viernes, 08 de mayo de 2009

Benidorm, fantasía urbanidada



Leyenda de última hora

 

Tenía 10 años. Vivía en una pequeña casa de madera situada en una isla a la que el turismo no había llegado. Un día, a la hora de comer, la televisión de su país estaba ofreciendo un programa sobre Benidorm.

-¿Benidorm? ¿Qué es Benidorm? – le preguntó a su padre, cuyos ojos devoraban las imágenes con avidez.

Su padre se quedó un rato pensando, miró a su hijo, se incorporó, se acercó a la ventana y, apuntando con el dedo hacia la playa que tenía frente a él, respondió con voz solemne:

-Benidorm es un nombre de la arena.

 

Mariano Estrada.

 

 

Benidorm, fantasía urbanizada

 

Como todo español

de hechura aventurera

-y yo lo soy, sin duda-

me he dejado caer por Benidorm.

¿Beni what? –preguntaron

los muchachos americanos

de la us navy,

cuando oyeron el nombre

de la ciudad

de boca de sus jefes-

¿Beni what? –remedaron, ofendidos,

los ecos del ombligo nacional

que a su vez es emporio

turístico del mundo.

 

Benidorm es un monstruo

-comenta el cicerone que el destino

me ha puesto en el costado,

como una llaga abierta-

Pero eso

lo ve cualquier persona

normal, sin el zumbante

concurso de un vocero.

Y añade, muy modestamente:

“Un monstruo, ¿sabe usted?

Sobre todo cuando estoy yo”.

 

Tiene unas playas muy bonitas,

¿Capisci? –puntualiza

sin ninguna necesidad-

¿Bonitas, simplemente?

Acabo

de darme un chapuzón y creo

que son más que bonitas, yo diría

que son bellas y mágicas,

que están divinizadas por Neptuno,

que que…¿De dónde sale usted, amigo?

¿No ha visto a las mismísimas nereidas

doradas por el sol, casi lubinas?

 

El pregonero sigue:

 

Tiene unos edificios

impresionantes,

llamados rascacielos ¿Los ha visto?

No, no he tenido el gusto.

Los que he visto hasta ahora

están en el nivel de los humanos.

¿Quizás deba decir de las humanas?

Y en tal caso, ¿serían rascacielas?

Además, sufro mal de altura.

 

Pues usted se lo pierde, amigo, porque

es igual que Manhattan.

¿De veras? Bueno,

tal vez si lo miramos

con un cierto optimismo…

Manhattan Transfer, me refiero

¿Manhtttan Transfer? ¿pero cómo

se pueden comparar

naturalezas tan disímiles?

No sé… A Borges

lo comparan a veces

con Buenos Aires, y al Quijote

con todas las Españas

que tienen intereses

en Benidorm ¿Los tiene usted?

 

¿Y usted no? Benidorm es patrimonio

general de los españoles.

Un coloso de ensueño,

un oasis divino…

¿Qué le puedo decir?

Es el número uno.

Sí, sí, no insista, por favor,

que yo no tengo dudas al respecto.

Ya lo dijo Gaviria, en los primeros

años setenta:

De las ciudades

de nueva creación,

Benidorm es el rey.

Claro que el Rey, entonces,

no pasaba de Príncipe,

y había quien decía

que el futuro iba a ser republicano.

O sea que la cosa hubiera sido

más o menos así:

Camaradas de España:

de las ciudades

de nueva creación,

Benidorm es el Presidente

de la República.

¿Y qué hubiera ocurrido entonces

con el Carrasco, el “Pardito”

de la calle Ruzafa,

propiedad de don Pedro Zaragoza?

¿Se hubieran hecho

viviendas protegidas

en el ochenta y cinco?

 

A veces llegan barcos

americanos, que anclan mar adentro,

como en plan Amenábar.

¿Con putas?

No, las putas vienen de Europa

por cercanía laboral,

menor desplazamiento y

menor repercusión en el bolsillo

de los consumidores,

que está muy quebrantado

por el petróleo.

