viernes, 21 de septiembre de 2007
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El mensaje

Suena el teléfono… ¿Y no querrá usted decir que llora el teléfono, señor Domenico Modugno de pacotilla? No, señor desfasado y antiguo y anacrónico, quiero decir exactamente que suena un móvil cuya propietaria es una niña de ¿quince, dieciséis, diecisiete años? ¿Para qué quiere una niña de esa edad el teléfono lloriqueante de Modugno, si ella va tan contenta con su móvil de última generación, por el que acaba de recibir un mensaje que la ha llevado poco menos que al cielo? Hay que ver el nerviosismo que puede producir un mensaje en una niña de ¿quince, dieciséis, diecisiete años? No sé, la niña es joven, muy joven, eso salta a la vista.

Pues bien, suena el teléfono, como digo, y la niña clava los ojos en la pantalla, la niña escucha atentamente, casi conteniendo la respiración, la niña esboza una arrebatada sonrisa, la niña se emociona hasta el punto de ponerse a dar saltitos y a gritar como una posesa. Pos ésa, pos ésa es la niña de ¿quince, dieciséis, diecisiete años? Locuras benditas del amor que obliga a hacer a uno cosas tan tontas. Y tan bellas y sentidas y trastocadoras y hormigueantes y disparatadas.

¿Sabréis entender esto los que tenéis la juventud en las alforjas raídas del olvido, en las dependencias deshabitadas del corazón, tal vez en un rincón oscuro de la trastienda?

La niña corre hacia el baño, se coloca ante el espejo, se mira, saca los potingues de los cajones… Unos potingues que no acierta a ponerse porque los acelerones del corazón se le han subido a la cara y a las manos.¡Joder! Dice un tanto nerviosa, pero no se enfada ¿Cómo puede enfadarse una alegría tan última, tan recientemente sacada del horno del teléfono, tan ilusionante y feliz y embriagadora? Sí, amor, en el parque, donde tú quieras, tenemos todo el día para nosotros… Tú y yo y el amor. Los tres juntitos y revueltos. Muy muy revueltos…

La niña se precipita y corre, baja las escaleras, olvida el bolso, vuelve a su habitación, pierde un zapato, no mira, no ve, atropella al perro de porcelana del vestíbulo, casi atropella a su madre y a su abuelo ¿Adónde vas, hija, ha pasado algo? Claro que ha pasado, ha pasado el amor por el teléfono y a ella se le ha metido como una electricidad en las ínfulas, en las médulas, en las aurículas. Ha pasado que todo se amontona y ella crece en un éter divino donde no hay resistencia ni gravedad. Ha pasado que ha salido una luna gigante a plena luz del día.

Pero a ella no le preguntes, porque no oye ni ve, ella sólo intuye y presiente y atropella desde esa nube de alta velocidad en la que ha empezado a vivir en el instante en el que el mundo se hizo canción para sonar en su móvil y originar insospechados e inminentes cataclismos en su intimidad más honda. Desde ese momento no existe para nadie que no sea aquel chico que le ha dejado grabadas en su móvil estas palabras hermosas e imperecederas: “Te quiero, amor, te quiero. A las doce voy a ir al parque de la Primavera y me pondré junto al estanque de los peces de colores, donde beben los pájaros y flotan los nenúfares. Volveré a llamarte más tarde, pero quiero que sepas que estaré allí hasta que llegues, sea cual sea la hora o el día, porque hoy he sabido con certeza que vas a estar en mi vida para siempre”.

La niña sale a la calle como un potro que no ha sido domesticado. Y corre y corre y se desboca sin atender a semáforos ni a policías ni a coches ni a razones, porque ella va por el mundo y ya no pisa el asfalto de la realidad, sino la delicuescencia de esa nube blanca de mariposas que la envuelve y la aísla. Nada ni nadie la podrá detener hasta que no haya puesto los pies en esa esquina del parque de la Primavera donde un joven vestido de amanecer la está esperando ya junto al estanque de los peces de colores, en el que beben los pájaros y brillan, radiantes, los nenúfares a la espléndida luna del mediodía.

Un abrazo

El mensaje

Sentí cómo la piel se me erizaba
ayer, mientras oía tu mensaje
de voz en el buzón de mi teléfono.

Respondí con temblor a la llamada
y me puse un nervioso maquillaje
para ir a tus ojos en el metro.

Cruzamos la ciudad con alegría,
hablándonos, riendo todo el día
sintiéndonos felices, como niños

que suben y que bajan escaleras
que se sientan en bancos, en aceras
y se suben al beso en el bordillo.

