jueves, 09 de agosto de 2007

Marinero en Villajoyosa

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Marinero en Villajoyosa

Quién iba a decirme a mí, niño de lengua castellana con ribetes astur-galaico-leoneses, que en Madrid, tras años de Retiro y Manzanares, iba a encontrarme con el mar. Sí, sí, concretamente con el mar de Villajoyosa. Y más que con el mar, con el puerto. Y más que con el puerto, con la barca de un amigo. “Háblame del mar, marinero / dime si es verdad lo que dicen de él” Y, en realidad, con la barca del cuñado de un amigo, que yo imaginaba grande, como el puerto, como el mar, como las ganas que yo tenía de ponerme a barlovento y orientar los ojos a proa…Como la gran imaginación de este amigo que, con el toque mágico de la palabra y la gesticulación, elevó un pequeño barco a la categoría de la Pinta, la Niña, la Santa María y poco le faltó para convertirlo en Titanic o Potemkin. O al menos en Bergantín, aquel bajel pirata de dos cañones por banda / viento en popa a toda vela… Se llama Luís Bomant. No el barco, el amigo.

Vine, al fin, al mar. Fui al puerto. Vi mermar ese barco por las cuadernas y las amuras y los tendales, lo probé, fui a pescar al curri con ganas, con ansiedad. Y con mi amigo de timonel… Pero tengo que decir que lo único que pesqué fue un enorme mareo. Quien conozca los mareos del mar, comprenderá que no me quedaran ganas de volver a embarcar en la vida, pero supe oportunamente, por otro amigo de Alcoy, de nombre Quique, que había unas pastillas, llamadas neogynona, con las que se evitaban los embarazos. Entonces volvimos a embarcar, Luís con Olga, yo con Rosa ¿Que qué pasó? Solamente un hombre del interior, zamorano para más señas, tropieza dos veces con la misma barca. La neogynona evitaría los embarazos, no digo yo que no, pero los mareos no los evitaba ni una pastilla de biodramina. Es decir, los evitó mientras estuvimos a bordo, tal vez por aquello de que estábamos con chicas y había que ser machotes, toreros y valientes. Pero luego me vino la regla en el Miami, que era y sigue siendo la cafetería de Juanito, para cuyo equipo de fútbol, llamado ”Miami bis” (sic), jugaba yo por una ficha módica. Módica, a pesar de que ganamos el campeonato (José Miguel, Torrero, Perola…Juanito nos guarda en una foto). Digo que allí, en el Miami, sentado en una silla de la terraza, solo, como hacía Pepe Gordero, se me subieron a la cabeza unas cuantas hormonas vestidas del eterno femenino, ése que noveló Álvaro Pombo. Y me mareé, sí, me mareé retrospectivamente, como si fuera un tembleque por el retrovisor…

La foto que os dejo, sin embargo, fue tomada en el barco de Miguel Ángel, no el sixtino Buonarroti, sino el toledano del Circo Romano, cuyo padre, que en paz descanse, regentaba la administración de Contribuciones en Villajoyosa, sita en la calle Pizarro número dos. Fuimos al calamar y a punto estuvo Nereo de arrancarme un apéndice digital para alegría de los tiburones. Sólo a un hombre del interior, cazurro y zamorano, se le ocurre enrollar en el dedo el hilo del que pende la potera. La potera, sí, ese anzuelo múltiple que se enganchó en el fondo del mar, junto a las llaves…Menos mal que yo era un joven galano y se me daba bien el desliz…

Pero esto no se nota en las fotos, donde sólo queda un recuerdo bonito. Ojo, no he dicho atún, sino bonito. Y es que fue realmente bonito. El atún entró en mi casa con Pablo, que es hijo de un pescador de muchos quilates y novio de una vilera bilingüe cuyo padre es un cazurro zamorano. Se llama Patricia. Ella es la que ha traído el atún a esta casa. Y la lechola y el denton y el calamar…Todo muy exquisito. Bueno, y a Pablo también lo trae muchas veces. Y Pablo es exactamente ese joven al que todas las madres quisieran para yerno.