 

Y las subprime

No, sólo las controla

 

Y por Irak.

 

Es cierto,

hay mucho golfo por ahí,

y mucha guerra suelta.

 

Pero eso es otra historia.

La realidad -a los efectos

que nos conciernen-

es que vienen  muchísimos turistas

¿A Benidorm?

Yes, yes, a Benidorm.

O, si usted quiere,

a “Beni number one”, como dijeron,

al irse, los marines.

¿De veras?

Pues no me había enterado yo

de ese detalle.

¿Lo dejaron escrito

en el cuaderno de bitácora?

¿Lo recogió la prensa

para satisfacción

pública del orgullo patrio?

 

Y también hay un géiser

en Benidorm. El nombre es islandés

y se pronuncia yiisa, ya ves tú.

En la “Tierra del hielo”,

los géiseres son termas

como las burgas orensanas.

El de Ginebra es frío

y artificial,

pero extremadamente bello,

Está en el Lago Leman

¿El del monstruo?

No, el del monstruo es Ness,

el intocable.

 

En fin, que un géiser

es una forma estética del agua

¿También el de Ginebra?

Una expresión canalizada

del optimismo humano ¿Lo comprende?

 

Y, yendo aún más lejos,

una elocuente exaltación

de lo aparentemente inútil

de lo prácticamente prescindible.

O sea:

Un reconocimiento público

de la necesidad

perenne de la lírica.

 

Está junto al Canfali,

en el mar, cerca del Castillo,

acompañando a la belleza

espléndida y sencilla

de este lugar sin parangón,

que se prolonga en callejuelas

angostas e inclinadas,

con edificios adosados

de mucha sencillez

y muy escasa altura.

Un viejo pueblo marinero

en el que ahora se amontonan

-al servicio de la ciudad-,

el negocio y la diversión

que, dicho de otro modo,

son la bolsa y la vida.

 

El aire levantino

juega mucho con él

y desparrama el agua en su caída,

que es la caída libre de los cuerpos.

 

Oiga, y esa caída de los cuerpos

¿No se llama vejez?

 

En los meses más fríos,

que son pocos y leves,

la playa de Levante es un gimnasio

esplendoroso

para los jubilados del Inserso.

Vamos, los que mantienen la ciudad

en su lugar descansen.

¿Sabes acaso lo que ligan

estos fenómenos

de juventud recuperada

en los bailes de sus hoteles?

Pues eso es lo que gozan.

Y lo que viven.

Borges lo dijo de este modo:

“La vejez puede ser el tiempo

de nuestra dicha”

 

Por cierto,

hay algunos hoteles

que son de nueva planta.

Los antiguos

-allá por los sesenta-

se hicieron bajo el mando

del entonces Alcalde

de la ciudad, Don Pedro Zaragoza,

con su vara de almendro,

sus propósitos de urbanización

y una ferviente maquinaria

que allanaba lo mismo

bancales que asperezas

 

¿Todos se construyeron

bajo sus órdenes?

(me sigo refiriendo a los hoteles)

Sí, señor, todos,

para que aquellos cuatro ricos

en vacaciones,

aludidos por el autor

de Años y Leguas,

Gabriel Miró,

no tomaran el baño disantero

en exclusiva, sino

en compartido hermanamiento

con los pobres del mundo.

Bendita sea

la masificación.

Bendito el overbooking

Las playas eran grandes

por la gracia de Dios

 

También está la Cruz, en Sierra Helada,

para otear los horizontes

naturales de la Marina Baixa:

Altea, La Nucía, Finestrat

Alfaz, Polop, Villajoyosa,

Bernia, Ponoch, Aitana, Puig Campana…

 

Y, allá en el frente,

no Estambul, sino el mar, las aguas

marineras y transparentes,

con esa hermosa isla

nacida de una coz

o de un tajo de espada,

que nadie se ha atrevido a urbanizar,

al menos por ahora.

