martes, 22 de abril de 2008

Mi primer poema serio ¡Y tan serio!


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Mi primer poema serio ¡Y tan serio!

 

VOCACIÓN

 

1.-

 

La ventaja de no tener hipotecas es que puedes hacer o decir lo que te de la gana y, si no insultas a nadie, tampoco tienes que dar cuentas por ello. Por ejemplo, yo digo que tengo un poema que fue escrito antes de empezar a escribir, por lo que, además de ser clásico de obligación, tiene que ser necesariamente horroroso.

-¿Por qué horroroso? Hay profesionales o artistas cuyo éxito se basa en su ópera prima

-No es el caso

-¿Por qué estás tan seguro?

-Pues por varias razones. Y, además, porque nació muy antiguo

-¿Más que Roma o que Grecia?

-Por ahí, por ahí andamos, si no más. Yo creo que huele un poco a atapuérquico.

-Pues mira, algunos arquitectos contemporáneos han incorporado a sus proyectos determinados elementos arquitectónicos de esas épocas clásicas.

-Bueno, pero el suyo es un trabajo de vuelta. Cuando yo escribí este poema, todavía no había ido.

-¿A dónde?

-A ningún sitio. En realidad no sabía nada de poesía. Puede decirse que había leído lo que venía en los libros de texto. Only sólo.

-¿Y por qué lo enseñas ahora?

-Porque de alguna manera fue el punto del que partí. Y porque tiene muchos recuerdos pegados a sus machacones endecasílabos.

 

 

2

 

El poema “Vocación” fue premiado en un Concurso de Poesía convocado por la Residencia Universitaria San Fernando, cenit y orgullo de la Obra de Auxilio Social, ubicada en la calle Josefa Valcárcel nº 1, esquina Arturo Soria 120, Madrid, ubicación que era un incordio porque teníamos que ir en auto-stop a la universidad, que estaba en la otra punta, y había por medio un tramo de autopista, la de Bajaras, hasta llegar a las Torres Blancas del prestigioso arquitecto Sáenz de Oiza. Luego tomábamos el 12 en María de Molina...

 

Como todas las cosas que son, el poema tiene una historia. No es que sea importante, pero la tiene. Corría el año 1970, creo. ¿Tal vez el 71? Pues bien, una tarde, yo estaba en la Cafetería de la Gasolinera Santa Marta, tomando un café con leche con una mujer muy querida. De pronto saqué un papel del bolsillo y se lo leí. Se trataba de este poema, sólo que un tanto mutilado, como voy a explicar. Yo no me dedicaba a escribir en absoluto, pero de vez en cuando se me iba solo el bolígrafo y, curiosamente, lo poco que escribía lo empezaba con solemnidad para matarlo de golpe con una chorrada trapera, a la manera de los pintores que pintaban un bodegón y luego le clavaban un filoso cuchillo. Es cierto que me gustaba escribir, pero la vida estaba muy por encima y yo había vivido muy poco, muy poco.

 

-Pero Mariano, no puedes estropear el poema de esta forma, tienes que acabarlo del todo y hacerlo completamente en serio –me increpó mi amiga.

 

Y yo, sin que sirviera de precedente, le hice caso. Acabé en serio el poema, lo presenté al concurso aludido, que no me costó mucho, pues vivía en la Residencia que lo convocaba. Y me olvidé de él por completo. Es más,  tal vez me hubiera olvidado para siempre de no ocurrir después lo que ocurrió.