Querido Luís, quiero embarcar de nuevo contigo, pero me ha asaltado una duda: no sé si eras tú el que me mareabas. Si has mejorado el barco, lo podemos probar.

Querido Miguel Ángel, tenías que haberme advertido de lo del sedal. Claro que tú, por entonces, más que en el mar de Villajoyosa, andabas en los callejones nocturnos de Toledo, que solían estar llenos de gatos.

Quiero deciros a los dos que, aparte del mar, siempre tendréis algo bueno en los ojos: las imágenes que os llevasteis de Muelas. Yo os devolví la visita y, ya veis, me he ido quedando… ¿Cuántos años hace, treinta y cuatro? No lo sé, pero entonces, como bien dijo Alberti “ya mi vida iba a ser, ya lo era, litoral desprendido”

Un abrazo

El mar, como remanso de la tierra.

Cansado de la tierra vine al agua
del mar, como a una Tierra Prometida.
Aquí mi corazón volvió a la vida,
al beso de la luz mediterránea.

Se alzó sobre las olas, viento y ala
de un barco sin timón, a la deriva.
Y fue potera y pez, arpón, herida,
rumor de tempestad y mar en calma.

Y ya por el azul, gaviota blanca,
sintió la sed del mar en tal medida
que quiso hacerse sal y se hizo alga.

Al filo de una roca puse el alma
que fue, como la arena, sacudida
por cantos de sirena hacia la playa.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Del libro “Trozos de cazuela compartida

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A pesar de ser Asturiana, de pura cepa fijate que nunca he subido en un barco, pero supongo que yo tambien me marearia es más creo que ahora mismo lo estoy un poco, a pesar que vivo en tierra de secano. Pero no me importaría probar, es más me gustaría mucho. Besos. Noe.


Te lo pido por favor, ponme en la lista de nuevo. Besos.


Nadie se merece que la mareen sabes, pero tampoco que tiren la piedra y escondan la mano, eso tampoco, pero bueno en esta vida te encuentras de todo, a veces merecen la pena, otras no, pero bueno la vida es asi y hay que continuarla, unos felices, otros no, con lamentaciones, pero ya digo la vida es asi.


Y ya que has sido tan amable Mariano de preguntar por mi libro, te cuento, verás el dueño que lo tiene, me dice hace dos horas, el libro es tuyo, después me dice o no no es tuyo, y yo pienso qué me dirá dentro de 3 horas. Como no quiero ser pesada, no se lo voy a pedir más, es más no se lo pienso pedir más, si él quiere darmelo bien, y si no pues bueno, pero yo no estoy dispuesta a permitir que me "mareen" a mi también, porque yo siempre he pensado lo mismo, quiero ése libro hoy, ahora y siempre así que te doy la explicación para que veas que yo también soy amable y contesto siempre a las preguntas que me hacen con verdadera vehemencia, decisión y todo lo que haga falta. Muchos besos, ya daré noticias del libro tan preciado y maravilloso. Noe.


Mariano, viejo zorro verde: te conozco desde cuando regalaban la gasolina. El 600 descapotable, divina chatarra. Es una gozada volver a pasar por los mismos sitios, aunque sea en flashes o viñetas. ¡Cómo ha cambiado todo! O cómo hemos cambiado nosotros, viejo parlanchín de feria. Veo algunas veces al Peri, hermano de Miguel Ángel. Supongo que tú también, vive en plan artista, por tu zona. Miguel Ángel sigue en Altea, como sabrás. Y Antonio el loco también. Al que vi hace poco fue a Luís, en el nautico. No ha cambiado mucho. Me acuerdo del ligoncete Chete, siempre joven, siempre Peter Pan , de su hermano Pocholi, de Manolo Sanchís, de Carmelo y de toda aquella basca madrileña de vagos y maleantes.


¿Qué pasa? ¿sólo se puede escribir un "cachico"?

Me acuerdo de las francesitas (Guauu), de Toni el Besò y de José Ramón el barbas, las guitarras, la playa de rolling stones y el bar la gavina. Creo recordar que tu vivías en el Nuria. Ahora adivina quién soy, hombre, mujer, mediopensionista…? Ah! ¡La gracia está en descubrirlo, chavalote!... Te llamaré y tomamos un café en el Miami, con Juanito. Podemos invitar a José Miguel, que está al lado... Abrazos de los viejos.


