Acceso a la propiedad
Hace tiempo, yo tenía un amigo que, siendo impepinable comprador de una vivienda, no compartía la idea de hipotecarla. “Yo voy a juntar el dinero” –manifestaba tajantemente- “y cuando lo tenga compro el piso, no antes”. Postura (hay quien la llama filosofía) que fue bastante común en una época, pero que ahora es prácticamente incomprensible.
Por entonces, las viviendas valían unos cinco millones de pesetas. Cuando él juntó dos, subieron a siete. Cuando juntó tres, subieron a diez. Y de pronto, a la hora de juntar cinco millones, las viviendas ya valían cuarenta. Entonces se subió a una vieja silla de su casa, tomó un tarro del fondo de un armario, arañó un sudor antiguo y soldado a las paredes, corrió a una inmobiliaria de su calle y dijo más o menos así: “Tomad y comed, éste es mi cuerpo” “Tomad y bebed, ésta es mi sangre, mi sudor y mis lágrimas” Y puso un fajo de billetes sobre el mostrador, pero ya en euros, y se subrogó en una hipoteca de treinta y cinco millones de pesetas a cuarenta largos años ¿Cuánto es eso, oiga? No lo sé, mucho. Él tenía entonces cuarenta y dos. Ahora vive rezando para no perder el trabajo. Por lo demás, vive de alquiler en su propia casa, que no es muy suya, si se piensa con propiedad, ya que apenas ha pagado un 18 por ciento de la misma, que no llega a cubrir ni remotamente la repercusión del solar ¿Del solar patrio? No, del solar suelo ¿Sabe usted que el suelo se ha puesto por las nubes? Sí, sí, algo había oído. Pero no se preocupe, allí se encontrará con el Presidente.
Y cuando acabe de pagar el solar, aún le quedarán los materiales, la mano de obra, los gastos, las tasas, la licencia, el seguro decenal… Y el beneficio del promotor, que no es moco de pavo. Y el corretaje de la inmobiliaria, que no es pava de moco. Y los intereses de treinta y siete años consecutivos, llueva, nieve o haga calor en Torrelodones. Y sin embargo, todos coincidimos en señalar que la hipoteca generalizada es el gran invento del siglo veinte ¿De qué otra forma podía haber accedido mi amigo a una vivienda en propiedad? Propiedad, propiedad… ¿A qué llama usted propiedad? Me lo repita, por favor, porque me suena ¿Verdad que no tiene inconveniente? No, no me imprime en absoluto. Conjugue usted conmigo: “yo me apropio, tú te apropias… Bueno, él y ellos se apropian, que son los que pueden apropiarse de verdad” ¿Y si la apropiación es indebida? Entonces es un hurto “Hábleme en cristiano, por favor” Un robo, coño “¿Y si es un robo, cómo se puede constituir sobre él una hipoteca?” Muy fácil, porque es un robo legal, o sea, consentido. “Sí, sí, ya veo. Con sentido. Con mucho sentido…”
-Mecagoenlaputa, Justinita, hemos estado haciendo el canelo doce años. Resulta que hay un modo de acceder a la propiedad, o sea a la vivienda, que no cuesta un puto duro. Verás, entras a un Banco (sin pistola ¿eh?, que a mí no me gusta impresionar, aunque a ti te lo parezca), te arrimas al director y le dices: “Dame la gansa de la caja. Echa la vista sobre mi cuerpo y constituye sobre él una hipoteca y, con lo que sobre del euribor, le compras un vestido a tu mujer, no vaya a pensar que tienes querida. Chulapón. Cuando estrenemos el piso, mi Justina y yo os invitaremos a coger el rábano por las hojas ¿Me entiendes? Se trata de un robo con sentido, con mucho sentido…”
-Despierta, Julio, que estamos en agosto y tienes que volver al trabajo, hombre. En septiembre tenemos las letras de los libros, en octubre está la letra del coche, y ésta viene rodando, en noviembre la del piso y en diciembre la cesta de Navidad, recuerda que este año tenemos con nosotros a la familia, la tuya y la mía. Y ya está, luego sólo queda la cuesta de enero y en febrero el regalo de San Valentín ¿O es que no estás enamorado, pipiolito mío? Y, bueno, si no fueras padre no tendríamos que gastar nada el 19 de marzo… Entonces hablaremos de lo que queda, que no es gran cosa. En abril es mi onomástica, ya sabes. En mayo nos casamos tú y yo ¿cómo vas a pasar por alto el aniversario de nuestra boda? Y en junio, si quieres, es cuando puedes tirarte a la piscina, si es que te decides a hacerla de una vez, cariño, que me entran unos sofocos con los calores…
- ¿Y en julio, vida mía, no hay nada en Julio?
-En julio es San Fermín, cariño, recuerda que Pamplona es una promesa de cama. Además, hasta agosto no tenemos las vacaciones, que este año serán en las Malvinas ¿O es que las habías olvidado? ¿Eh? No, cariño, no recuerdo más, lo que viene después tendría que mirarlo en la agenda…
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
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