Tan sólo una persona, dicen,

-y de esto ya hace tiempo-

iba a cuidar allí de sus gallinas.

Tenía un corralito

tradicional, de muros en precario.

 

 

Pero tiene más cosas, Benidorm,

como el propio edificio

consistorial, del arquitecto

José Luís Camarasa.

Se lo han ganado al Parque de L’aigüera.

Y el Parque de L’aigüera

se lo ganaron antes al barranco

del mismo nombre.

Listos que son, y mucho.

La banca gana siempre.

No necesitas comprender,

cada cual en su casa

y las narices prietas,

como las filas..

 

Y, como todo el mundo sabe,

Bofill está presente en los entornos

con un sello de tinte

personal, adquirido en latitudes

muy clásicas, muy nobles,

muy al estilo de las viejas

civilizaciones mediterráneas.

 

Y está también el Festival

de la Canción, que tantas glorias

le dio a nuestro país

y tanto concitaba la atención

y el entusiasmo de la gente.

Sin duda fue un fenómeno

social y musical

muy en la línea del San Remo,

de la admirada Italia.

Naturalmente,

salvando los kilómetros,

y las canciones,

los modugnos y los iglesias.

 

¿Qué queda hoy del festival,

sino la persistente

obcecación en mantenello?

¿No necesita una pequeña

reconversión, una pasada

por el constructivismo?

¿O vale con pegarle un puntapié,

hechas las salvedades pertinentes

con los respetos viejos?

 

Mi inseparable cicerone

-ahora ya mi sombra-

dice que la ciudad

tiene un bonito Anfiteatro

llamado Julio Iglesias,

y un lujoso palacio de Congresos

y una aureola celestial,

pues Benidorm, -añade,

y esto ya es pura metafísica-,

fue el capricho de un dios

sin identificar y, en todo caso,

una inversión torera en las alturas,

que es el terreno de los santos,

los ángeles, los coros celestiales

y ciertos jugadores

de baloncesto, como Pau Gassol.

 

De momento no tiene a Calatrava,

usurpado por Nueva York

pero dicen que todo se andará.

Tiene a Tomás González, tiene a Escario

y a Ramón Luelmo y a Nombela…

 

Y tiene a Paco Llorca,

un actor, un ilustre muerto,

un rapsoda olvidado

por el triste envilecimiento

de la política.

 

¿Política?

No, gracias. Vamos

a tomarnos una hamburguesa

para aguantar el peso de la noche,

que se percibe duro.

Luego iremos de marcha por ahí,

hasta que el rayo del amanecer

nos ciegue y nos acueste.

 

¿Y adónde vamos?

 

No sé,

en Benidorm hay chiringuitos,

o pubs o discotecas,

en los que el grueso de la basca

se expresa con sentido musical

y cuerpo francamente

desinhibido,

alucina en inglés,

se enrolla en italiano,

trasuda en arameo

y ama en lenguaje universal.

 

Y ríe y se retuerce y se descoca

y deja en las aceras

de la mañana, sus vivencias

pasadas por alcohol.

 

Clarea el horizonte.

Una vez más, la noche

la llevan en los ojos

-aparte de los búhos y los ciegos-

aquellos que han sorbido

la copa y el placer

y han  buscado la sombra

entre las sábanas.

 

Las nubes se levantan con el sol

mientras los pájaros

descubren en el cielo

los entresijos de la luz.

Abajo,

en los locales de los edificios,

rugen las furias del comercio

y se desatan, bruscamente,

las tormentas del día.

Queda abierta la veda

de esa multiplicada actividad

que la ciudad ofrece.

 

Y ofrece un parque de agua,

un afamado observatorio

de animales y de naturaleza,

un equipo de fútbol,

una plaza de toros,

un puerto deportivo y la memoria

perenne e imborrable,

de una antigua almadraba.

 

¿Puede ofrecerse más?

 

Sí, claro, un tossal ibérico,

una torre emblemática,

un parque natural

y un rosario largísimo de fiestas

y casas regionales

que ya quisiera Dios en el Edén

y San Antonio en Alicante

y Creus en Gerona.

