sábado, 09 de febrero de 2008
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Queridos amigos:

En los tiempos que corren -en los que tiembla la economía, se retrae el bolsillo y se destruye el empleo-, cobra actualidad este poema que tiene como asunto el trabajo. Nada nuevo, por otra parte. Todos sabemos que el trabajo, dependiendo de los vientos que soplen, puede ser castigo o bendición. Incluso puede ser ambas cosas. Y, en algunos casos, un drama.

Abrazos solidarios

El Trabajo

Hasta hace poco, lo normal es que todos tuviéramos padres. Antes, además, teníamos unos primeros padres. Ahora... Ahora no lo sé, yo creo que Adán se ha cansado de probar constantemente la manzana y, a tenor de lo que parece, desde un tiempo a esta parte se dedica mucho a examinar el Genoma. Es como si quisiera perfilar el mapa de la humanidad para dar por cerrada la aventura de su vida. Adán ha envejecido tanto que debe estar a punto de jubilarse, incluso de finiquitar. Quién sabe, ahora se abrirán las gene-ralidades del clon, que consisten en dar vida a las fotocopias. Lo que no se sabe aún es qué tipo de vida... ¿Habrá un clon del clon? Por cierto, el sentido ya hace mucho que estaba clonado, y el rasero también ¿Por qué, si no, hablamos del doble sentido, del doble rasero? ¿Conseguirán los científicos liberar al gene-ro clon, o como se llame en el futuro la humanidad, de la pesada carga del trabajo?

Me dispongo a firmar, pero ignoro si el que firma es el otro...

De todos modos, mi abrazo

Mariano Estrada


Doctrina del trabajo

No me hubiera importado
sentir en propia carne
las bondades de un Paraíso
Terrenal que, según las amarillas
fotografías de mi frente
-hoy de nuevo escolarizada-,
estaba lleno de árboles frondosos
y de un exuberante repertorio
de aromas y colores.

En esa plenitud arborescente
la ciencia protegía sus manzanas
-duales y simbólicas-,
del pico lujurioso de los pájaros.

Adán las anhelaba sin remedio
desde un sentido laxo
de la prohibición
que pronto se llamó desobediencia.

Fuera estaba el castigo del sudor,
con la obligada zanahoria
del pan y la conciencia del trabajo.

Finalmente, Adán sufrió el designio
de la divinidad que, con su dedo
vengador e inmisericorde,
le señalaba el vergonzoso
derrotero de la deshonra.

Pero el trabajo en nuestros días
ya no se ve como castigo
de Dios, sino como una
tormenta de maná, un hielo
que se deshace en bendiciones.
Lo que quiere decir que
la manzana era digna
de esta causa rebelde y
que el hecho de la transgresión,
antes que un acto de desobediencia,
debe ser registrado como un logro social.

Señalemos, no obstante,
que la necesidad se ha convertido
en virtud y que la virtud
se nutre de agua y sacrificios.

¿De qué otro extraño modo
el trabajo sería bendición?

Mariano Estrada www.mestrada.net http://paisajes.blogcindario.com
Del libro “A este lado del Paraíso”

Tags: El trabajo

Publicado por Mariano.Estrada @ 14:02
Comentarios (10)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 09 de febrero de 2008 | 16:28
Mariano:
Acabo de leer tu artículo sobre el trabajo y no puedo por menos de reflexionar en palabras escritas...
Como sabes soy de un pueblo minero. Olleros de Sabero. En León
Toda la vida de ese pueblo se desarrolló alrededor del carbón... Su subsistencia. Su forma de pensar. Su forma de sentir. Su forma de vivir. Su forma de sufrir. Su pan...
Su trabajo, en definitiva.
Cuando yo era pequeño (ya llovió) corría un dicho por el pueblo:
"Si el trabajo es salud entonces ¡Viva la Tuberculosis!"
"Y la Silicosis. Y los derrumbes de los costeros con gente atrapada... Y las explosiones de grisú...añadían otros.
Una forma, como otra cualquiera de "maldecir" la suerte de ese trabajo.
Hoy las cosas son distintas. Las minas se cerraron
Ya no lo maldicen porque no hay trabajo... Solo existen recuerdos de aquella actividad que fue su sustento
Y hoy la gente dice: ¡Cagüen la puta! ¡Que pena que no hay trabajo!
Santos Suarez Sanchez
s.s.s.
Publicado por Invitado
sábado, 09 de febrero de 2008 | 17:00
Otra cosa:
La misma canción pero con distinto ritmo… Y con mejor letra…
¿Tanto ha cambiado la cosa desde el Jardín del Edén y la maldición Bíblica sobre el trabajo?
Aún más ¿Tanto hemos cambiado desde los romanos?
Yo no ignoro que “trabajo” es una palabra cuya etimología viene del latín “tripalium” (se notan los Dominicos), instrumento de tortura, asimilando , por tanto, esta palabra a la de tortura.
Muchos siglos después hemos hecho de esta palabra una forma de bien social, de vida, de “status”.
Mirando incluso con un cierto grado de pena misericordiosa y de “pobre gente” a aquellos que carecen de trabajo . Esto es de “Trepalium”, de “tormento”.
¡Que desafortunados son, que no tienen “tormento”.! (Continúa)
s.s.s.
Publicado por Invitado
sábado, 09 de febrero de 2008 | 17:05
Hasta eso nos han hecho llegar. A considerar que el no tener trabajo es una desgracia.
Cuando yo pienso que en realidad la desgracia - lo jodido - no es no tener trabajo, “tormento”.
Lo jodido es no tener pana, pasta, lana, guita, dinero, money, euros, dólares, coronas...…para poder “atormentarse” o no.
Sigo pensando - como Les Lutiers - que la esclavitud no se ha abolido. Ni el “trabajo-tormento”.
Solo se ha cambiado a ocho horas diarias.
¿“Dichoso o maldito “tormento”? ¡He ahí la cuestión ¡
s.s.s.
Publicado por Mariano.Estrada
sábado, 09 de febrero de 2008 | 17:10
Querido amigo Santos:

