Ya no vale querer
Mina feraz. Filón inagotable. Agua sin fin. Lago subsumido…
Verso fermentado en la penumbra. Tósigo. Miel. Escorrentía lírica. He encontrado agua en una fuente de archivo. No en el monte selvático de Tánit, cubierta por la maleza. No en las capas oníricas del subconsciente, sino en un hoyo del tiempo y del espacio. En un archivo Word sobre el que han pasado los ojos sin detenerse ¿Es que ya no tengo atractivo? No es eso, amor, no es eso. Es que la noche sin estrellas es un manto de oscuridad, una larga sombra ¿Una floración sin mariposas?
Ubre de lirismo, savia edulcorada, linfa de los territorios interiores ¿Sigue habiendo elixires en el mundo?
No es una agua de caño, corriente, borbotante, fresca y mironiana. Es un agua mágica y dormida en un aljibe electrónico. Simbiosis. Poesía y viento. Música, fantasía cibernética. Heme aquí, agua mansa y oculta. Agua de la noche, ojos con las pestañas enterradas. Espacio de silencios sepulcrales. Cementerio de flores. Espíritu caído. Letargo. Búho del alba. Cuenta de amor sin interés ni plazo fijo. Resurrección. Amanecer. Linfa extraída del acíbar de las bancarrotas.
Misterios insondables en una cueva olvidada con los trofeos conquistados en una competición de zahorismo y de espeleología.
Aguas y aguardientes. Aguas dulces y amargas. Aguas de rabión. Aguas de hierro. Aguas telúricas. Aguas catárticas y purificadoras…
De ahí ha salido también esta llantina suspendida, esta savia de amor, ya seca.
Un abrazo
Ya no vale querer
Ya no vale llorar, porque contigo
el amor es un llanto permanente;
y mi pecho es un lago que ha crecido
en la vana ilusión de comprenderte.
Ya no vale esperar, porque las noches
se me gastan en pena, mientras vuelves;
a las nueve me dices que a las once,
a las once me dices que me acueste.
Ya no vale creer, porque estás lejos
aunque vengas, incluso aunque te quedes.
Es inútil amar bajo esta lluvia
que perdona el olor todos los viernes.
Pero yo ya no puedo con la carga,
tu presencia es más triste cada día,
cada noche tu ausencia es más amarga.
Enganchada al amor y confundida,
mi intención era amarte de por vida
sin pensar que la vida era tan larga.
No te extrañe, por tanto, que te diga
- no sé si como amante o como amiga -
ya no vale querer y, aunque te quiero,
ayer pude aguantar, hoy ya no puedo.
Mariano Estrada, 18-02-2004
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