 

Por último,

brillando sobre todo lo demás,

está la luz, la insobornable

lamparilla mediterránea,

el reflejo en el mar, los limpios

resplandores del alba y el ocaso,

el zarpazo feroz del mediodía…

 

Visajes y sudores.

Tigres varados en los ojos.

Cuerpos que se sumergen

con la espada del sol

clavada en el aliento.

Sirenas que cabalgan largamente

en los potros domésticos del mar

Expresiones que emergen de la espuma

con la felicidad azul

recuperada

 

El sol y el agua,

enemigos mortales entre sí,

aliados necesarios

de Benidorm

cuando la vida se desnuda.

 

Perdone, amigo,

¿y usted no ha oído nunca

hablar de Terra Mítica, dado que

–de modo sorprendente y para

mi negra desesperación-,

ni siquiera lo nombra en su caótico

y esperpéntico recorrido?

Por supuesto que sí, de hecho,

en España no se habla de otra cosa.

¿Y quién hizo ese parque

de animación y fantasía,

ese Edén entre pinos luminosos,

si es posible saber?

Pues claro que es posible,

señor Zaplana.

¿Pensaba usted que no le había

reconocido, aun viniendo

disfrazado de Compañía

Telefónica Nacional?

 

Epílogo:

 

Benidorm es un dios

urbanizado

de la nueva mitología

de los mortales.

Es cierto

que se alimenta de sus hijos,

pero también lo es que nunca

los devora del todo,

sino que los envuelve y los convierte

en polvo estimulante

de sus playas de culto y devoción,

agua limpia y arena,

en las cuales  -con gozo

jamás disimulado-,

se baña el dios del mar: Nereo.

 

Del libro: “Las orillas del mar”

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

 

 

 


Tags: Benidorm, playa, arena, mar

Añadir comentario


Me he rendido, Marino, no he podido terminar de leer tu escrito, por ello, tal vez esté equivocado.Tengo que confesarte que tu poema está bien construido, y yo le doy mucho mérito, porque de algo horrendo y tormentoso,tú, haces ver un paraíso. ¿Dónde están esas playas que describes? Recuerdo que la última vez que intenté bañarme, no me rompí la crisma de milagro, placas y placas volcánicas, o estractos superpuestos de granito con un moho resbaladizo que impide entrar en el agua.Y a los que no sabemos defenderse, al instante de entrar ya te cubre

Rascacielos al estilo Manhattan, que para mi, que he estado cinco veces en esa isla, cada vez estoy más contento de que sea mi hermano el que esté allí y yo en este paraíso. Lugar, dificil de aparcar, tráfico intenso, tranquilad ninguna, vamos que Beni-dorm, dejémoslo como está, no sea que si hacemos la traducción, nos lo reclame alguién, y a pesar mío, hay que tener de todo. ¿Beni-what? Beni before to do fivty years, now Altea.

JMP


José Miguel:

¿En qué playa recalaste, que, efectivamente, no se corresponde con ninguna de las que yo describo ni tampoco de las que yo conozco? Ni tú ni yo estaríamos hablando ahora de Benidorm si las playas no hubieran sido lo que afortunadamente son, una maravilla, al menos mientras no se las lleve el deshielo...

Dime que estás de coña marinera. De lo contrario, voy a tener que pensar que Benidorm tiene un doble muy cerca de aquí. A lo mejor ha sido clonado por los turoperadores y las playas les salieron chunguillas...

Por lo demás, Benidorm, con sus lógicas excepciones, está bastante bien ordenado y construido. Por supuesto, todo está enfocado a un turismo de masas. Un turismo que en temporada alta es fundamentalmente joven. Por eso Terra Mítica no ha funcionado todo lo bien que algunos esperaban

(Sigue...)


(Viene de la anterior...)

