lunes, 11 de febrero de 2008
400x300px - 40.3 KB

Para aquellos que no ha visto nunca un castaño. Para aquellos que, habiendo visto un castaño alguna vez, sólo lo han visto de lejos. Para aquellos que un día hicieron maravillas debajo de un castaño y pudieron llegar hasta el final. Porque no es empeño fácil, precisamente. A no ser, claro, que las maravillas las hicieran de pie, tronco contra troncos.

Un abrazo


Amor bajo los castaños.

De noche todos los gatos son pardos ¿Y los castaños? Los castaños también, pardos y oscuros. La luna es apenas un deseo, casi tan leve como el ser, el de Kundera.

Camino del Fenal. Allí donde atraviesa los castaños, la noche es oscura dos veces ¿Es oscura del alma? No, del carajo. Pero hay demasiada cercanía con el pueblo, para hablar de miedo ¿Tienes miedo, Antonio? ¿Yo? ¡Ninguno! Si no se nos cruza un gato pardo ¿Un gatopardo? En Muelas no hay gatopardos, sino meras onomatopeyas que pueden darte un susto de noche ¿De noche o de muerte?

Curioso animal, la onomatopeya. Sustos de pacotilla. Yo lo hacía pantera, al gatopardo. Pero el refrán no es inocente, sino pícaro: no se refiere a los gatos, sino a los hombres. Quién salía de allí, quién entraba allá. Un ser, una sombra, una sotana, una figura con abrigo, grande, pequeña, rechoncha, fugaz, irreconocible. Pardo, pero no gato. Puede ser un amante, un ladrón, un conspirador, un fantasma, un alma en pena detrás de su estantigua.

La sombra del castaño, que es redundantemente oscura, repele cualquier intimidad. Por los erizos. Los erizos son gatos con puntas. Por la noche, pardas. Los erizos de los castaños son pequeños ratones. Pero pinchan. Y el suelo es una alfombra de erizos ¿Cómo vas a intimar en una alfombra de erizos? Intimar: retozar, refocilar, apalancarse, fundirse, matarse a revolcones. Joder, vamos a ser claros. Menuda espalda, el de abajo. Tendido prono ¿O es supino? No sé, pero todo se acaba sabiendo. Era un emisario de su majestad ¿La de los piojos? Era un primo segundo, era un archipámpano de Astorga. Venía por lo del hijo, quiere ser cura ¿De noche? De noche y de día, querrá ser cura siempre, calculo, mientras dure... Pero si es un niño aún y duerme ¿Cómo está su madre?

Debajo de los castaños los amores son realmente imposibles. Las castañas producen flatulencias, o sea ventosidades, o sea pedos. Los castaños son árboles que ríen, por los erizos. Pero el frío con nocturnidad es ciertamente alevoso y los dientes se les vuelven castañas. Una vez al año. No es mucho ¿verdad? Las castañas no tienen más remedio que caer, dejando en los erizos la inutilidad de una boca sin dentadura, una boca de viejo, una mandíbula sin ortodoncia, inane, vacía, ya sin ilusión, ya sin risa. O con una risa de muerto ¿Tú has visto a la muerte? Sí, “en la soledad de un invierno sin esperanza”, a través de las rendijas del cementerio, mirando fijamente al osario. De maxilar en maxilar, de cuenca en cuenca, de Logroño en Logroño ¿Y qué hacías tú allí? Jugábamos a la oca. Hoy tú, mañana yo. El tejado tenía unas pequeñas rendijas. Ábrete, corazón. Hay que correr la pizarra, hay que mirar fijo, hay que matar la luz, hay que adaptarse a la oscuridad, hay que pactar con el diablo. Entonces aparece una nube. “Grande, tapándolo todo”. ¿La parca? “Su sombra fija”.

Los erizos se resignan a caer, pero se vengan. Vaya si se vengan. Debajo de los castaños, los amores son chispas de afilador. Y es una lástima, porque las hojas, desparramadas y muchas, son colchones muelles y tiernos. Para muelles, los del somier, que gritan. El erizo se venga en el follaje. En los follajes. El castaño es un árbol monumental, tremendamente hermoso. La sombra del castaño, que es oscura y redonda, es la más fresca del mundo. Pero ¿de qué nos vale? ¡Sí, de qué nos vale! La pureza absoluta no admite gradación. La sombra del castaño es una pura delicia, pero hay que tomarla de pie. Y con palillos.

