Alegato a favor la convivencia
Queridos amigos:
Recupero del pozo del olvido un texto que, por estar publicado en los inicios de este blog, no ha registrado muchas lecturas. Claro que, en las entradas antiguas, según he podido comprobar, el contador yace en estado de “muerto por defunción”, si se me permite la licencia. Ahora marca 66, a sólo 3 pasos de Baker Street 69, quién sabe si para toda la eternidad. Y dejando a un lado la coña, he vuelto a caer sobre el artículo y creo que merece más lectores de los que ha tenido hasta ahora. Modestia incluida.
Fue publicado por primera vez en el Foro de Muelas, para el que había sido escrito, y antes de hacerlo aquí se publicó en algún que otro periódico, como La Vanguardia de Barcelona.
Nada ha cambiado desde entonces, salvo que yo, de preconizar el voto en blanco con representación parlamentaria, pasé a un entusiasmo moderado por Ciutadans de Cataluña, ya que era algo surgido de la buena voluntad y no estaba asentado en la corrupción, como los otros partidos.
Me dirijo a Fernando, porque fue él quien me dio el pie para hacerlo, pero en realidad, el interlocutor puede ser cualquier otra persona que respire el mismo aire que él y que yo, circule por idénticos asfaltos, se bañe en las mismas aguas y tenga trabajos similares y parecidas preocupaciones.
Un abrazo
¿Por qué nos cuesta tanto reconocer?
Alegato a favor de la convivencia
Mi querido amigo Fernando dice estar de acuerdo conmigo en la cuestión de las monjas misioneras, porque sabe que su entrega es auténtica y total, y que difícilmente es posible hacer algo más honroso y admirable por la causa de los pobres y necesitados. Pero se inventa un truquillo para arrimar el ascua a su sardina, tal vez porque no quiere reconocerle al otro ni un ápice de bondad, y se la adjudica enteramente a los suyos. Dice que a esas monjas las considera de izquierdas, mientras yo argumentaba en el mensaje que, como miembros que son de la Iglesia, eran y son de derechas ¿O es que la Iglesia ha cambiado de signo de repente? No, es que no se tiene capacidad para reconocer que la derecha, que tiene tantas cosas malas, también tiene algunas buenas. ¿Por qué cuesta tanto reconocerlo? Hombre, está bien que le saquemos a la Iglesia todos los trapos sucios que tiene, que son muchos, pero si tiene alguno limpio no digamos que es nuestro, porque eso, amén de pecado de falsedad, es apropiación indebida. El reconocimiento del otro, de lo otro, es indispensable para la buena convivencia.
Querido Fernando: Entre tú, yo y una persona de parecidos niveles culturales, sociales, económicos, que vote al PP, o que vote al “sursum corda” (siempre que el “sursum corda” sea democrático), creo que no sólo se puede dar una buena convivencia, sino que creo que estamos abocados a tenerla. Para ello hay que reconocer que esas personas tienen cosas buenas, lo mismo que ellas deben de pensar y admitir que las tienes tú o que las tengo yo. A partir de ahí, y dentro de la libertad general e individual y las posibilidades particulares, que cada uno actúe y trabaje y vote y viva y coma y se enamore y se divierta según su forma de ser ¿Por qué nos tenemos que pegar, si somos muy semejantes? Yo creo que a los que hay que desbancar es a los que abusan y rompen la convivencia y no respetan las leyes ni los derechos y se dejan corromper y sólo les importa el poder y el dinero para avasallar (porque el dinero no es malo, si se utiliza bien, para crear riqueza, puestos de trabajo, hospitales, orfanatos etc). A los que hay que desbancar es a los que cometen atentados contra el medio y contra la dignidad de las personas, a los que especulan a cuenta de la pobreza, a los que trafican con niños, a los que mienten con la intención de engañar y beneficiarse del engaño, con desparpajo, con desprecio, con hipocresía, con risa de barriga llena y bazofia en el cerebro. A los que engañan a la gente de buen corazón y le clavan en él un cuchillo de maldad y de mentira. A toda esa chusma, esté donde esté y milite donde milite (a veces la militancia es una disculpa para alcanzar una bicoca, para poder enriquecerse, para aprovecharse y medrar, para prevaricar y delinquir, y de eso no está libre ningún partido. Es cierto que la derecha tiene muchos más ricos, pero aprovechados y gentuza y alcaldes corrompidos y cargos que prevarican y se dejan corromper hay en todas partes. No vayamos a abrir los ojos cuando miramos hacia un lado y a poner la venda en ellos cuando miramos hacia el otro. En esto, no debiera haber tolerancia ninguna)