...Yo manifesté desde el principio, y así lo expresé públicamente, que no funcionaría, porque el turismo de Benidorm no era ni había sido nunca familiar y que un parque no iba a lograr que eso cambiara. El Inserso viene en invierno, a hacer tablas ginmásticas en la playa de levante, que es realmente muy buena. Pero que muy muy buena.

Aunque a nosotros nos parezca mentira, hay mucha gente en el mundo que no ha oído hablar nunca de Benidorm. No quisiera que salieran de esta lectura confundidos… Y conste que yo no tengo intereses particulares en la plaza. Sólo los aludidos en el poema…

Debo aclarar que hay cosas de Benidorm que no me gustan, pero en términos generales puedo decir que sí, que Benidorm me gusta. Y en algunos aspectos, mucho.

José Miguel, ¿en qué playa recalaste, que me tienes intrigado?

Un abrazo


Hola Mariano
Parece ser que hemos coincidido a la hora de escribir acerca de Benidorm. Me han dicho que pasara por tu blog para leerte y así lo he hecho.
Algunos de los versos me parecen loas muy bellas y acertadas sobre el lugar, que para mí es maravilloso digan lo que digan.

Por si tienes tiempo de leer los recuerdos que yo tengo de Benidorm, pasa por aquí:

http://miescribania.blogspot.com/2009/05/benidorm-benidorm.html

Un saludo


Hola Mariano
Parece ser que hemos coincidido a la hora de escribir acerca de Benidorm. Me han dicho que pasara por tu blog para leerte y así lo he hecho.
Algunos de los versos me parecen loas muy bellas y acertadas sobre el lugar, que para mí es maravilloso digan lo que digan.

Por si tienes tiempo de leer los recuerdos que yo tengo de Benidorm, pasa por aquí:

http://miescribania.blogspot.com/2009/05/benidorm-benidorm.html

Un saludo


Hola, JuanRa:
Bueno, yo de Benidorm ya he escrito otras veces. Son muchos años por aquí. Y son muchos años escribiendo.
En puridad, el poema “Benidorm, fantasía urbanizada” lo escribí el verano pasado. Lo que pasa es que no lo he publicado hasta hoy. Por cierto, le he hecho unas leves correcciones y le he cambiado el título.
He estado en tu página y he leído tu artículo BENIDORM, BENIDORM. No sabes cómo te entiendo. Yo llevo 36 años recorriendo sus calles, sus plazas, sus playas, sus chiringuitos, sus apartamentos, locales y viviendas… Y, aunque vivo en La Vila, también paseé a mis hijos por la playa de levante, por el parque de Elche, por el Parque de atracciones de la Avda de Europa…Y también fui con ellos a la playa, la de Poniente…Hubo un tiempo, y no fue corto, en el que todos los viernes quedábamos a cenar con amigos en algún restaurante… Durante algunos años, he organizado y/o participado en actos culturales… Así que ¿Cómo no voy a entenderte?

Un abrazo


Mariano, no estoy de coña, pero empezaré diciendo que contra colores no hay gustos, o algo así.

Vaya por delante dos cosas, que yo me considero en una parte alicantino y totalmente valenciano. También, que mi tierra en su conjunto es para mi de las más bellas de la península, igual que su temperatura.

Benidorm también me trae gratos recuerdos de juventud. Una anéddota que tengo de allí, pero de esto hace más de 40 años, es que junto con otro amigo fuimos a pasar un fin de semana, y el vehículo que empleamos fue una vespa. Recuerdo que cenamos en un parque con unos bocadillos que nos habíamos llevado, tan solo compranmos un litro de cerveza, y al regreso, nos quisieron cobrar de una ensalada 100 ptas, a lo que nos opusimos pidiendo el libro de reclamaciones, y fue entonces cuando el precio quedó en la mitad. Después, cuando llegamos a casa, tuvimos que soportar que la madre de mi amigo nos tratara de gastadores. Pero esto no viene a cuento.

Sigue.....


