
Don Pijote y Sancho Paja
Queridos amigos:
Estoy un poco harto de esta interminable verborrea sobre la crisis con la que desayunamos todos los días y que no hace más que dar vueltas y más vueltas a las mismas palabras y conceptos: burbuja inmobiliaria, especulación, terrenos calificados, alcaldes corruptos, ladrillo, dinero, recesión, bolsa, economía, ingeniería financiera, intereses, malversación, cohecho, estafa, robo, mentira…
-Pero nadie va a la cárcel
-Salvo Julián Muñoz
-Pues eso, nadie.
Y no es que la crisis no sea una perturbación importante, que lo es, y mucho, sobre todo para los que han perdido o van a perder el empleo. Es que tanta palabrería es ya dolor, como diría el poeta zamorano Claudio Rodríguez. Especialmente si es tan hueca y tan vana como obsesiva y machacona.
-¿Y qué propone usted?
-Pues mire, en lugar de desasosiego, recogimiento, viajes al interior, meditaciones, miradas al paisaje, paseos a pie, dedicación a los hijos, lectura de libros leídos o no leídos que ocupan un espacio en nuestros olvidados anaqueles, conversaciones con la familia, con los amigos, con los vecinos…
-¿Y televisión?
-Poca
-¿E internet?
-El justo
-Pero es que no estamos preparados para ese tipo de vida, que más bien parece un tipo de muerte.
-Bueno, tal vez la crisis resulte una catarsis hacia la resurrección. Ahora ya sabemos los caminos erróneos, las metas engañosas.
-Perdone, no acabo yo de entender ¿Nos está proponiendo el ayuno y la abstinencia? ¿O sugiere tal vez el ascetismo y la mística?
-Más que el ayuno, la mesura. Más que la abstinencia, la frugalidad. Hablo de desterrar la avaricia. Hablo de trabajar para vivir y no al revés. Hablo de tener espacios de comunicación y de gozo. Hablo de compartir. Hablo de amar. Hablo de entretener la soledad. Hablo de volver a la calma y a la risa. Hablo de ser personas y no máquinas. Hablo de conquistar el tiempo para distribuirlo a nuestro antojo… ¿Sabe de qué hablo, en realidad?
-No, pero siga, siga…
-Pues mire, hablo de soltar lastre, de liberar angustia, hablo de que el sueño de los hombres se aproxime más a la naturaleza y a los pájaros, que sea más sutil, más libre, más etéreo. Necesitamos aligerar las mochilas con las que pretendemos introducirnos en el futuro. Hablo de que vivir no es tener o gastar, sino hacer y ser…
-Ahora sí que entiendo, amigo. Entiendo que es usted un tonto de los cojones, vote a la a la derecha o a la izquierda, e incluso si no vota. Y le digo más, su discurso lo han tenido antes muchos otros, todos ellos ilusos. El último ha sido Zapatero, con su Alianza Nueva y Eterna y, ya ve usted, ha acabado ayudando a los bancos.
-¿Y usted quién es, amigo, que con tanta firmeza pontifica?
-Yo soy Losantos, por la gracia de Dios
-¿Y la gracia de Dios, casualmente, no confluye con el placet de los obispos?
Laus Deo.
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
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Dos poemas:
D. QUIJOTE, D. SANCHO Y
LAS LUCES DE LA CIUDAD.
A Miguel de Cervantes.
Ha poco pernocté en la gran ciudad
y víla de candiles soleada.
Pensé que era visión desatinada
muy propia de este Hidalgo demencial.
Mas hete que don Sancho –que no ha mal-
veía como yo la candilada.
Ya muy era visión descabellada,
pues nunca Sancho y yo vimos igual.
¡No mientas! –balbucí- pues no ves nada,
y al paso le apunté a la cabezada,
habida muy la suya por normal.
¡Señor, Señor, mi dueño –dijo el tal-
Candiles no, ni estrellas aterradas.
Luciérnagas parecen, enceladas!
LA SOMBRA DE D. QUIJOTE
No tanto soy Don Quijote
como su flaca montura.
Me arriman a las posadas
y no me pagan hartura.
Manduco en luengos caminos
-de grija más que herradura-,
hocico más que bocado
y polvo más que verdura.
Mellados tengo los huesos
y enderredor, la envoltura,
nutrida a palo y espuela,
arenga, insulto, locura.
Y la jaez que me cuelga
¡bendito Dios, con qué holgura!,
me inclina tanto del lomo
que todo el campo va en curva.
No tanto soy Don Quijote
como su Triste Figura.
Caballo que no hace sombra,
jinete y hambre a la grupa.
Mariano Estrada
Del libro “Tierra conmovida”