miércoles, 18 de julio de 2007
El fútbol como obscenidad
El fútbol como obscenidad.
Dos preguntas previas:
1ª.- ¿Se puede acabar con este sucio negocio?
2ª.- ¿Por qué los partidos políticos del mundo, especialmente los que se dicen socialistas, no le hincan el diente a esta presa?
Dos premisas de partida:
1ª.- Deberíamos de dejar de ir a los estadios.
2ª.- Deberíamos de apagar la televisión cuando televisan un partido de fútbol.
Sé que es predicar en el desierto, pero éstas serían las condiciones necesarias y suficientes para acabar con la obscenidad incrustada en este noble deporte ¿Noble? Como deporte, sí. Como negocio, ya digo, es sucio y obsceno ¿Cómo es posible tolerar que se paguen treinta y tantos millones de euros por un jugador, o que se pidan ochenta por otro? ¿Habré oído bien? ¿Sabéis cuantificar en pesetas ochenta millones de euros? Y el sueldo de algunos jugadores, ¿por qué ha de ser tan obscenamente desproporcionado? ¿Puede un sólo jugador cobrar el sueldo de 15.000 personas juntas? Ya lo creo, está al alcance de todos comprobarlo. ¿Y contra eso no puede hacerse nada?
-Oiga, ¿y por qué no se mete usted con los sueldos de los grandes banqueros y otros jerifaltes y guripones de aproximada ralea?
-Con mucho gusto, amigo. Lo primero que podríamos decir es que a esa gente habría que dejarla un tiempo en el paro con mil euros al mes. Pero eso será otro día. Hoy toca decir las razones por las que habría que dejar de ir al fútbol y/o apagar la televisión cuando se diera un partido de este noble deporte.
-¿Insiste usted en que es noble?
-Como deporte, sí. No sé si me explico.
-Igual que un libro abierto. Y diga: ¿qué pasaría exactamente si dejáramos de ir a los estadios y apagáramos la televisión?
-Pues mire, si matamos al perro no habrá rabia en el mundo ¿No cree? Lo malo es que en esto se han invertido las tornas. Aquí son los hombres los que defienden al perro.Y lo harán con uñas y dientes…
Un abrazo
Dejo aquí un pequeño texto que escribí hace unos años referido al mercadeo del fútbol en la época estival, que es la época de los chiringuitos y de los grandes fichajes. Como es lógico, acababa diciendo que somos excesivamente consentidores. O sea que sí, que tenemos que dejar de ir al fútbol. Y en cuanto a la tele ¿qué podemos hacer con la tele si no vamos a ver más partidos televisados? Pues mire usted, a los que nos gusta el fútbol, podíamos liarnos a patadas con ella. Los otros que la tiren por la ventana, si quieren, en el bien entendido de que, si lo hacen, estarán librando al mundo de un montón de bazofia. De modo que pueden arrojarla con la conciencia tranquila. Ya pasarán detrás los basureros…
Barato-Barato
Hablar del mercado del fútbol es hablar del capitalismo exponencial, esa especie de monte portentoso desde el que todo lo demás resulta barato-barato, en expresión de esa otra cara de la moneda representada por los vendedores de alfombras. Barato-barato. Desde las viviendas en el corazón de las ciudades más importantes del mundo, incluida la playa de Benidorm, hasta los coches concebidos para la fascinación de los pijos y de las mentes y de las nalgas. Al fin y al cabo, ¿qué son ochenta millones de pesetas (no lo digo en euros porque se diluye mucho el contraste) para el bolsillo musculoso de un futbolista de pro? Nada. O muy poco. Pero, mira tú por dónde, este año el mercado está triste; tanto que los futbolistas de pro, en lo que a vivienda se refiere, corren el peligro de quedarse en la calle. O lo que es peor, de tener que acogerse a los inestimables beneficios de las Viviendas de Protección Oficial, que tienen el defecto de una muy dudosa existencia. Por supuesto, a mí me gusta fútbol, pero no en su categoría de capitalismo exponencial, como es notorio, sino en su humilde condición de filigrana. Y, de ésta, le va quedando poca. Porque somos más bien consentidores.