Ya he dicho que tus versos -como siempre- son hermosos, y en esta ocasión más porque la musa no es muy romántica. He conteplado algunas veces el amanecer de Benidorm desde tal vez el sitio más alto de la ciudad, al igual que lo he hecho en otra playa, y para mi no tiene color. Pero ya he dicho, estoy seguro que a los jóvenes les gusta más el ambiente de Benidorm que cualquieer otro. Pero hay que reconocer que Benidorm se ha hecho una ciudad cosmopolita, de un ajetreo sin precedentes. Eso puede gustar o no, simplemente.

Ahora bien, por si lo había soñado le he preguntado a mi mujer ¿pudimos entrar en la playa de Benidorm la última vez que estuvimos? No, ha sido su contestación, porque habían unas placas que resbalaban y varias personas se cayeron. No me preguntes si fueron 30 o 50 metros, o toda la playa. Compruebalo, Mariano, y ya me dices. La playa es la más larga y en la parte más cercana a Valencia, la de Levante ¿no? Porque la más cercana a Alicante es la de Poniente ¿no?


Igual como al entrar hay muy poco recorrido bara el baño sin que te cubra. Eso podrá ser beneficiosos para algunos y para otros, no.

Creo que lo más bonito que he visto allí fue la zona de Fernando y su casa, lo demás, grandes edificios lo que conlleva la masificación.

En defititiva, Benidorm tiene un determinado turismo que ha beneficiado a muchas cosas, y espero -que pronto- beneficie a más -, pero quién busque vistas más naturales y ambiente no muy sofisticado, Benidorm no es el más idonéo: Ya me voy a la cama porque no sé si he perdido el hilo, mañana lo vuelvo a retomar.

Un fuerte abrazo


No quiero que esto sirva de discusión, pero al margen de cualquier opinión, Benidorm no es un ejemplo de edificación. En los años cincuenta era un pequeño pueblo marinero y ahora moles de cemento por todas partes, con alturas impresionantes de sus edificios. Tráfico demasiado, y bullicio el que guste. Un parte temático que quiere ser y no puede ¿O no?

En cualquier libro, revista, video o medio de comunicación siempre se ve como referencia pueblos con encanto a: Peñíscola, Cadaqués, Sigtes, Altea, Ronda y otros. Ahora bien, los recuerdos de cada uno y sus sentimientos, eso es personal e intransferibles

He leído Benidorm, Benidorm, e igual que tu escrito, Mariano, tiene una belleza y plasticidad impresionante, se vive lo narrado igual que si estuvieras allí.

Y Respetando todas las opiniones, la playa que veo muchas mañanas que la cambien, porque si tú y tu amigo escribierais sobre ella, sería el no va más.

Cuando compruebes lo de las placas, ya me dices.

JMP


En la frase final donde dice: la playa que veo muchas mañanas, quiero decir que no me la cambien.

JMP


¿Hablabas de playas, Mariano? Recién hecho, sacado ahora mismito del horno, éste poema:

Quién fuera
brisa o agua del mar.
Quién rozara tu piel,
aunque Clint Eastwood
hablara en la penumbra.
Quien fuera gaviota
y echara a volar
mi corazón junto al tuyo¡

Ya sé, Mariano, que tú paseas mucho por la playa, pero no pensaba en tí al escribirlo, perdóname y no te pongas celoso.

Un abrazo, campeón.
luis


Vaya, hombre, ¡y yo que me había hecho ilusiones…!
No obstante, me basta con que te asomes por aquí de vez en cuando. Y si es con un poema, mejor que mejor. Por cierto, me huele que este poema va dirigido a una mujer. Lo cual me obliga a decirte que, a pesar de los pelos, yo tengo un alto componente femenino… Juas, juas….¿No te interesa? Y soy muy cariñoso en la intimidad. Y sé decir dulzuras en el oído. Y… ¿quieres que siga? ¿De veras que no pensabas en mí al escribir el poema? Pues sí, estoy la mar de celoso.
Un abrazo perfectamente desilusionado.
Posdata: por si quieres venir a visitarme, aunque sea en sueños, dejaré la ventana herméticamente abierta.