
La luna, tan lejos, tan cerca…Fernando Muñoz Box
Queridos amigos:
El pasado día 10 de mayo del año en curso, el doctor en Ciencias Físicas Fernando Muñoz Box, impartió una conferencia sobre la luna en la Universidad de Valladolid (UVA). Pues bien, modestia aparte, yo me siento honrado con que, tras desgranar su dilatado conocimiento astronómico, los versos lunáticos de este antiguo alumno suyo, que lo fue en el Colegio Virgen del Camino, de León, hayan servido de colofón a la misma.
Gracias, querido Fernando. Me conmueve saber que la Ciencia, desde su espectacular recorrido por las alturas, le sigue tendiendo la mano a la Poesía, esa hermana pobre que sólo sabe intuir, tal vez soñar…
Datos biográficos de Fernando Muñoz Box, tomados de “Europa Press”:
El conferenciante Fernando Muñoz Box ejerció como profesor en la Facultad de Ciencias de la UVA desde octubre de 1967. Fue Doctor en Ciencias Físicas desde 1972 y Profesor Titular desde 1976. En dicha Facultad impartió las asignaturas de Espectroscopía, Física Cuántica y Óptica, y en el Colegio Universitario de Vitoria, las de Mecánica y Óptica. Asimismo fue profesor de Ampliación de Física en la Escuela de Arquitectura de Valladolid.
Jubilado desde septiembre de 2004, tal hecho no le ha impedido mantener una notable actividad: ha seguido impartiendo conferencias sobre Óptica, Astronomía, o sobre los temas relacionados con el Tiempo, esa materia infinita.
Es, entre otras publicaciones a su nombre, coautor del libro 'Fuentes para la Historia de la Ciencia y de la Técnica en la Biblioteca del Palacio de Santa Cruz', 2 vol., así como del Capítulo 1º ('Introducción astronómica al problema del soleamiento') del libro 'Curso de Energía solar', editado por la Universidad de Valladolid en 1993.
Además, y en gran medida debido a su pasión por los relojes, ha publicado también el libro titulado 'Medidas del tiempo en la Historia: Calendarios y Relojes', para la colección 'Acceso al saber' del Departamento de Publicaciones de la UVA.
Finalmente, dejo aquí la citada conferencia, tal como me llegó en el archivo que me envió Fernando Muñoz Box, con las siguientes explicaciones:
“Te escribo porque esta mañana he dado una conferencia sobre la luna, astronomía y tal, y he decidido terminarla con una estrofa de unos versos tuyos. Pero te he citado, como es lógico.
Anexo te envío un archivo con el esquema, un tanto impreciso de la conferencia, después con un texto que me mandaron redactar, y por último un facsimil de la diapositiva del Power Point tal como se podía ver en pantalla. La siguiente diapositiva era la de: Muchas gracias. A los escuchantes, se entiende.
El verso de Lorca pasó a otra parte de la presentación”.
Aclaro que del facsimil sólo se ven los cuatro versos de la estrofa mencionada.
Un abrazo
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
LA LUNA, TAN LEJOS, TAN CERCA...
Fernando Muñoz Box
-"No jures por la inconstante luna"
-No es el único astro que tiene fases, pero sí el más aparente
-Es inconstante y mentirosa
-Es romántica y poética
-En el Año de la Astronomía parece que debemos ocuparnos del lejano universo, pero no de algo tan relativamente cercano
- Las revoluciones de la luna dan lugar a los diferentes meses
-El mes sinódico es el que se utiliza para el Calendario
- El conocido Ciclo de Metón y su relación con las Epactas
-Las Epactas y la determinación de la fecha de Pascua
- La apariencia de la Luna:
su distinto tamaño, la órbita y las leyes de Kepler
su orto y ocaso, la dificultad de su precisión
las libraciones: ópticas y físicas
-La posición de la Luna
en longitud
ecuación de centro: Hiparco
evección: Ptolomeo
variación: Tycho Brahe
ecuación anual: Kepler
en latitud
-La aceleración secular. Laplace
- Es todo lo que queríamos contar, conscientes de los demás problemas:
el problema de los tres cuerpos
influencia en las mareas
los eclipses de luna y de sol
origen y evolución de la luna
composición y configuración: Selenología y Selenografía
La Luna, tan lejos, tan cerca…
Fernando Muñoz Box
10 de mayo de 2009
En el drama de Shakespeare Julieta le dice a Romeo: “No jures por la inconstante Luna…” En efecto, de los astros que veían en el cielo era éste el único de aspecto cambiante y variable. Y del que uno no se puede fiar porque además de inconstante es engañosa y mentirosa, según nos dicen.