A las seis nos amamos,
a las siete otra vez,
a las ocho de nuevo
a las nueve, a las diez...

Y perdimos la cuenta
y perdimos el tren,
y cortamos las rosas
del rosal de un hotel.

En el alba la luz nos sorprendía
con los ojos abiertos todavía,
salpicados de luna y tintineo.

Y por fin nos rindió la madrugada
cuando juntos hicimos en la almohada
un remanso de amor junto a Morfeo.

A las seis nos amamos,
a las siete otra vez,
a las ocho de nuevo
a las nueve, a las diez...

Y perdimos la cuenta
y perdimos el tren,
el amor sin nosotros
no se puede entender.

Mariano Estrada, 30-01-2004 De la serie “poe-canciones”
Paisajes Literarios www.mestrada.net
Blog http://paisajes.blogcindario.com

Tags: El mensaje

Publicado por Mariano.Estrada @ 11:33
Comentarios (15)  | Enviar
Comentarios
Publicado por liliana
viernes, 21 de septiembre de 2007 | 12:17
hola mariano como siempre intento leer todo lo que escribes .. pues este en espacial me ha gustado muchisimo .. me he acordado de por reciente neviazgo con mi actual novio que me desperto hasta la mas pequeña molecula de mi cuerpo y andaba por la vida solo deseando verle y oir su voz ,, y no hay cosa mas bonita que el amor maduro .. el amor se disfruta mas con la madurez que con la adolecensia .. porque?? pues porque adolecentes tenemos mas miedos y desconfianzas ... en el futuro es lo que ke ha pasado a mi !!pero aun asi .. vivir esta sensacion de frio y calor cuando vez a esa persona amada se disfruta a cualquier edad ... y gracias por escribir cosas tan lindas me han llenado de recuerdos leerlas... espero siguir leyendote !!
un beso enorme desde madrid
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 21 de septiembre de 2007 | 13:17
Querida Lilí, mi pequeña Venezolana de Madrid: no veas la ilusión que me ha hecho verte en los comentarios de este blog, ya que no hemos podido vernos en persona, tal como quisimos hacer este verano. Me alegro de que hayas vivido un amor en el que han ocurrido unas cosas tan bonitas. Y me alegro también de que se hayan transformado, como dices, en un amor maduro y profundo. El equilibrio sentimental es bueno para todas las actividades de la vida. Espero que las tuyas sean muchas y buenas. Te llamaré cuando vaya a Madrid.

Un beso
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 21 de septiembre de 2007 | 13:24
Querido Agustín: ¿no serías tú el que le puso el mensaje a la niña? Mira, chaval, con la disculpa de tus operaciones –que espero hayan salido o estén saliendo de maravilla- has estado ausente, y las ausencias son siempre sospechosas. Veremos si cuando vuelvas hueles a perfume de jovencita o a pétalo de nenúfar.

Te quiero… felicitar por tu cumpleaños, que es mañana, por la sencilla razón de que hoy me he acordado y mañana no sé si me acordaré… Espero que sí… Claro que tampoco sería importante, ya que los años que cumples son siempre los mismos.

Felicidades.

Un abrazo
Publicado por Invitado
viernes, 21 de septiembre de 2007 | 14:06
Yo tambien te quiero...felicitar Agustín, seguro que tus operaciones han salido a la perfección, o al menos eso espero, que no lo sabré puesto que emprendo un largo viaje dentro de poco y no estaré aquí para volver a leerte, espero que todo te vaya bién. Besos Agustín.
Publicado por Adriana
viernes, 21 de septiembre de 2007 | 18:51
Pues si no es Agustin, que sea mi hijo,que no pase como en el anterior articulo, de tener que serle de despertador a los 47 años!
Y como entiendo que he tenido el amor escondido en algun rincon del corazòn y dandote la razòn, me voy de farra hoy con mi marido!
Agustin, feliz cumpleaños! que mi hijo cumpliò 22 el martes.Son dos chavales como se dice ahi!
Un beso
Publicado por Mariano.Estrada
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 11:55
Hola, Adriana:

Ayer fue un día de lluvia en Villajoyosa, cosa rara. Por la noche, estábamos cenando en un restaurante con vistas al mar y hubo un momento en que el mar se prolongaba hasta la misma puerta del restaurante. Menos mal que el agua que cubría el paseo era un mar de lluvia.

Luego nos fuimos por ahí, a mojarnos un poco por dentro. Estuvo bien la cosa. Espero que la noche haya sido para ti igualmente divertida.

Agustín: ¡Felicidades! Me he acordado.

José Miguel, tírale por mí de las orejas.

