martes, 07 de julio de 2009
Iniciación

Iniciación
Del libro “Las orillas del mar”
1
De forma imperceptible
-y hasta puede que involuntaria-,
dejo a un lado el camino
por el que voy todos los días
al encuentro gozoso con el mar.
El sendero elegido
-desdibujado por momentos,
casi reminiscente-
me conduce a un paraje solitario
donde abundan las rocas.
Una de ellas presenta una hendidura
por la que accedo a un pasadizo y
finalmente a una cueva.
Es verdad que me tiembla el corazón,
pero descubro con asombro
que mi curiosidad
es superior a mis recelos,
siendo éstos muchos.
Y de pronto me veo
-casi diría que me intuyo-
en un pequeño espacio
que, de manera insospechada,
viene a ser el vestíbulo
de una experiencia singular,
desconocida, casi delirante.
La historia es breve:
Cuando mis ojos se acostumbran
a la mermada luz del interior,
consigo descifrar este letrero
cincelado en la roca:
“Prohibido el paso”
Y debajo, con letra diminuta,
se añade esta curiosa explicación,
que es más bien un enigma:
“Si transgredes la prohibición
y cruzas ese hueco
de elemental oscuridad,
hacia el que miras con asomos
de incontinencia,
sabrás más de ti mismo
y entenderás mejor el mundo,
pero nunca podrás, a cambio,
revelar la naturaleza
de tus descubrimientos.
En realidad,
tan sólo habrá una forma
humana de saber
si has burlado el mandato
o lo has obedecido.
Y no tú, otros
serán los que lo sepan,
los que te harán saber un día,
casi de forma imperceptible
y, desde luego, silenciosa,
que, como tú,
están en el misterio”
2
Y no recuerdo más.
Cuando cesó la luz
mi mente quedó a oscuras
y ya no hubo conciencia ni energía
que guardara un destello en la memoria.
Dicho de un modo más humilde:
No sé cómo ni cuándo
abandoné la cueva.
Tampoco sé la forma
en que salí de aquel lugar
para llegar a casa.
Sólo puedo decir
que, al recobrar la lucidez,
el alba se posaba sobre el mar
y el horizonte ardía.
Epílogo
¿Si me he vuelto a acercar
al escenario de los hechos?
Claro, me acerco con frecuencia.
Tomo el mismo camino,
llego al mismo paraje y busco,
busco con toda intensidad.
Pero es buscar en vano,
porque jamás he vuelto a ver
la mágica hendidura
de la roca, por la que un día,
cayendo ya la tarde,
penetré en las arterias del subsuelo.
Posdata:
Me siento mal. Ignoro
lo que pudo ocurrir en esas horas
de absoluto vacío
de la conciencia.
¿Ha cambiado mi vida? No lo sé,
pero mis ojos, desde entonces,
no paran de buscar en las miradas
inescrutables de la gente
un guiño de complicidad,
una confirmación cuyo deseo
me satisface y me horroriza.
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios
Tags: rocas, cueva, prohibido el paso
Añadir comentario
pero mis ojos, desde entonces,
no paran de buscar en las miradas
inescrutables de la gente
un guiño de complicidad,
una confirmación cuyo deseo
me satisface y me horroriza
En verdad , amigo mio..me quedo con estos versos...que bueno leerte , de veras ,que bueno!!!!!!!!!!
De vez en cuando es necesario perderse por montes, mares, valles y vericuetos. Creo que es bueno encontrarse con uno mismo. La riqueza interior es incalculable, pero no le damos la oportunidad de salir. Y es justamente eso lo mejor que podemos ofrecer a los demás. Después de la comida...
Pero estamos muy ocupados en otras cosas. Tal vez ahora tenemos más tiempo, por la crisis, pero la cabeza no la tenemos bien asentada...
Gracias por tus palabras
Un abrazo
¿Por qué nadie nos enseña a descubrir esta capacidad de SENTIR que tenemos? ¿Por qué es tan doloroso, a veces, aprender a ser fiel a uno mismo dejando a un lado lo socialmente establecido?
Al sistema en que vivimos no le interesa que sepamos SENTIR ni que seamos emocionalmente estables, porque es lo único que no nos pueden robar ni controlar...Deberíamos todos aprender a ser únicos (y no globales) y quizás de este modo consigamos rebelarnos en pos de un mundo mejor y más justo, donde los derechos humanos sean reconocidos y donde ser diferente sea valorado y respetado.
Me ha gustado mucho el poema, creo que ya lo conocía, pero hoy me ha hecho pararme a reflexionar. Un BESO, PEC
Un día tienes que ir conmigo a la cueva, quiero decir al camino reminiscente, al paraje de las rocas, que está enfrente del mar…A tu mami ya la llevé, y bien sabes que tu mami tiene que estar muy convencida para dejarse llevar. Le gustó, como a ti te gustará. A lo mejor encontramos algo allí, no sé, una caña de pescador, una pareja inventando lejanías, un místico sentado en una roca (esto ya es más difícil, pero de todo hay en la viña del señor…). Yo encontré un poema. Bueno, encontré lo que llaman inspiración. Y tampoco, encontré un camino bonito y un lugar precioso y sorprendente. Me gustó mucho. La inspiración vino luego y me pilló trabajando, delante de la pantalla del ordenador…
(Continúa...)
¿Sabes qué? Que me ha encantado tu comentario. Es más que un comentario, es casi un tratado de filosofía ¿Me he pasado en el apasionamiento? Pero es mejor pasarse que no llegar… ¿O no? Además, el comentario me ha gustado de veras, ya lo sabes.
Un beso, PEC (Yo también tengo muchos nombres: Mariano, María-no, Marito, Marianet, Marianetti, Marianchik, Estradayvarios, Yourdady…) Un abrazo a Pablo