La historia de tu pueblo se viene repitiendo desde hace 30 años en otros pueblos de León y de Asturias, donde tenemos tantos compañeros y amigos. En los pueblos del entorno de Muelas, pasó igual, pero con el campo. Hoy allí no hay trabajo ninguno. Sólo recuerdos en la cabeza de las personas mayores y algunos libros que dan testimonio de lo que fue y ya no es, de lo que ya no hay, pero hubo.

Un abrazo
Publicado por Mariano.Estrada
sábado, 09 de febrero de 2008 | 17:14
Hola de nuevo, Santos

Es evidente que, al contestarte, no habías colgado aún esa enjundiosa segunda parte, con la que estoy completamente de acuerdo.
Salud, amigo, la copa es nuestra. El futuro nos pertenece… Un abrazo
Publicado por Javier
sábado, 09 de febrero de 2008 | 20:45
Os leo, -Mariano, Santos- iconoclastas!

¿Qué fue de aquella educación que recibisteis,queridos? Yo fui educado en la convicción -firme, además, como el viejo "ademán"- de que "el trabajo dignifica".

No me costó mucho -la verdad- comprender que dignificaba a quien se apropiaba de las "plusvalías" de vuestro trabajo y el mío. Si seré reclacitrante: ¿sabeis de alguien que hoy use el palabro? Plusvalías! Casi tan demodé como "grisú", "silicótico", "mineros asturianos", "agricultores altivos"...

Hoy se prefiere más hablar de "mileuristas", "trabajo precario", "inmigrantes"...

Y esto cuando estoy aprendiendo de nuevo a rezar novenas, por ver si alguien del más allá acorta mi tiempo laboral "activo" y paso a engrosar las "clases pasivas". Señor, señor, malos tiempos para la lírica!
Publicado por Invitado
domingo, 10 de febrero de 2008 | 0:01
Es curioso, pero en mi pueblo, que queda bastante lejos de León, también se decía aquello de que: si el trabajo es salud ¡viva la tuberculosis!

Digamos lo que digamos lo ideal sería que cada cual hiciera lo que le viniese en gana, pero ante la dualidad: trabajo sí, trabajo no, lo primero es lo que se desea.Lo que ocurre es que el hombre es imperfecto y, lo que debíamos hacer en nuestra juventud, si se puede, claro, que es prepararnos para hacer un trabajo lo más acorde con nuestras facultades y gusto, no lo hacemos, y encima, luego, los compañeros, jefes y dueños, te hacen la puñeta, en lugar de hacer el camino más llevadero.

Ahora bien, ante el trabajo y la enfermedad (que suelen coger muchos de los que se jubilan) me quedo con el trabajo. No sé si será un castigo o una bendición, pero todos deseamos tenerlo, a ser posible, a nuestro gusto.

José Miguel
Publicado por Mariano.Estrada
domingo, 10 de febrero de 2008 | 1:52
Que no, Javier, que no son malos tiempos para la lírica, sino para la enseñanza (desde hace algunos años) y para el bolsillo (desde hace algunos meses).
En cuanto al trabajo, qué quieres, tampoco veo yo que dignifique demasiado ¿A los que obtienen grandes plusvalías? Coño, pero si esos no trabajan… Yo creo más bien que el trabajo dignifica solamente a los que obtienen satisfacción al hacerlo. A los demás los denigra a todos.
¿Iconoclastas? Sí, pero no vamo por ahí pegando fuego a las iglesia y a los santo de madera y de porselana. Semos sivilisado. Y desimo las cosa con moderasión y con elegansia ¿Fale? Pues a ve si nos comprende y nos respeta, que ya semo mayore. Txaval. Un abraso
Publicado por Mariano.Estrada
domingo, 10 de febrero de 2008 | 11:57
Querido José Miguel:

Perogrullo no lo hubiera dicho mejor. Te has vuelto tan razonable que eres hasta lógico. Vamos, que los años te han dado un gran sentido común (Por cierto, Felicidades por los que has cumplido ya, que no son pocos, pero tampoco excesivos ¿Dónde está esa paella a la que nos ibas a invitar?)

Un abrazo
Publicado por Invitado
lunes, 11 de febrero de 2008 | 14:41
Querido Mariano:

Como siempre, me acelero al hacer un comentario y a este le sobran algunos "que" y alguna "coma", pero si tú lo has entendido y dices que es lógico, me doy por satisfecho, ya que es lo único que pretendía, porque lógica, cada vez hay menos. Agradezco tus palabras,Mariano, mas viendo de ti, un poeta de la cabeza a los pies y, cualquier tema que tocas, lo presentas fácil y con sentido común , pa eso tenemos la misma edad ¿no? y a que viene eso de feliciarme por los años que he cumplido, es que acaso tú los cumples en febrero, ¿no era marzo? Yo solo te llevo tres días, así que cuenta. Ahora si lo dices por la paella sabes muy bien que eso está hecho, pon la fecha, que yo pongo la paella y el apartamento, pero en Cullera.

Un abrazo

José Miguel