miércoles, 29 de agosto de 2007
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Calcula lo que te quiero

La serie “poe-canciones” se ha convertido sin querer en un tinto de verano, espumoso, vaporoso, vagaroso y todos aquellos palabros que terminen en oso, como mi padre, de quien yo heredé un parecido por los pelos.

Pero no era de pelos ni de osos ni de tintos de verano de lo que yo quería hablar, sino de recuentos.

-¿Como éste?:

“Contó los palmos de tierra
que en vano araba y araba,
contó los granos de trigo,
contó el maíz y las habas”.

-Muy bucólico, muy lírico, pero tengo que decirte

“Que no, que no, que no es tuyo
mi corazón esta tarde
hay otro cirio que quema
hay otra cera que arde”.

En fin, el recuento que vamos a hacer es de amor, si es que el amor es recontable, para lo que antes hay que saber si se puede cuantificar, y aun cuantificar por parcelas. Es verdad que solemos decir expresiones de este tipo: “Mi amor es inmenso” Pero ¿cuánto de inmenso? También solemos decir: “Te quiero más cada día” Pero ¿cuánto la querías ayer?

En esa tesitura me puse y, claro, no me quedó más remedio que tirar de calculadora. Es decir, mandar que otro tirara de calculadora ¿Que quién? El destinatario del amor, naturalmente ¿Qué otro va a tener la necesaria paciencia, si los amores declarados son a veces eternos? A mí me pareció que el recuento podía hacerse igual que en el supermercado: yo iba poniendo los artículos sobre la mesa y la destinataria de mi amor, mi cajera personal, los iba registrando en la caja. Lo que pasa es que fue tanto el amor que le declaré que aquel día no se pudo hacer el arqueo.

Además, los códigos de barras de los artículos no eran fácilmente identificables por el lector electrónico. “Números cantan –se quejaba éste- pero tú me estás poniendo ante los ojos unos valores etéreos. Cuantifica, por favor, cuantifica”.

No sé si fue entonces cuando pasó por allí “La mujer de rojo”, llamada casualmente Caperucita, y dijo aquello de “¿No te jode? Un lobo que habla”. Y salió sin pagar del restaurante
-¿No era un supermercado?
-Bueno, el amor va dejando huellas en muchos sitios, incluidos los aeropuertos, los hoteles, los automóviles, los parques públicos, las ventanas al mar, las oficinas de cambio… de pareja.

Un abrazo


Calcula lo que te quiero

Calcula lo que ha llovido
desde aquel beso primero
que, a solas, bajo un manzano,
Adán y Eva se dieron.

Calcula lo que ha llovido
y añade el IVA, que es nuevo,
y luego pon, de Julieta,
lo que la quiso Romeo.

Después le agregas, si quieres,
todo el color de los sueños,
y encima pones la luna
con su esplendor y su cerco.

A lo que arroje esa cuenta,
que, poco o mucho, es de peso,
le sumas, una por una,
todas las rosas que fueron.

Y lo que dé finalmente,
que lo dará por defecto,
no es el tamaño del mundo,
sino el amor que te tengo.

Calcula lo que te quiero.

Para alumbrar nuestras sombras
salió la luna del cerco.
Habrá un Big Bang en el alba
cuando juntemos los cuerpos.

Calcula lo que te quiero.

Pero calcúlalo en noches
con largas lenguas de fuego.

Calcula lo que te quiero.
Lo que te quiero y te quiero...

Mariano Estrada 23-02-2004
Paisajes Literarios www.mestrada.net
Blog http://paisajes.blogcindario.com

Tags: Calcula lo que te quiero

Publicado por Mariano.Estrada @ 1:21
Comentarios (8)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Adriana
miércoles, 29 de agosto de 2007 | 2:22
Querido Mariano, he visto las fotos de Rosa y leido todo , sin desperdicio, desde el principio al fin
.
,¿Las fotos?: preciosas , la sonrisa sincera ,pletorica, abierta como corresponde a Rosa,
No me animo a identificar esto que has escrito como una poe canciòn,y sacando los osos y las caperucitas este poema es un homenaje al amor a traves del tiempo, y preciosisimo en verdad.
Lo que me gusta es que lo que escribes tiene tambien su cuota de humor , y eso es bueno.

Besos . Adriana
Publicado por Invitado
miércoles, 29 de agosto de 2007 | 2:27
Hola!!! está guapísima Rosa!! dale mis recuerdos...
El poe-canción es genial!!! lindísimo..tanto me ha gustado que ya está en carpeta...ahora si que no se con cúal quedarme primero....un beso...Mar
Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 29 de agosto de 2007 | 11:08
Hola, Adriana:

Me alegro de que captes bien las esencias y de que sepas distinguir el grano de la paja.
En mi opinión, el humor rebaja mucho la gravedad de las cosas. Sin embrago, debajo del humor yo siempre extiendo una capa seria.

Y sí, Rosa está bien, luciendo esa risa natural que, si la vieran en Profidén, le propondrían un anuncio.

Querida Mar:

No sé si has dormido bien, finalmente. Me pareció que Morfeo te acariciaba en los últimos flecos de nuestra conversación intempestiva. Intempestiva para mí, tú tienes siempre 5 horas menos. Gracias por los eulogios.

Gracias también en nombre de Rosa, cuya elegancia, a veces, me hace a mí casi guapo.


Un beso hacia Uruguay, otro hacia Argentina.
Publicado por Invitado
miércoles, 29 de agosto de 2007 | 21:07
¡¡¡¡¡Hola, Mariano!!!!!! Hermoso poema!!!!! aquí recuerdo a Penélope!!!! porque la fidelidad está presente!!!!
Bonita foto de Rosa!!!!! dale un beso de mi parte!!!!!
Besitos
Natalia
Publicado por Mariano.Estrada
miércoles, 29 de agosto de 2007 | 22:19
Hola, Natalia:

Me alegro de que cada poema mío te remita a otro de autor impredecible. O a Penélope, la que teje y desteje para tener el tiempo siempre invertido y así no caer en infidelidades...

Gracias de parte de Rosa

Un beso
Publicado por Mariano.Estrada
jueves, 30 de agosto de 2007 | 11:29
Entro de nuevo aquí para atenter la sugerencia de una persona amiga que, en correo particular, me ha dicho: “Recuerdo un poema tuyo que hablaba de los ojos de Rosa”…

Pues ahí van los ojos de Rosa. Con un beso

TUS OJOS

A Rosa

Tus ojos silencian la noche,
tan llenos de calma,
tan quietos.

Tus ojos acallan las ramas,
juguetes que bailan
al viento.

Tus ojos envuelven la niebla
que llena la alcoba
de sueños.

Parecen dos leños que arden
quemando las noches
de invierno.

El cielo se agolpa en tus ojos,
tejiendo la noche
de negro.

Tejiendo las horas nocturnas
de cosas que quitan
el sueño.

Tus ojos, mujer, amontonan
calor de mis años
enteros.

Los años que fueron perdidos
de noches gastadas
sin ellos.

Mariano Estrada
Del libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias”
Publicado por Invitado
jueves, 25 de junio de 2009 | 20:12
NO ME GUSTA TU PAGINAAAAAAAAAAAA..........
Publicado por Invitado
jueves, 25 de junio de 2009 | 20:13
NO ME GUSTA TU PAGINAAAAAAAAAAAA..........