Mariano Estrada Vázquez www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
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Me ha extrañado ver este comentario en tu blog, Mariano, porque de todos es sabido que a tus no se cuántos tacos todavía juegas con asiduidad al fútbol, pero pronto me he dado cuenta de las conclusiones, y no ha sido necesario, leer más de la mitad del comentario.
Que quede claro que, el único culpable es el aficionado que va al campo y los que no apagan la tele, porque el futbolista, lógicamente, si le dan 100 millones de euros, los coge, pero...¿de dónde saldría ese dinero si los campos estuviesen vacíos y los televisores apagados?
Así pues, esto no tiene remedio, porque la gente se quejara de que las entradas son caras, que el sueldo es corto, pero la entrada del fútbol que no falte.
Quiero entender, que tanto tú como yo, nos gusta el deporte, no el espectáculo manipulado y sucio, por eso, aunque luego llevemos a casa camiones de reflex, nosotros vamos al campo a sudar y a exponer la tibia y el peroné al contrincante.
Un abrazo
JMP
Que quede claro que, el único culpable es el aficionado que va al campo y los que no apagan la tele, porque el futbolista, lógicamente, si le dan 100 millones de euros, los coge, pero...¿de dónde saldría ese dinero si los campos estuviesen vacíos y los televisores apagados?
Así pues, esto no tiene remedio, porque la gente se quejara de que las entradas son caras, que el sueldo es corto, pero la entrada del fútbol que no falte.
Quiero entender, que tanto tú como yo, nos gusta el deporte, no el espectáculo manipulado y sucio, por eso, aunque luego llevemos a casa camiones de reflex, nosotros vamos al campo a sudar y a exponer la tibia y el peroné al contrincante.
Un abrazo
JMP
Efectivamente, José Miguel, has captado la idea. Ya sabes que, "por afición, yo soy un consumado futbolero, que me gusta este deporte y comprendo sus pasiones inmanentes: las anteriores al alcohol, a la barbarie, al "nacional-hooliganismo", al espectáculo y a los desorbitados negocios. Es decir, las que quedarían en el fútbol si éste se podara hasta ser un árbol desnudo".
En cuanto a la práctica, uno va haciendo lo que puede: un fallo por aquí, otro por allá, a esta no llego, la otra no la controlo, el regate no sale... Pero vengo con la camiseta sudada y no sabes cómo disfruto la ducha... ¿Do you?
Un abrazo
En cuanto a la práctica, uno va haciendo lo que puede: un fallo por aquí, otro por allá, a esta no llego, la otra no la controlo, el regate no sale... Pero vengo con la camiseta sudada y no sabes cómo disfruto la ducha... ¿Do you?
Un abrazo
Calificar el Futbol como moble deporte, es una incongruencia.
El Futbol, simplificando y/o generalizando,es un espectaculo y gran negocio, con sus estrellas y estrellados, No me interesa en absoluto,
Cuando tengo que decidir a que espectaculo ir, sin duda, prefiero el alimento un poco mas intelectual -panem et circenses- un concierto de musica clasica, algún cantautor, cine o teatro. En fin un buen libro o página web como la tuya, son otra alternativa.
Futbol profesional, no gracias.
pepe
El Futbol, simplificando y/o generalizando,es un espectaculo y gran negocio, con sus estrellas y estrellados, No me interesa en absoluto,
Cuando tengo que decidir a que espectaculo ir, sin duda, prefiero el alimento un poco mas intelectual -panem et circenses- un concierto de musica clasica, algún cantautor, cine o teatro. En fin un buen libro o página web como la tuya, son otra alternativa.
Futbol profesional, no gracias.
pepe
Hombre, Pepe, ¿nos conocemos? Gracias por la parte de elogio que me toca.
Yo no estoy en contra de la profesionalización del deporte. Lo que vengo a decir es que quizás debiera haber unos mecanismos correctores para que no hubiera los desmadres que hay en la actualidad. Por ejemplo, del dinero generado por Beckham o por Ronaldinho o por E’too, habría que detraer normativamente un X por ciento (digamos que un buen pellizco) para ayudar a paliar los déficits estructurales del deporte en sus respectivos países. Y ello al margen de los impuestos en los que incurran como contribuyente de hacienda.
