miércoles, 11 de febrero de 2009


Con mi madre, en Muelas. Foto Antonia Estrada


REGRESO AL AMOR

 

Desde esta larga calle,

que cuenta las distancias

por miriámetros o constelaciones,

y al ritmo de esta luz

que contrapone a la razón

sus trenes de ida y vuelta,

yo regreso al calor

de una paciente casa.

 

Allí, junto a los claros

espejos de la lumbre,

participo del ámbito

querido de un hogar humilde.

 

Y vuelvo a los escaños del amor,

a los silencios de ceniza,

las trébedes, los llares,

los vértigos alados de la rueca...

 

Así retorno al vino

de la conversación, el beso

del tiempo y de la sangre,

quizás la concordancia

plena del alma y el espacio.

 

Y cabalgo en las íntimas querencias

que, al dorso del dolor,

ignoran las espadas de la muerte.



Mariano Estrada

www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Tags: regreso, amor, luz, razón, espadas, ceniza, muerte

Publicado por Mariano.Estrada @ 1:29
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Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 11 de febrero de 2009 | 20:31
Estas palabras tuyas, Mariano, sí que me suenan muy antiguas, en el sentido que me parecen impregnadas de una filosofía por mi también compartida. Y mira que ha llovido desde entonces...

Pero lo que más me ha llamado la atención es tu fotografía. Esa mirada de triste melancolía que nace de un rostro sereno y que quiere sumergirse en profundas verdades vitales. Demasiada carga filosófica para un rostro tan joven.

Lo chocante del asunto para mí, Mariano, es que compruebo que yo era muy parecido a tí de jovencito, casi calcados. Es curioso, muy curioso. Eso sí, yo no lucía tan magnífica cabellera, ja, ja.

Para tu tranquilidad, ya sé que ahora somos muy distintos, magníficamnte diferentes.
Un abrazo, compañero.
Luis T.
Publicado por Mariano.Estrada
jueves, 12 de febrero de 2009 | 13:12
Hola, Luís:

Llega un momento en que uno es un montón de palabras. De hecho, las palabras llegan a superponerse a otros muchos aspectos de la personalidad, hasta el punto incluso de anularlos…Más ha llovido desde Platón, y aún se siguen “idealizando” ciertas cosas, incluidos los amores del día 14 de febrero… Y menos mal, ¿no?

En cuanto a la fotografía… ¿qué quieres? Para mí es entrañable. Esa serenidad a la que aludes me la daba la armonía familiar, entre la que nos movíamos, y especialmente mi madre, en quien confluían nuestros mejores sentimientos.

¿Y por qué estás tan seguro de que ahora no nos parecemos? ¿Por la magnífica cabellera? Por cierto, yo me he librado de muchas cosas por los pelos…

Un abrazo
Publicado por Lidia
lunes, 16 de febrero de 2009 | 0:48
No había visto este post, Marito, no me enviaste aviso.
El amor siempre es un buen destino al que regresar, ¿a que sí?
Maravilloso poema, y qué ternura desprende la foto... tu madre tenía cara de buena persona. Seguro que te quiso mucho, tanto como tú a ella.

Un beso de buenas noches, querido Mariano.
Publicado por Mariano.Estrada
lunes, 16 de febrero de 2009 | 2:55
Buenas noches, Lidia.

Gracias nuevamente por tus palabras, siempre comedidas y oportunas. Mi madre, en efecto, era una bellísima persona. La quisimos todos y ella a todos nos quiso.

En cuando al aviso del post... Pues ya estamos con los ratones cibernéticos. Yo hice lo mismo que siempre...

El poema es del libro "Hijas lentas de otoño". Siempre informo al respecto, pero esta vez no lo hice. Rosa dice que ya se me va la bola...

Un beso nocturno y amoroso.