martes, 05 de febrero de 2008
Las chuletas de la ministra
Las chuletas de la ministra.
-Voy a sacar la chuleta para no equivocarme, Carme, Carme, Carme, te quiero y tú lo sabes… ¿Quién cantaba esto, ministra?
-No lo sé, por ahí lo tengo apuntado ¿Quieres que lo mire?
-Por favor.
-Pues espera un momento. A ver, a ver, a ver…
-¿Haber no se escribe con hache?
-¿Ah, sí? Pues lo siento, esto también tendré que mirarlo, que tampoco lo sé…Yo soy muy chuletera, ¿sabes?
-¿Chuletera o chulapona?
-No, mira, chulapona creo que no se dice, porque Chulaponas son las guapas de Madrit, vamos, las Matildes, eso no necesito mirarlo…
Bien, pues vamos a dejarlo en chuletera. Es decir, copiona. Esta joven menuda (¡Menuda joven!), parece ser que se ha doctorado en copietajes y clonaciones. Por copiar, dicen que hasta le ha copiado el programa a su predecesora en el Ministerio de la Vivienda, que también son ganas ¿O era simplemente necesidad? ¿Así de huérfana andaba de conocimientos doña Carmen, Carmen, Carmen, Carmen, jamás podré olvidarte? ¿Será ésta la causa del hundimiento de las inmobiliarias? Claro, la han pillado con la chuleta a medio hacer y el mondongo inmobiliario ha entrado en el derrumbadero de la crisis ¿Crisis? ¿Quién ha dicho crisis? Lo que hay es un ajuste de las estructuras económicas ¿Un ajuste puntual? Por supuesto, puntual y sin relevancia ninguna. Ya lo han dicho Zapatero y Caldera, que ambos son solbentes (con b, coño, no me torrijas). Unos miles de inmobiliarias cerradas, unos miles de puestos de trabajo perdidos, unos miles de viviendas sin comprador…Y ya está, pequeños ajustes de la actividad relacionada ¿Comprendes? Pero la gente sigue yendo a los restaurantes ¿Es que no lo ves? Sí lo veo, sí: a comer albóndigas mayormente. Para percebes ya no dan los bolsillos. Y las chuletas quedan sólo al alcance de la Ministra, que las exhibe en la televisión de Catalunya. Para los mortales de a pie, ni chuletas ni chuletones. De Ávila, las murallas y la frugalidad de las comidas de Santa Teresa de Jesús ¿No te das cuenta, Carmen, Carmen, Carmen, Carmen, de que no se vende ni un churro? Y tú chuleteando en una tele autonómica. Por una vez, habrá que reconocer el olfato del Presidente. O lo que es igual, habrá que recurrir al conejo, mientras la masificación de la demanda no lo ponga en las nubes, que es donde están los aviones y las azafatas…
Recomendación a una estudiante:
Si no te lo sabes, lo mejor es que lleves una chuleta bien hecha, que es lo que se ha hecho siempre, aunque sea de la oveja Dolly clonada en “El silencio de los corderos” Por cierto, que los corderos ya han hablado y han dicho que Ian Wilmut es un impostor, un canalla, un ladrón de bienes de equipo ¿Verdad, mentira? Chi lo sa. Avanti, avanti.
Muy bien, andiamo. Yo recuerdo a una chica de mi clase que la química la tenía con el profesor, lo cual les llevaba a la física y a sus cuantos ¿Cuántos hubo? No lo sé, lo malo es que le fallaron los cálculos en trigonometría y, la pobre, estuvo repetidas convocatorias con los senos matemáticamente suspendidos. Un día que salimos de vinos por el viejo Madrid, me lo confesó amargamente en la oscuridad de una escalera cuya historia escribió después Antonio Buero Vallejo ¿O la había escrito ya? Era la hora de comer y había un cierto olor a ácido sulfhídrico…, un olor que a mí me toca mucho los quásares.
Yo le quise hablar de las chuletas, pero ella me dijo que callara, que para lo que allí se estaba cociendo no se necesitaban chuletas. Así que le hice caso y, aunque envueltos en olores a refrito, salimos de la escalera con los deberes bien hechos y la lección magistralmente aprendida.
Y una dedicatoria a la ministra:
Con todo el cariño del mundo, le dedico a la ministra esta vieja cancioncilla popular que se entonaba con frecuencia en los recreos de las escuelas públicas españolas, allá en los tiempos de Maricastaña, cuando los de mi generación éramos niños y nadie nos había amado todavía, como diría Lorca. Al igual que otras muchas canciones, se utilizaba de acompañamiento en el tradicional salto de la comba.
Decía así:
Una y dos,
patatas con arroz,
arroz con canela.
Vete a la escuela.
No quiero ir
que el maestro me pega.
Tienes razón,
porque nunca te sabes
la santa lección.
Un abrazo
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
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