viernes, 30 de mayo de 2008

El fuego y sus metáforas



El fuego y sus metáforas

 

Uno, el soplidance

 

Cuando yo era un pipiolín de ojos inocentes y de cara amorosamente risueña, me decían que si jugaba con el fuego me mearía en la cama. Luego supe que la cama era un buen lugar para jugar con el fuego. Claro que, entre estos dos momentos de la vida -en los que pude darme cuenta de que el fuego necesita del aire, o sea, del pulmón-, en algún lugar recóndito de mi inquisitivo cerebro se habían introducido la metáfora y el fuelle. El fuelle, imprescindible hasta hace poco en las hogueras del mundo, ha sido relegado por la modernidad y sus reconversiones a un elemento decorativo. Y la metáfora… Bueno, la metáfora es precisamente lo que a mí me ha permitido jugar con el fuego sin temor a los diluvios de la noche ni a sus ríos consecuentes y multiplicados ni a sus monumentales y variadas mojaduras.

 

EL SOPLO

 

Si metiéndome en tus venas

germinara el fuego,

¿qué haría yo, sino bucear en tu sangre?

 

Y si es fuego de sol

lo que tu frente acaricia,

heme aquí, palabra tras palabra,

lamiéndote la piel hasta el incendio.

 

Pero... ¿qué viento te mueve

                         y hacia dónde?

¿En qué lugar desnudas tu paloma de agua?

¿Quién se asoma contigo

al soñado balcón de la caricia?

 

¡¡Nadie!!

 

¿Nadie?

 

¿Y qué ha de hacer un fuelle como yo

sino soplar en el vientre de la leña?

¿No es acaso la leña

       un fuego encendido en el futuro?

 

Del libro “Azumbres de la noche”

 

Dos, el tutifuego

 

El texto que dejo a continuación, nació como respuesta a un día sofocante de un caluroso verano. En él se puede ver que no hay calor en el mundo que logre liberarnos del fuego cuando éste es de un orden amoroso. Muy por el contrario, para esos menesteres, el calor suele servirnos de acicate. De suyo, si bueno es arder en el amor, será mejor hacerlo doblemente abrasados. Primero, por el fuego. Después, por sus metáforas.

 

TODOS LOS FUEGOS SON EL FUEGO

Es verano, hace un calor asfixiante, los fuegos se multiplican por doquier, arde París, arde Troya, arde el horno de leña de la pizzería Vulcano, cuya dueña es italiana y fogosa. ¿Y qué se me ocurre a mí para sofocar tanto incendio?

-Darte una ducha con la manguera del jardín.

-No, no hay tal.

-Tirarte en calzoncillos a la piscina.

-Tampoco, tampoco.

-Ponerte un ventilador en el culo.

-Frío como un témpano.

-Irte a una terraza climatizada.

-Que no, que no, que no es mío mi corazón esta tarde...

-Vaya, parece que el pipiolo ha sido tocado por el rayo.

-Sí, el que no cesa.

-Y has fijado una cita con la manzana.

-Puede.

-Y te gusta.

-Con locura.

-Y es hermosa.

-Hasta el insulto, casi con avaricia

-¿Y cómo sabes que no tiene gusano?

-Porque lleva marca de origen y garantía de calidad

-¿Y cómo piensas quemarte, al fuego lento de un tronco o a la intensidad flamígera de unas pajas?

-Nintendo.

-En tal caso, me explico: ¿es un potro de amor o sólo empuja el deseo?

-¿Y si empujan los dos, Roma de una parte y de la otra Santiago?

-De ser así, amigo, estaríamos hablando de la inclinación a la domesticidad, que es un estado del hombre, tal vez el único, en el que está realmente dispuesto a posponer el yo en beneficio del otro, y al que solemos ir de cabeza. Normal, es lo más cerca que podremos estar nunca del cielo.

Tres, el pletorito

 

PLÉTORA

 

Al contraluz que con tu pelo

hacía una bombilla cenital,

fue cayendo en mis ojos

la transfiguración

profunda de tu cara.

 

No es fácil describirla, era

como una convulsión

de sufrimiento y gozo.

No sé, como si hubieras

corrido un maratón y, más allá

del cuerpo dolorido,

tu orgullo reflejara

la alegría pletórica del triunfo.

 

Finalmente caíste sobre mí

como una diosa tierna y,

coronados de gloria y de fatiga,

dormimos hasta el alba.

 

Al igual que algunos otros, este poema se desprendió del libro “Amores colaterales”, al que puede volver en el futuro. O no, si hacemos un poco de gallegos. Claro que también puede ocurrir que, por despecho, decida irse a otro. O que no vaya a ninguno y se quede en un rincón rumiando su soledad y lamiéndose las heridas. O, más sencillamente, compartiendo su indiferencia con los desheredados y los feos ¿Desde cuándo un poema puede pensar por sí mismo hasta el punto de decidir sobre su suerte?

 

Cuatro, el pasioncop


PASIÓN

Te quiero pasional hasta el delirio,
hasta que el último
resuello de la bestia
se vuelva resignada mansedumbre.

Así, consciente de que
el límite del fuego es un rescoldo
donde ya no hay pasión sino ternura
en estado de gran felicidad,
me instalo en las caricias y deseo
que no se acabe nunca el magnetismo
de este fuego sin llama.