Hoy sabemos que no es el único astro que presenta el fenómeno de las fases, pero sigue siendo el que lo hace de modo más aparente.
Por otro lado el romanticismo elevó a la Luna a una categoría poética, que nunca había fallado, pero que aquél sublimó con situaciones que han llegado a salpicar hasta a los poetas de las últimas generaciones.
En el Año de la Astronomía parecería que deberíamos ocuparnos más del lejano universo, porque es algo fascinante y desconocido y porque su inmensidad nos desconcierta y hace a los humanos cada vez más insignificantes. Y sin embargo, misterio y fascinación no faltan en nuestro entorno y ello es lo que me motiva a hablar hoy de nuestro satélite, que está lejos, como se dice en el título, a nuestra pequeña escala, pero tan cerca a escalas cósmicas, como que su distancia roza el segundo luz, algo incomparablemente diminuto ante las dimensiones de un universo que medimos en miles de millones de años luz.
Lo primero que resulta evidente en la Luna es la regularidad de su movimiento y la periodicidad constante de sus diferentes apariciones. Desde siempre se ha tomado como cierta medida del transcurrir del tiempo esa periodicidad, y al número de días trascurridos se le ha llamado mes. El problema es que el punto de referencia puede ser diferente y ello da origen a diferentes clases de meses, que repasaremos.
Pero la regularidad de las fases, la periodicidad de las mismas y lo llamativo de la presencia de esa luminaria en ocasiones, hace que se pueda definir otro mes distinto que es el que se tiene en cuenta para confeccionar los calendarios lunares. Un mes sinódico es un mes definido por las fases. Según esto el mes empieza con la luna nueva, media con la luna llena y finaliza cuando se aproxima la siguiente luna nueva. El ciclo de diecinueve años en que se coordinan los periodos lunares y solares se llamó tradicionalmente el Ciclo de Metón. Ello dio origen al Número Áureo, esencial para conocer las fechas de los novilunios en nuestro calendario, y posteriormente se relacionó con las Epactas que permiten calcular con precisión la fecha de la celebración de la Pascua.
Sabemos que la Luna presenta siempre la misma cara y por ello hablamos de la cara oculta de la misma. Pero es útil saber que se produce un cierto balanceo, a veces aparente y a veces real, que se estudia por medio de las llamadas Libraciones, que nos permiten conocer un 10% de dicha cara oculta.
Por otro lado, es importante para los astrónomos saber en todo momento la posición exacta del satélite en su órbita, porque ello permite no sólo estar al corriente de su posición en nuestra bóveda sino también la puntual previsión de los eclipses.
Desgraciadamente tanto la longitud eclíptica de la Luna, como su latitud eclíptica se ven sometidas a tantos factores que se impone realizar correcciones cuando se quiere avanzar en el conocimiento exacto de ambas.
Tradicionalmente se impusieron las siguientes correcciones, que en Astronomía se denominan muchas veces ecuaciones. Y así la primera es la Ecuación de Centro, que en su primer término se debe a Hiparco en el II siglo a. C. Más tarde Ptolomeo en el II d.C. incluye la Evección, Tycho Brahe en el XVI la Variación y posteriormente Kepler nos hablará de la Ecuación Anual. Éstas que son las correcciones históricas más importantes nos dan una mejor aproximación de la posición de la Luna, pero no pasan de ser una aproximación.
Ya a finales del siglo XVIII Laplace introduce la aceleración secular, que siendo muy pequeña produce a la larga las mayores variaciones en la previsión del movimiento de la luna.
Con ello, y dejando múltiples cuestiones sin tratar, cerraremos nuestra conferencia y miraremos al cielo, hoy que estamos prácticamente en luna llena, para ver si es cierto, como nos dice Lorca, que “por el cielo va la luna con un niño de la mano…”
La luna no será luna
sin corazones que amen;
sin pensamientos que vuelen
y sin poetas que canten.
Mariano Estrada