Recuerdo a toda esa gente, especialmente a Chete, que es un personaje inolvidable, pero creo que has hecho con el plantel una macedonia de verano, un totum revolutum, casi un mixtifori. Con Carmelo estuve hablando hace un par de años, me lo encontré desayunando en el Brisa. Un hermano de Chete trabaja en esta zona y hasta creo que vive aquí, en aquella época tenían un apartamento en el Paraíso. Si estás al corriente, sabrás que yo vivo más allá del Paraíso, en el Montiboli. De Pocholi no he vuelto a saber, a Jose Ramón no lo veo desde hace siglos. Al Peri lo he visto en contadas ocasiones. A Miguel Ángel y a Antonio me los he encontrado alguna vez en Altea. Son amigos, pero no viven juntos… (sigue)


(Viene de la anterior)

...Y con Luís Bomant estuve cenando el otro día, en el Club Náutico precisamente, en la celebración de las Bodas de Oro de su hermana Mª Luisa. Ella y su marido, el arquitecto Manuel Cortés Pérez, eran los dueños de la barca… ¡Joder, qué cantidad de recuerdos! La barca tuvo la culpa de que un zamorano que se marea desembarcara en Villajoyosa…

Por el Miami paso a veces, aunque sólo sea para saludar a Juanito, que sigue siendo un fenómeno. Nadie aguanta tanto como él en una cafetería, aunque sea suya. ¡Ah, y sigue siendo del Barça!. En el Miami había una habitación con vigas en el techo, pintadas de azul y grana. No dudes en llamarme, tomaremos ese café y recordaremos viejos tiempos… Un abrazo


Mmmmmmmmm! Cómo me ha gustado el poema! Yo también llegué de la tierra al mar... Mañana mismo me pongo manos a la obra! Quin plaer més sublim m'espera!
Por cierto, tú sí que sabes; para qué tener barco..., basta con tener amigos que lo tengan. (Je, je, creo que Alperi dijo algo así en cierta ocasión...) Respetuosamente, Transi


Pues yo yambien he venido de tierra firme a una granja muy cercana a dos rios: el Rio de la Plata, y el Rio Santa Lucia, y el fondo de mi campo tiene humedales que vienen de ese rio, preciosos recuerdos que tienes Mariano, y hermosisimo poema, que creo que verè recreado en un power point. Besos. Adriana


Hola, Transi: me ha encantado el pps que has hecho con “La vitad de la vida”. A ver qué haces con la otra mitad… Me gusta tenerte por aquí, vecina, amiga, doblemente paisana y cómplice en la sensibilidad. Lo único que te falta es un barco para marearme. Soy un ejemplar macho de la especie con el hipotálamo hipersensible.

Querida Adriana: no sabes cómo me gustaría disfrutar de esos parajes en los que vives, andar hasta cansarme y luego dormir una siesta a la sombra del ombú, que es una sombra de trescientos años… ¿Sería posible un café, al despertar, sumido en el silencio de la naturaleza?

Besos marianos


El marearse embarcado es un tema curioso, en principio hay quienes no se marean jamás navegando, incluso soportando varias horas de temporal, como es mi caso, y sin embargo, las dos únicas ocasiones en que recuerdo haberme mareado, han sido con el mar encalmado y con el barco fondeado.
Contrariamente,tengo una amiga de Zamora, es decir, de la España profunda, que con el mar tranquilo y con un par de biodraminas o similar, no tine mayores roblemas de mareo, sin embargo, si entra un ligero temporal, el mareo no la abandona, hasta llegar a tierra firme.


Como Usted lo demande ,Caballero.
Besos Adrianos


Tenías razón, Adriana: el poema (soneto) que va en este post, lo vas a ver recreado por Mar, que ha hecho una maravilla "in red". Gracias, Mareta. Hoy lo pondré en la lista para que pueda ser admirado.

Aprovecho para decirte, Adriana, que le echado un vistazo a la página que me has mandado, con fotos de Uruguay. Las hay bien bonitas. Gracias.