amigo...Es un placer leerte y ademas ser considerada tu amiga..un abrazo desde esta america del sur plagada de contradicciones...
Publicado por Invitado
viernes, 31 de julio de 2009 | 19:33
¿ Crees Mariano que hoy, que se empiezan vacaciones por muchos, tendrán tiempo de detenerse a observar ?

"Slow" lo dicen ahora para denominar el sosiego, la observación de lo vivo y lo muerto...

En tiempos pasados no eran necesarias vacaciones para contemplar lo que nos rodeaba: Había más tiempo, incluso.
Y no son añoranzas, nostalgias.


Andres Martínez Trapiello
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 31 de julio de 2009 | 19:41
Hola, María Simona:
Yo también tengo origen en la montaña o en la media montaña y, en todo caso, muy lejos del mar. Pero el destino me trajo a Alicante, donde la montaña y el mar conviven en plácida armonía...
Pero a estas alturas de la película, el mar lo llevo dentro. Es la solución que he encontrado para no marearme, como ocurre cuando soy yo el que se adentra en el mar.
En fin, que la montaña me gusta y el mar me vuelve loco. Como a ti.
Un beso
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 31 de julio de 2009 | 19:53
Coño, Andrés, me has sorprendido, tío, ¿qué pasa por Villacil? ¿Y por León? ¿Y por Valderas?
Tienes más razón que un santo: antes había tiempo para todo. Y había calma. Ahora es todo vertiginoso...
Pero mira, aún hay excepciones ¿O no recuerdas que tú y yo nos tomamos un café de siete horas y ganamos despacio las preciosas calles del Húmedo? ¿Y cuándo fue eso? Ni siquiera llega a dos años...
Por cierto, este verano pensaba repetir, pero vamos a tener que dejarlo. Ya lo haremos un día. Tú pagas. O yo, pero tienes que ir a Muelas. Te invito a un chapuzón en el río.

Y ahora te mando un abrazo
Publicado por Invitado
domingo, 02 de agosto de 2009 | 13:46
En las orillas del mar encontré diversidad de conchas,algas de formas y colores inconfrontables y de belleza única,sombras del carbón lavado en los sacrificados rios de un paraíso simulado en papeles de reclamo.
En las orillas del mar se bañan los paseos de pies cansados,enfermos,descubiertos bajo telas de colores de vergüenzas indefinidas.
En las orillas del mar se rebozan los pequeños entre el agua y la arena que encantan su retozo.
En las orillas del mar suceden tantas cosas como quiera el que está y el que observa.Tantos pensamientos refrescados como necesites;tanta inspiración como olas mueren en la orilla,como arenas mueve el vaiven de su cadencia.
En las orillas del mar he descubierto la continuidad de la vida tras la muerte,la propia existencia de seres que conviven entre cadáveres de nácar y flores
alienantes de un mundo desconocido y poco imaginado.
No conocemos mucho más que nuestro entorno y nos conmueve tanto como nos inspira.
Mar,muéstranos tu alma.
Publicado por Invitado
domingo, 02 de agosto de 2009 | 13:52
En las orillas del mar me dejé olvidado el nombre.Como una concha más,no tiene interés más que meterla en el caldero de un niño asombrado.Mariano:antes que contestes al aire te diré que me ha encantado tus "orillas del mar"
Carlos Jiménez cuervas-Mons.
Publicado por Mariano.Estrada
domingo, 02 de agosto de 2009 | 17:12
Queridos Carlos:
Tu comentario es un auténtico poema. Se ve que te han tocado la fibra. Se nota que has sentido un pinchazo. Se palpa que has vivido muchas cosas a las orillas del mar.
Porque, efectimamente, a las orillas del mar se viven todas esas cosas. Y otras muchas que ni tú ni yo decimos, pero que están sugeridas o insinuadas...
Gracias por ese repaso a la vida. A la tuya y a la de todos aquellos que han dejado sus huellas junto al mar.

Un abrazo
Publicado por Lidia
miércoles, 05 de agosto de 2009 | 12:42
Querido Mariano, me han gustado mucho tus Orillas del Mar, pobladas de espuma, acantilados y recuerdos, y me he sentido muy identificada con tu precioso poema. Precisamente de las orillas del mar provienen mis primeros recuerdos de infancia, cuando mis padres me llevaban a la playa y yo era feliz bañándome en sus aguas inmensas y saladas y construyendo castillos de arena (esto último lo sigo haciendo, ya no en la playa, sino en la vida real...). ¡En fin, qué te voy a decir, Marito, que tú no hayas expresado ya! El mar ha estado siempre ligado a mi vida. El mar, cuna de civilizaciones y punto de encuentro de tantas culturas... No podría concebir mi existencia sin él, y creo que tampoco podría vivir en un lugar donde no lo tuviera cerca. Lo echaría tremendamente de menos.
Abrazos de espuma y besos de sol, querido Mariano, hasta pronto!
Publicado por Mariano.Estrada
jueves, 06 de agosto de 2009 | 10:32
Es cierto, Lidia: para quien ha nacido a sus orillas, el mar es una prolongación de sí mismo, una necesidad, una patria. Para quien ha jugado de niño en la playa, el agua del mar es una metáfora de la sangre. Y si la obligación lo aleja del mar, la vida se convierte en nostalgia y la nostalgia en tristeza.
Claro que todo esto podría valer también para quien ha nacido junto a un lago o al pie de una montaña, pero tal vez el mar tenga un sello específico.
Gracias por tus palabras, siempre bonitas, siempre generosas. Tus abrazos de espuma me han dejado una sonrisa en los ojos y, en la lengua, la necesidad de darte las gracias.
Un beso de sombra acondicionada, porque el sol es de abrumadora justicia.
Publicado por Vart
sábado, 08 de agosto de 2009 | 17:25
Es muy bonita la descripción del paisaje, cuando lo leo me imagino ahí. Felicidades
Publicado por Mariano.Estrada
sábado, 08 de agosto de 2009 | 20:37
Hola, Vart:
No sé desde dónde me escribes, pero me alegra saber que la lectura del poema es suficiente para penetrar en el paisaje.
Un abrazo