miércoles, 19 de septiembre de 2007
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Barato

Se oyen por ahí algunas voces que hablan del encarecimiento de la vivienda como consecuencia de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación, cosa que no deja de ser una obviedad. Lo que pasa es que son voces de queja y hasta puede que de alarma. Y nosotros, que somos ingenuos, pero viejos, vamos a hacer algunas preguntas y, si ello es posible, a dar algunas pistas y explicaciones con las que poder interpretar la complejísima y, sin embargo, rica realidad inmobiliaria. Por ejemplo: ¿de quién proceden esas voces de queja y pesadumbre? ¿Es oportuna esta ley en un momento como éste, en el que parece que se está instalando una crisis en el bendito campo de la construcción, que, por otra parte, puede ser gorda, gordísima y hasta superlativa y patidifusa? Pues bien, digamos que, en general, las quejas provienen de los sectores más privilegiados del ramo, que no es precisamente ramo de rosas. Por lo que se refiere a la oportunidad, yo preguntaría antes si la ley es necesaria. Y si la ley es necesaria, también ha de ser oportuna, my friend, be water.

En cuanto a las explicaciones a las que aludo más arriba, conviene saber que el precio de una vivienda tiene, grosso modo, los componentes que pasamos a enumerar: suelo, construcción y beneficio. Prácticamente a partes iguales. Lo que quiere decir que si una vivienda cuesta 240.000 euros, a la construcción -incluyendo los gastos de proyectos, licencias etc-, le corresponden 80.000; al suelo -en calidad de repercusión-, otros 80.000; y lo que resta, 80.000 más, son los beneficios teóricos de la promoción. Y a uno, que sigue siendo ingenuo, pero viejo, se le ocurre pensar una vez más lo que ha pensado siempre: ¿y no sería bastante con que el suelo se llevara 40.000, que no es poco, y el beneficio otros tantos, que es más o menos lo mismo? Fijaos que de un plumazo hemos abaratado ochenta mil euros por vivienda, es decir, un tercio del precio de mercado. ¿Para qué dejarlo en menos, si el papel lo aguanta todo? La verdad es que, sacando bien las cuentas, de esos dos sumandos se podrían obtener grandes rebajas.

Los sectores privilegiados, no obstante -a no ser que les obligue finalmente la crisis-, no van a querer bajar un ápice sus ubérrimos y carnosos beneficios. De momento sólo se quejarán de que el Código Técnico va a encarecer mucho la vivienda. Y es cierto que la encarece, como ya dije, pero nosotros sabemos de dónde hay que tirar para que la vivienda no sólo no suba, sino para que baje hasta el punto en el que puedan alcanzarla las parejas de jóvenes enamorados que, los pobres, es que no encuentran un lugar apropiado para poner esa cama de ensueño que están pensando comprar.

Y claro, ¿qué van a hacer ellos, sino quedarse en la casa de sus padres, hervidos, servidos y vividos, pero no como excepción, sino ya definitivamente como regla?
- Mamá: despiértame mañana, ¿te acordarás?
-¿Cómo no voy a acordarme, hijo mío, si te llevo despertando los últimos 47 años?

Un abrazo

Barato

Me gusta, le doy un beso.
Me besa, se excita el gato.
Reímos por las costuras
y somos serios a ratos.

Vivimos sólo en presente
porque el futuro es muy raro.
Los pisos, sueño en las nubes,
los sueldos, caca en el banco.

El cielo que nos proponen
esconde un toro muy bravo.
Dos cuernos en perspectiva
y una hipoteca en el rabo.

Toro de estado.
Si le cerramos la puerta
nos lo darán afeitado.

El mejor coche el del padre,
la moto, la del hermano.
Si no nos quieren en casa
que nos lo pongan barato.

Barato.
Porque el amor quiere piso
pero no puede pagarlo.

Barato.
Nosotros bien nos queremos,
que no lo pasen por alto.

Mariano Estrada, 06-01-2004
Paisajes Literarios www.mestrada.net
Blog http://paisajes.blogcindario.com

Tags: Barato

Publicado por Mariano.Estrada @ 23:58
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
jueves, 20 de septiembre de 2007 | 12:31
Querras decir, suelo, construcción e intereses, porque no se te olvide que antes del beneficio tienes que pagar los intereses y con creces, por cierto el poema muy simpático.
Publicado por Invitado
jueves, 20 de septiembre de 2007 | 14:08
Todos tenemos que pagar intereses, sobre todo si hipotecamos nuestra vida. Cuando lo hacemos, casi que lo hacemos para toda la vida, a veces no es fácil. Pero claro si queremos conseguir ésa cama de enamorados es lo que nos toca.
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 21 de septiembre de 2007 | 10:56
El último Plan de vivienda, el de la Ministra Carmen Chacón, apenas pasa de ser aún una promesa electoral, pero ya le están saliendo brotes de picaresca. Ayer se podía leer en un periódico el siguiente: un señor alquila el piso a un hijo de su vecino y el vecino le alquila el piso al hijo de ese señor. No quise leer más. Me bastó con saber que seguimos siendo profundamente españoles, pero, qué queréis, yo no me siento representado ¿Será que soy sueco? Sí, por rubio y por alto.

En esta España que se la sopla a Savater, hay algunos quijotes. Zapatero puede estar entre ellos. Pero sanchos… ¡Madre mía! La Ínsula Barataria está como las playas de Benidorm.

Hay que ver lo que nos gusta mamarnos los unos a los otros.

Un abrazo