Las monjas misioneras son de derechas, Fernando (luego verás porqué, en última instancia), y querer desplazarlas a la izquierda por el hecho de que estén con los pobres y así hacer coincidir la realidad objetiva con el mundo que tú tienes creado en tu interior, que yo sé que es muy noble y muy bueno, es engañarte a ti mismo, a lo que tienes todo el derecho del mundo, pero también es una forma de manipular y de engañar a los demás, y ahí no te protege ni la razón ni el derecho ni la elegancia. A mí no me cuesta nada reconocer, porque eso es evidente, que hacen una labor encomiable y que, dentro del convenio simplista en el que nos dejamos manipular los ciudadanos, son exactamente de derechas, porque pertenecen a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Sí, ésa que ha hecho tantas barbaridades en otros tiempos, ésa que, en la actualidad, debiera financiarse por sí misma y restringirse al ámbito de lo privado. Más claro no se puede decir ¿Y qué pasa con ello? ¿Estoy diciendo algo malsano, o estoy reconociendo tan sólo una verdad incuestionable? Antonia dice que “ni derecha ni izquierda, sino por el camino de la verdad, la justicia, la igualdad, la defensa de la vida, primero la humana, ya sea de izquierdas o derechas”. Pero claro, el pensamiento simplista a esto le llama ser de derechas. Pues de derechas, amigo. Hay que tener la gallardía suficiente como para reconocer que la derecha, en una de las ramas de uno de sus apéndices más odiados, tiene una auténtica joya: las misiones, una de las cosas buenas que se han hecho en el mundo, ya que sin pedir nada a cambio, han estado siempre al lado de los necesitados y menesterosos y han trabajado por ellos y con ellos, a veces junto al sida, a veces junto a la lepra, a veces hasta la mismísima muerte. Quien conozca su labor, si es honesto, puede dar testimonio.
Otra cosa es que la derecha, en general, haya tendido siempre a tratar el asunto de los pobres más por la vía de la caridad y la misericordia, lo cual puede ser bueno, que por la vía de la justicia, que es donde ha puesto el énfasis la izquierda. Es decir, que en vez de dejar las atenciones de los necesitados a la conciencia y a la generosidad de cada uno, que puede ser muy relativa y muy laxa, y además hay mucho escaqueo, la izquierda ha sido más pragmática y ha dicho: no, señor, la atención a los pobres es una cuestión de justicia, cosa que es digna de reconocimiento y de elogio. Yo opino lo mismo. ¿Qué pasa entonces? Que tiende a elevar las partidas del presupuesto destinadas a los gastos sociales en mayor proporción que la derecha. Y ésa es, sin duda, una de las mejores aportaciones que ha hecho la izquierda a la economía de mercado y al buen funcionamiento de la democracia: hacer de las carencias de los necesitados una cuestión de justicia. Lo que ocurre es que la tarta a repartir no da para tanto ni con la mejor de las voluntades, como lo demuestra el hecho de que ha habido y hay en el mundo muchos gobiernos de izquierdas y parece ser que los pobres no disminuyen en absoluto. De ahí que el complemento de las ayudas prestadas de otras formas, por ejemplo, los misioneros y misioneras, las ayudas de las monjas en los hospitales y en los orfanatos etc., no sólo no son rechazables sino que seguramente son necesarias, tal vez indispensables y hasta puede que insustituibles. De hecho, se ha tratado y se trata de potenciar y de ayudar a las Ongs, pero al margen de que algunas han salido un tanto rarillas, tampoco es suficiente. Y además, no conozco a ninguna Ong que sea más efectiva y más fiable que los misioneros de la Iglesia, a pesar de los errores y los horrores de la misma en otros aspectos. Vuelvo a decir que yo no soy creyente, lo cual no me impide reconocer las verdades allí donde estén. Y aquí creo que están. Ya pueden tildarme de lo que quieran.