En cuanto a la nobleza del fútbol, y ahora no hablo del negocio, es exactamente igual que la nobleza de cualquier otro deporte. La suciedad se introduce con el negocio, exactamente donde éste empieza a ser obsceno.
Y ya en lo personal, te puedo asegurar que después de practicar un deporte (en mi caso el fútbol), la cabeza
Yo no estoy en contra de la profesionalización del deporte. Lo que vengo a decir es que quizás debiera haber unos mecanismos correctores para que no hubiera los desmadres que hay en la actualidad. Por ejemplo, del dinero generado por Beckham o por Ronaldinho o por E’too, habría que detraer normativamente un X por ciento (digamos que un buen pellizco) para ayudar a paliar los déficits estructurales del deporte en sus respectivos países. Y ello al margen de los impuestos en los que incurran como contribuyente de hacienda.
En cuanto a la nobleza del fútbol, y ahora no hablo del negocio, es exactamente igual que la nobleza de cualquier otro deporte. La suciedad se introduce con el negocio, exactamente donde éste empieza a ser obsceno.
Y ya en lo personal, te puedo asegurar que después de practicar un deporte (en mi caso el fútbol), la cabeza
...mucho mejor. Parece que la sentencia de Juvenal “mens sana in corpore sano”, tal como se entiende hoy, no es totalmente desafortunada.
Querida Adriana:
Pues, hombre, a lo mejor no conviene desentenderse. Como diría algún escritor que tú y yo conocemos, la cuestión no es baladí. El hecho de que un hombre solo pueda ganar lo mismo que 15.000 de sus paisanos juntos, indica que algo funciona mal en la justicia distributiva, si es que existe tal cosa.
Un abrazo
Querida Adriana:
Pues, hombre, a lo mejor no conviene desentenderse. Como diría algún escritor que tú y yo conocemos, la cuestión no es baladí. El hecho de que un hombre solo pueda ganar lo mismo que 15.000 de sus paisanos juntos, indica que algo funciona mal en la justicia distributiva, si es que existe tal cosa.
Un abrazo
como dices que no conviene desatender este tema razono contigo que no hay nada mas obcseno que esos sueldos absurdos, y la categoria estelar que les son atribuidas a personajes que dentro de algunos años pasen a ser irremediablemente mediocres. Reconozco el valor en el futbol amateur, donde se deja el alma por el cuadrito de sus amores, de estos personajes con cuantiosos sueldos que juegan en cuadros donde fueron comprados como vil mercaderia, y cuando tienen que jugar por su seleccion no arriesgan las piernas, reitero tu palabra = obscenos.El tiempo pondra todo en su lugar, Un beso querido Mariano,Adriana
Estoy muy de acuerdo con todo pero ¿ Es que nadie se va a fijar en la oportunidad que se les brinda a esos chavales? En mi pueblo había un chico, lo ficharon para el Langreo, luego fué al Real Valladolid y después al Real Oviedo, la última vez que lo ví mientras yo hacía las nóminas para las empresas que llevaba mi profesor de Contabilidad él se dedicaba a repartir posters del Real Oviedo y os juro que le brillaban los ojos, no sé si cobraba mucho o no, en aquella época el Oviedo estaba en primera, pero lo que sé es que estaba orgulloso, había tenido una oportunidad y era féliz. Ahora hace muchos años que no le veo, espero que le vaya todo bién. Noe.
Adriana, pues pareces una entendida en estas lides, de las que habías decidido pasar. Gracias.
Noe: el fútbol profesional tiene muchas cosas buenas: una, la que tú a puntas. Otra, la cantidad de puestos de trabajo que genera, directa o indirectamente. Sólo hay que ver la cantidad de periodistas que viven de comentarlo.
Noe: el fútbol profesional tiene muchas cosas buenas: una, la que tú a puntas. Otra, la cantidad de puestos de trabajo que genera, directa o indirectamente. Sólo hay que ver la cantidad de periodistas que viven de comentarlo.