Y te cubro de seda hasta que
el peso de mis manos
estimule los potros de tu piel
y de nuevo la bestia nos exalte.

Y nada más, amar...

Amar hasta el desmayo,
hasta la muerte lenta del deseo,
hasta vaciar el corazón
del inclemente peso de la sangre...

Del libro “Amores colaterales”

Mariano Estrada
www.mestrada.net Paisajes Literarios

Blog http://paisajes.blogcindario.com

Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


Tags: El fuego y sus metáforas

Añadir comentario


Eres capaz de escribir un libro de un recuerdo. Ese dicho: "si juegas con el fuego, esta noche te orinas en la cama" debe ser universal, sin embargo, yo solo puedo relatar aquel colchón de lana con una mancha de pipí que parecia el lago de Bañoles, que a mi madre, solo se le ocurria ponerlo a secar en la ventana de mi habitación que daba a la calle, para que todos supieran que el día de antes había jugado con fuego.

Los cuatro pasos chikilicuatres son amenos y muy buenos,esa mezcla de metáforas con frases, insuperable. Lo que no me ha gustado es la imitación de los títulos con los pasos de la canción presentada en Eurovisión, porque para desgracia de nuestra música, ya hemos visto el resultado. ¿Será porque no hemos comprado voto alguno, o porque es mala con ganas?

Lo de un pipiolo con una sonrisa amplia y amorosa,lo creo, pero de ojos inocentes, no, los tienes de pillín, y eso viene de nacimiento. ¿Digo estas cosas porque añoro a Agustín? ¡Mariano,eres único, adelante!

JM


José Miguel:

Vengo de la presentación de un libro que ha escrito una señora de 81 años. Lo digo para que no te desanimes con el tuyo. Cuando lo publiques puedes tener 61 ó 62. Vamos, que a su lado serás casi un niño de teta… Se llama “La casita blanca”. El libro, digo. Ella se llama Mª Dolores Sáez.

El chiki-chiki ha sido un fenómeno social que ha servido para llenar algunos bolsillos, pero también para divertir a mucha gente. Y ello se ha logrado con una mala canción cantada por un no cantante, lo que aún es más meritorio. Desde el punto de vista del marketing hay que quitarse el sombrero. Y la ha votado Andorra, que musicalmente hablando es una potencia ¿Por qué nos extrañamos entonces de que los países del Este se amen los unos a los otros como Dios los ha amado?

La pérfida Albión quedó en el último puesto. Y eso que la canción no era mala.

Los tiempos del chiki-chiki utilizados en el post son para que el fuego no nos queme en exceso.

Un abrazo


Queridos amigos:

Miarroba ha estado caída y a mí me ha tenido tumbado. La verdad es que ya tenía ganas yo de pasarme todo un fin de semana tumbado a la bartola. Durmiendo lo indecible, soñando lo deseable, visitando a las diosas del ciberespacio en las mazmorras de la oscuridad, tentando a diestro y a siniestro, que están buenos los dos, imaginando bellezas bañadas por ríos rumososos de espléndidas cascadas, impregnando el corazón de paz y de silencio a la sombra de los árboles frondosos o rascándose lindamente la barriga al lejano sonido de las sirenas de los barcos. ¡Qué gusto no hacer nada durante todo el santo día, dejándose ganar por la pereza y por esa sutil voluptuosidad que te acerca inevitablemente a la gloria ¿Sabéis lo que es eso?

(Sigue...)


¿No? Pues yo os recomiendo que abráis un blog como el mío y que os pongáis a esperar a que miarroba se caiga, porque es ahí donde encontraréis la felicidad de vivir un día entero con los ojos entontecidos y la indescriptible alegría de haber entrado en el terrenal reino de la calma.

Y ya recuperado para el mundo, os abraza un hombre de pie.

Y ese hombre soy yo, Mariano, advenido de otro mundo por ajena voluntad sin ropa ni coomparsa…


Pues yo vengo de tomarme dos biers y un blanco en el Hamburgo, que ya es casi demasiado, así es que acojo ese abrazo tuyo, hombre de pie, y te estrujo tus huesos delicados de poeta en paro por culpa del fuego, que yo soy más de agua y de tierra.

Y ami lo que me va es tu palabra mínima, sueño de nube, apenas mariposa, tu palabra delgadita y sola, quemándose en el hogar de tu imaginación enfebrecida, esa palabra virgen, no mancillada por el tiempo, esa que todavía no has dicho.

No me tengas mucho en cuenta, amigo, que el blanco me ha disparado la boca.
Te abrazo, hombre de pie.
Luis Teódulo


Querido Luís:

Tú te vas de vinos al Hamburgo y a mí me mira un tuerto en el Montiboli. Estaba reciente aún la caída de miarroba y va y se me cae el Internet con todos sus bártulos.

Verás, ayer me fui a pasear por el Charco con mi hermana Charo, la de Madrid, que ha venido a pasar unos días con nosotros. Y al volver del paseo me topé con el problema. Pensé que era una cosa general, pero no, el tuerto me había mirado a mí sólo.

Empecé a sospecharlo esta mañana, porque las caídas generales no suelen ser tan duraderas. Así que llamé a telefónica y aquí estoy, nuevamente de pie

Para abrazarte.