Y dado que para repartir hace falta crear, como dijimos en otro hilo, otra cosa que hay que reconocerle a la derecha, es la economía de mercado. Por lo acontecido hasta ahora, y por malo que esto sea, parece ser que, para sacar adelante a la sociedad, no se ha encontrado una fórmula mejor en el mundo. Así lo ha reconocido la izquierda que, si bien a regañadientes, lo ha terminado aceptando, asumiendo y practicando. Con todos los contrapesos y todas las medidas correctoras que se quieran, las cuales, por lo común, han sido grandes aciertos, como hemos referido, pero en esta cuestión, hay que reconocer que la izquierda es tributaria de la derecha. De hecho, sobre la riqueza, se acepta en general que la derecha la crea mejor y que la izquierda es la que mejor la distribuye o la reparte. Indudablemente, a ojo de buen cubero, la izquierda lleva aquí las de ganar, porque apretar el cinturón no nos gusta a nadie. Y lo cierto es que en el asunto del reparto, la izquierda tiene una mayor sensibilidad.
Estoy hablando en el más noble sentido. Digo economía de mercado, riqueza, beneficio, empresa, profesionalidad, seriedad. Y me refiero a estas cosas antes de entrar en ellas el virus del robo, del abuso, de la desmesura, de la especulación, de la aberración, del desmán y de la barbaridad, que es a lo que nos tienen acostumbrados desde hace mucho tiempo determinadas empresas multinacionales, que no sólo quieren dinero, sino poder, e incluso determinados gobiernos o partidos que sustentan a los gobiernos. En España tenemos ejemplos muy patentes.
Y dicho esto, añado: ¿por qué nos cuesta tanto reconocer lo obvio, es más, qué importancia tiene quién haya creado el modelo? ¿No es acaso más importante quién lo aplica mejor? Dicho de otra forma: ¿qué importancia tiene que el fútbol lo inventaran los ingleses, si año tras año el que mejor lo practica es Brasil, que es el que gana los campeonatos con Alemania? Por cierto, por mucho que nos pese, España no está entre las ocho mejores selecciones del mundo. El juego es el mismo, pero ¿cuesta tanto reconocer que Brasil juega mejor? Que se lo vayan pensando los forofos, que en esto también hay muchos, tal vez demasiados.
En general, el tipo de economía que han llevado a cabo en los países comunistas, estatalizado y supuestamente igualitario, no ha dado resultado hasta ahora. De hecho, los de la órbita soviética han caído todos y todos han cambiado de modelo. O lo están intentando. Y digo supuestamente igualitario porque cuando se han venido abajo los regímenes comunistas del otro lado del antiguo telón ¿Qué ha quedado patente? Que había ricos y pobres, ya ves tú. Un número X de ricos y muchísimos pobres. Ese número X de ricos ha salido de sus países con un montón de dinero a las espaldas...Les llaman estraperlistas, les llaman mafiosos, les llaman rusos de esos... ¡Cómo! ¿Había ricos en esos países? Pero ¿es que los gobernantes y todas sus camarillas no eran proletarios que subieron al poder y sometieron a los ricos para establecer la igualdad, mediante la famosa dictadura del proletariado? ¿Qué diablos hicieron entonces, darle la vuelta a la tortilla, ocupando ellos el lugar de los otros? ¿Y para eso es necesaria una revolución y tantas muertes? ¿No es el mismo fondo de siempre: ricos contra pobres? Lo curioso de las guerras es que si ganan los ricos, como aquí, los pobres seguirán sometidos y humillados, pero cuando han ganado los pobres, como allí, de uno u otro modo, algunos se han acabado haciendo ricos y sometiendo a los demás a la pobreza. Sólo ha cambiado el papel que a algunos, de uno y otro lado, les correspondía desempeñar en el gran teatro del mundo, que como sabéis es una vieja obra del venerable Calderón de la Barca. Ya veremos si esto se cumple o no en Cuba, cuando desaparezca Fidel Castro. De momento, Fidel tiene súbditos a los que no les deja decir ni mu. “Libertad, libertad sin ira, libertad”.