 

En fin, para abreviar, digamos que el Jurado se quedó un tanto extrañado de que un tío que estudiaba Aparejadores hiciera un poema no ya de este tipo, sino un poema. Parece ser que los aparejadores no pueden tener veleidades literarias. Y ni cortos ni perezosos se lo llevaron a un filólogo de la Universidad. Tampoco les resultó muy difícil, pues entre los miembros del jurado, aparte de un buen poeta del que no he vuelto a saber nada de nada, había algún estudiante a punto de acabar filosofía, tal vez haciendo el doctorado. Pues hete que, el filólogo en cuestión, vino a decirles que podía tratarse de un poema perdido de Gracilazo de la Vega o de Calderón de la Barca. Nada menos. Y, claro, ¿cómo me daban el premio a mí, pobre estudiante de la Escuela de Aparejadores? Me llamaron, me citaron como a los toros, me llevaron a tomar un café a la misma cafetería en que mi amiga me había dado la orden (y el aliento) de acabar en serio el poema. Total ¿para qué, para acabar siendo acusado de plagio? ¿Y desde cuándo escribes, Estrada? ¿Y tienes otras cosas escritas, Estrada? ¿Las podemos ver, Estrada? ¿Y por qué estudias aparejadores si te gusta tanto escribir, Estrada?

 

Finalmente, hubo un atrevido que me dijo directamente que me quería:

-Pero vamos a ver, Estrada, nosotros nos vemos todos los días, no nos engañemos. Tú estudias aparejadores y juegas al fútbol ¿De quién es el poema? Nosotros tenemos que dar un premio y no nos gustaría dárselo a Calderón o a Garcilaso y encima quedar en ridículo.

 

Me dieron, como premio, las Obras completas de Vicente Aleixandre, un libro que, si no recuerdo mal, había sido editado dos o tres años antes. Y yo, enamorado y agradecido, se lo regalé gustosamente a mi amiga.

 

Un abrazo

 

VOCACIÓN

 

                                   Antes del el néctar de su amor...

 

Atalaya anhelada y perseguida,

blanco matiz de la negra espesura,

luz de la sombra y claridad oscura,

que asumes mi pensar tan escondida,

trocando mi sentir en amargura.

 

Ciudad que te consumes en tu altura

cesa en tu empeño de seguir perdida;

la existencia nos dio una muerte unida

cuando juntos cavamos sepultura

al sentirnos nacidos a la vida.

 

Descubre ya tu aroma contenida,

verde jardín que agotas tu hermosura;

torna en blanca tu negra cobertura,

pues tu gloria sin mí caerá rendida

y mi pena sin ti no tendrá cura.

 

                                    Cuando llamó a las puertas de mi ser...

 

Acequia de inquietud que en agua pura

sumerges mi ilusión enternecida;

soy alud de zozobra en ansia hervida,

mas no puedo entender esta dulzura

que corre por mi ser tan repartida.

 

Hechicera pasión desconocida,

misterio contagioso de ternura,

ignoro si eres sueño, eres locura

o existir de un recuerdo que se olvida

o germen de una vida que perdura.

 

Por eso mi esperanza es insegura

y la sed con que espero es atrevida;

es miedo a que me habites confundida

y marchándote dejes una holgura

en mi alma para siempre deprimida.

 

                     Después de saborear su permanencia...

 

Soy dichoso en la dicha concebida

de atar nuestra distante coyuntura;

todo es paz en tu nido de ventura,

todo es luz de verdades encendida,

todo libre en tu atada ligadura.

 

Monumento de íntima escultura

es mi amor, esculpido a tu venida,

y este gozo que hierve en tal medida

es ardor que encendió mi calentura

con fiebre de una pena consumida.

 

Despertó mi alegría anochecida,

dejando su enlutada vestidura;

compararse no puede a su figura

la ilusión de un ensueño convertida

en reflejo encantado de la albura.