Un abrazo a todos
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 13:27
Sí Jose Miguel, tirale bien de las orejas, porque seguro que se lo merece. Felicidades Agustín, seguro que has tenido algunos regalos y seguro que tendrás más. Besos.
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 14:41
Queridos amigos:

Estoy estupendo de la vista aunque el 29 me opero del ojo derecho. El ordenador me cansa un poco, pues desprende mucha luz (me conecto media horita al día porque debo cuidarme un poco la vista la primera semana).

Como bien sabe mi amigo Palop, que acaba de llamarme para felicitarme, hoy cumplo 25 primaveras. Estoy todavía en la post-adolescencia, vamos. Muchas gracias de corazón por tantas felicitaciones. Mejor que José Miguel no tire de mis orejones porque, como bien saben los que me conocen, son grandes y no quisiera parecer un elefante.

Os sigo leyendo, aunque no con la calma que uno desearía. El nuevo trabajo junto a la operación me llevan algo estresado. Encima hace mal tiempo, por lo que hoy no celebro nada. Nunca lo hago, pero me apetecía una cena. Imposible. Llueve a cántaros. Un abrazo a todos,

Agustín
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 14:48
Agustín he visto las innundaciones, espero que estés bien y bueno las celebraciones son buenas, y no todos los días se celebran 25 años, un cuarto de siglo ¡ Quien pudiera¡ En fín puedes celebrarlo otro día, seguro que habrá muchos. Besos.
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 14:54
Está mal que lo diga yo, es cierto. Pero en honor a la justicia, que tanto defendía y elogiaba mi compañero Platón, informaré a los presentes de que más que 25 primaveras, cumplo 18. O eso dicen los que me conocen, que tengo aspecto juvenil y fresco, como las rosas en primavera. No sé si el amigo José Miguel lo reconocerá, pero bueno, el día que haya una comida familiar (que ya toca, por cierto) podréis comprobar que no exagero un ápice. Abrazos,

Agustín
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 14:59
Por dios Agustín si eres un niñito, si 25 quien los pillara, no te digo 18. En fín Besos y cuidadín con las innundaciones.
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 15:19
Este bendito Agustín, tiene la santa gracia de sacarme de mis casillas, ni cumple 25, ni aparenta 18, y mucho menos después de que a mi, hace unos días , me dijera un señor de Algemesi que si tenía 80 y tantos.

Venticinco los cumplió hace varios años cuando nos conocimos, ahora debe tener más que Matusalen. Di la verdad, Agustín, que me tienes en vilo, y yo, lo que te envidio es que a la tuya ya estaba casado, y el muy zorro, se acurruca bajo las faldas de su madre - como todos, claro -, y a vivir del cuento, alguna que lo invita a cenar con varias botellas de Ribera del Duero, su tía la paella, y ahora, un sueldo de catedrático, ¡Pa ti es la vida, tu a dialogar en el Ágora de cualquier ciudad, y yo a sufrir como comprar un piso pa mi hijo! Seguro que piensas como todos, que vivirás de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos, así cualquiera, cada vez más joven y con mejor vista. Pa mi sopitas, porque me caen lso piños.

Un abrazo, y felicidad, que pa ti es la vida.

JM
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 15:30
Vamos Agustín que las mujeres se quiten años pase, pero los hombres ¿ por que eres un hombretón no?. Gracias Jose Miguel, no sería justo que Agustín no nos dijera la verdad sobre sus años, en fin de todas formas Felicidades, sean 18,25,80,70,60 ¿ O tal vez 100?
Publicado por Adriana
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 19:14
Agustin, si cumples dieciocho tienes buena edad para la niña del articulo, anda hijo, que esto ya hay que leerlo por partes, lo que escribe Mariano, y las ramificaciones por las que vamos tomando.
Tu te has quedado sin cena, ya tendras tiempo, de todos modos, por ti hemos brindado unos cuantos, Salud y besos!!
Publicado por Invitado
domingo, 23 de septiembre de 2007 | 11:04
¡Dios mío! Ya no se puede ocultar ni la edad. Las nuevas tecnologías permiten que todos sepan todo, y si no, viene el amigo JM (Palop) a chivarse de que me quito algún día de existencia. No es por el hoy sino por el mañana. Uno debe saber cuándo tiene que empezar a quitarse años, porque, en caso contrario, luego sería demasiado tarde.

Vivo con mi familia porque inicio mi etapa laboral más seria esta misma semana que se cierra. Y confieso, de verdad, que el quehacer de un profesor es un muy duro. Si lo sé me meto a poeta, alejado del mundanal ruido de los adolescentes del bachillerato.

Gracias por vuestras felicitaciones. Abrazos,

Agustín