Y es desde este sistema, de economía de mercado, en democracia, desde el que se gobierna ahora el mundo occidental, tanto cuando ganan las elecciones las derechas como cuando las ganan las izquierdas. Y es con este sistema con el que estamos contaminando los ríos y los mares, provocando las lluvias ácidas, arrasando las selvas (que es como arrasar nuestros pulmones), produciendo agujeros en la capa de ozono, destrozando paraísos naturales, provocando daños tal vez irreversibles en montañas, valles y costas, exterminando especies animales que necesitarían protección especial, sembrando los mares de cementerios radiactivos, por no hablar de los plásticos y las basuras de imposible desintegración. ¿Quién tiene la culpa de esto, la derecha, la izquierda, un híbrido de ambos sin conciencia determinada, más bien sin ninguna conciencia? Creo que vamos bastante de la mano. Unos un poco más, otros un poco menos, dependiendo seguramente del tamaño del país que se gobierna: Estados Unidos, Rusia, Brasil, Francia, España... Por cierto, en Estados Unidos se pasan cantidad, pero en España no nos quedamos cortos, a pesar de las últimas y buenas intenciones asumiendo el protocolo de Kyoto que los EEUU de momento no han querido asumir... En cuanto a Brasil, que sigue destruyendo a grandes pasos la Amazonia, en contra de lo que Lula había prometido, ¿tenemos derecho a exigirle la paralización de las talas gigantescas y descontroladas, después de habernos cargado nosotros todas las masas forestales habidas y por haber? Pues sí, tenemos derecho, tenemos incluso obligación. Lo que hay que hacer sencillamente es recompensar a Brasil con el beneficio cesante (no digo el lucro a las empresas madereras, digo el beneficio que dejaría de tener el país).
En fin, que, como ciudadanos, estamos bastante mezcladitos, que juntos cometemos los pecados y que juntos tenemos que encontrar las soluciones. Lo que no es deseable es que nos sigamos echando las culpas unos a otros, a la vez que los aprovechados de la peor calaña y los listillos sin escrúpulos van cometiendo los desmanes que pueden y de alguna forma les permitimos. Ahora mismo, en España, la especulación está metida en las venas de la sociedad. Y el que puede se lleva el gato al agua. Hay ejemplos de ayuntamientos gobernados por unos y ejemplos de ayuntamientos gobernados por otros, e incluso instituciones de más alto nivel, como la Generalidad de Cataluña, que está asentada sobre el 3% de CIU, que en realidad puede ser hasta el 20%, porcentajes, en todo caso, que se están tapando por pura conveniencia política. Toda Cataluña lo sabe. Toda España lo sabe. Y si hay especulación y corrupción en las administraciones públicas, y ésta es a veces tan evidente, ¿podemos obligar a los ciudadanos a que sean hermanitas de la caridad, o por lo menos honrados y honestos? Pues sí, yo creo que sí, que el castigo a los especuladores y a los corruptos y la regeneración de las instituciones, las empresas y la sociedad, debería venir de los propios ciudadanos ¿Cómo? Obligando a los partidos políticos a las listas abiertas, eligiendo directamente al presidente del Gobierno y a otros muchos cargos públicos y haciendo, en fin, una democracia transparente en la que los ciudadanos pudieran mandar a este o al otro a su casa, sea de la derecha, sea de la izquierda o sea directamente del limbo de la imbecilidad que denunciaba Ortega y Gasset.
Mientras esto siga así, yo abogaré por el voto en blanco. Con representación parlamentaria.
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com