Mariano Estrada
Fragmento del libro “Aguablanca: caminos de ida y vuelta”

Tags: Amor bajo los castaños

Publicado por Mariano.Estrada @ 22:45
Comentarios (8)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
martes, 12 de febrero de 2008 | 14:53
¡Ayyy, los castañazos y los erizos de los castaños, qué dolor!
Creo que habrá que buscarse un árbol más hospitalario y propicio para los menesteres "amorísticos".

¡Con lo buenas que están las castañas!
Besos, Mariano ;)
L.
Publicado por Invitado
martes, 12 de febrero de 2008 | 15:45
Mariano, pero ?cuando estuviste en nuestra ciudad de Kiev? ?No fue en mayo? Es a mediados de mayo cuando invitamos a todos a visitarla porque es cuando florecen los castanos. Quien no haya visto el centro de Kiev lleno de castanos en flor, ha perdido mucho. Bajo los castanos florecidos se enamora uno... Si no de una, de otra - de mi linda ciudad... Olga de Kiev :)
Publicado por Mariano.Estrada
martes, 12 de febrero de 2008 | 23:04
Ya lo hemos encontrado, L: los castaños de Kiev… Dice Olga que bajo los castaños de mayo se enamora uno de una o de otra. Bien, ya nos hemos enamorado de esta y de aquella ¿Y ahora, qué? Estamos en las calles de Kiev, en los parques públicos, bajo los castaños floridos. Necesitamos con urgencia un lugar apartado para las clases prácticas. ¿Where is dónde?
Cuando yo estaba estudiando en Madrid nos íbamos a la Casa de Campo. Ahora está ocupada por la prostitución. Después me vine a Alicante y lo que entonces eran escondrijos amorosos, ahora son urbanizaciones de adosado y muy señor mío ¿Qué hacemos?
-No sé, Mariano, tú has proclamado públicamente que te apañas muy bien los huecos de las escaleras.

Besos

Por cierto, Olga, que por mayo era por mayo cuando hace el calor, pero yo estuve en Kiev a finales de agosto. Los castaños estaban muy verdes y tenían un montón de bolitas ¿Los erizos? Sí, pero son pilongos. No obstante, algunos árboles exhibían ya una leve tendencia al amarillo.
Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 13 de febrero de 2008 | 10:48
Que no cunda el desánimo. Hay muchos lugares en los que puede hacerse el amor. El poeta Ángel Gonzáles, fallecido recientemente, nos propuso algunos:

Inventario de lugares propicios al amor

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.

(Continúa)
Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 13 de febrero de 2008 | 10:49
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

Ángel González
Del Libro "Tratado de Urbanismo"
Publicado por Lidia
miércoles, 13 de febrero de 2008 | 19:46
Marito, tú dices que las castañas son flatulentas, pero yo te digo que además son afrodisíacas! Y no es un invento mío, está más que probado. (Eso dicen, eso dicen ;)

¡Menos mal que teníamos a Ángel González para sacarnos del atolladero!

¡Besos castañeros!
Publicado por Mariano.Estrada
jueves, 14 de febrero de 2008 | 0:09
Querida Lidia:

He encontrado un castaño que tiene las hojas de colores: naranja, violeta, azul, rojo, amarillo y negro. Además, no importa que el suelo de su entorno esté poblado de erizos. Porque tiene sótano. Sus grandes raíces sujetan las pareces de una pequeña cueva, en cuyo centro hay un minúsculo lago. Lo que pasa es que también hay una araña, que es la que mantiene la cueva iluminada con una luz verdosa. Y está viva, y se mueve. Lástima, ¿no? Porque creo que las mujeres no hacéis muy buenas migas con las arañas. Seguiremos buscando.

Es el castaño de Alfanhuí. Bueno, de Ferlosio.

Un beso
Publicado por Mariano.Estrada
jueves, 14 de febrero de 2008 | 0:46
Vaya, hombre, nosotros buscando la horizontalidad para no tener que hacerlo de pie, y va Claudio Rodríguez y nos chafa la esperanza:

“Un cuerpo encima de otro
¿siente resurrección o muerte? ¿Cómo
envenenar, lavar
este aire que no es nuestro pulmón?
¿Por qué quien ama nunca
busca verdad, sino que busca dicha?
¿Cómo sin la verdad
puede existir la dicha? He aquí todo”

Pero ¿es que la verdad no está implícita en el amor, y “que el amor, si no es amor, es fuego que destruye la madera”?