 

Madrid, 1970

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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Poemas recreados http://groups.google.com/group/paisajes-literarios


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Añadir comentario


A tus poco más de 15 años ¿ya manejabas así el ritmo y la rima los endecasílabos?. Chafado me has, amigo Mariano, En tu estilo de entonces pareceme verme reconocido ctualmente y eso me indica que al menos llevo un retraso de casi 50 si quisiera seguir tus pasos. Voy a ver si corro más deprisa y a la vez encuentro algún rodeo.
Este comentario evidencia que, ahora sí, me ha llegado tu envío
Un abrazo. Santos


Querido Santos S. Santamarta: (Lo pongo así porque a veces interviene nuestro querido compañero y tocayo tuyo Santos S. Suárez):

Hombre, lo último que yo quisiera es chafarte. Sería un cargo de conciencia que no quiero que caiga sobre mí. Lo que si que voy a hacer es algunas puntualizaciones a tu comentario. La primera es que no fue con poco más de quince años, sino con algo más de veinte. Y la segunda es que versificar de ese modo es algo que aprendimos en el Colegio, tanto tú como yo. Lo que pasa es que tal vez tú lo has dejado dormir y yo lo he mantenido despierto. Y no creas, a veces a costa de escribir prácticamente dormido. Y la tercera es que te has pasado tres pueblos en la distancia que puede haber entre nosotros. Yo conozco algo de lo que escribes y creo que lo haces muy bien. Vamos, que si yo voy un poco por delante, me tienes muy a tiro de piedra.

Gracias y un fuerte abrazo


La inocencia, Mariano, es que no vale nada la inocencia.? Como los primeros pasos de un niño, lo ves tropezar, pero sigues mirándolo encadilado.

Ya sé yo los años que tenías tú en 1970, que yo sólo te llevo un año. A esa edad, Mariano, el amor es algo maravilloso, que todavía hay que explorar. Y tú lo cuentas muy bien.

Siempre he admirado tu fecundidad literaria y tu facilidad expresiva exhuberante, que el primer día ya te comenté, si además pones profundidad y sentimiento todo nejora mucho. Tenía razón tu amiga. Pero yo creo que puedes seguir cultivando todo, que a tí te nacen las palabras como una fuente.

Un abrazo. Luis Teódulo


No me extraña que el jurado desconfiara de ti. Madre mía qué profundidad y qué forma más hermosa de expresarte. Yo, que te estoy descubriendo como poeta, leo todo lo que nos mandas. Y, aunque no soy un entendido, me emociono cada vez que te leo.
Esta vez, además, me he enterado que has vivido muy cerca de donde llevo trabajando casi 30 años. Yo trabajo y escribo en la calle Arturo Soria, 101. Allí está ubicada la revista MUndo Negro y Aguiluchos. No sé si las conocerás. Soy un colaborador de Mundo Negro y elk Redactor Jefe de Aguiluchos. Así que si vienes por Madrid te espero con ilusión.
Ya ves me licencié en Filosofía y ejerzo como periodista.
Gracias, por enriquecernos con tus hermosos y profundos poemas.

Leo Salvador


Querido Luís:

Como me habéis entretenido en otros lugares, he tardado un poco en contestarte aquí. Uno lo procura, ya sabes, pero a veces no llega.
La inocencia, Luís, es una flor efímera en los hermosos instantes del amanecer. Y se renueva siempre, por más que sea constantemente humillada. La inocencia concita cada día un ejército de perseguidores.
Gracias por tus flores. Hoy se agradecen de una forma más expresiva. Porque es el día del libro.
Felicidades a Jorge.

Un abrazo


Pues mira, Leo, la casualidad es aún mayor, puesto que a la Revista Aguiluchos estuvimos suscritos nosotros hasta que los niños se fueron haciendo mayores. Hace ya unos años.

Por otra parte, sé perfectamente dónde está Mundo Negro, Misioneros Combonianos, en Arturo Soria ¡Cuántas veces pasé yo por delante del edificio! Además, mi hermana Antonia, misionera durante 25 años en El Zaire, y ahora en Kiev, con los niños, tenía mucha relación con la gente de Mundo Negro. Por ella contacté yo una vez con alguno de sus periodistas. Y Por ella nos suscribimos a Aguiluchos. Y ahora resulta que tú eres su redactor Jefe.

Qué cosas más sorprendentes y curiosas.

Con la misma ilusión que tú dices tener, iré yo a verte en la primera ocasión que vaya a Madrid.

Un abrazo, compañero