Quiero volver a ese mar
Cuando colgué en este blog la primera poe-canción de la serie, dije al buen tuntún que habría unas veinte en total. Podía haberlas contado, pero estaban un poco desordenadas, en varios archivos, con anotaciones, repetidas, incompletas. Por eso no las conté, pero sí aventuré una cantidad al respecto. Salvando las bromas preliminares, unas veinte. Dije. Y al hacerlo, decidí poner un poco de orden en el asunto y, si era necesario, entresacar y podar, lo que incluía una especie de zafarrancho. ¡Vaya tela! De momento, ésta que dejo hoy aquí es la número 13. Número que, como sabéis, tiene asignados unos atributos simbólicos que lo han hecho un tanto perturbador para las supersticiosas mentes de los humanos, y hasta él mismo parece un gallito de pelea. (La verdad es que a mí me la sudaría tanto como España a Savater, si no fuera porque el día 13 de julio es el cumpleaños de mi hija y el día 13 de septiembre es mi aniversario de boda. Y el de Rosa también. Pero, vamos, salvando esas fechas concretas, tampoco es que yo tenga ninguna predilección por el numerito)
Quiero aclarar una vez más que si
decir Galicia es decir misterio, belleza, poesía, decir poe-canción es seguir hablando de un híbrido.
-Tanto empeño es ya casi una defensa, señor guerrero.
- La estructura me recuerda a Claudio Rodríguez
-¿Qué?
- Que
tanta serenidad es ya dolor.
-¿Y por qué insistir en algo tan nimio, tan inane, tan sin relevancia ninguna?
-Porque a los híbridos les pasa como al Coronel de Gabriel García Márquez, que no tienen quien les escriba.
-Vaya, seguro que es por los híbridos…
-Pues claro que no, pero no estaría de más que, al menos de vez en cuando, alguien llamara a las cosas por su nombre. Ya sabes: al pan, pan, y, a la guerra, guerra.
-¿Y al vino?
-Al vino hay que llamarlo con precaución.
Un abrazo
Quiero volver a ese mar
Yo tengo toda mi pena
en esta playa de arena,
en este mar de color.
Donde tus pies anduvieron,
cuando tus ojos me hirieron
para llenarme de amor.
Y para andar,
quiero volver a ese mar.
Recuperar el momento
en que tu amor, como el viento,
bebía de este lagar.
Quiero volver a ese mar
Y prolongar el sendero
de aquel amor prisionero
de tu forma de mirar.
Y caminar,
Y caminar…
Ganar el acantilado
del que me vi despeñado
por un oscuro cantar.
Con otra voz.
Hacia otro mar.
El cantar de una sirena
que me dejó en esta pena
que yo pretendo enterrar.
Mariano Estrada, 24-12-2003
Paisajes Literarios www.mestrada.net
Blog http://paisajes.blogcindario.com
Tags: Quiero volver a ese mar