miércoles, 27 de junio de 2007

Epitalamio

400x301px - 14.8 Kb
Ataque a la tarta,
Mariano y Rosa (sep.1975)

Epitalamio

Queridos amigos:

En estos tiempos de bonanza económica y de derroche, en los que España y sus ciudadanos creen haberse convertido en cabeza de León, pero ello sólo es cierto en cuanto al consumo de cocaína, la gente sigue juntando sus cuerpos y sus almas “hasta que la muerte os separe” ¿Nada ha cambiado, entonces? Aparentemente, no. Lo que pasa es que la vida es muy larga, el pan está al alcance de cualquier mano y las tentaciones son muchas. Y no me refiero sólo a la carne, sino también al pescado, y aun al pescado a río revuelto y a la caza mayor y a los safaris en junglas asfaltadas… Tanto es así que la palabra muerte ha sido sustituida por la palabra divorcio. O sea que la expresión anterior, adaptada a nuestros tiempos, quedaría de la forma suguiente: “hasta que el divorcio os separe”. Que suele ser pronto, dicho sea de paso, y ni siquiera lo impiden las cosas que tienen la consideración de sagradas: los hijos, la hipoteca… (Por cierto, ¿puede ser sagrada una hipoteca si está constituida por intereses tan contrapuestos como los representados por un ladrón muy bien defendido y un incauto abandonado a los vaivenes del euribor y a la parálisis de su sueldo? Si las hipotecas fueran sagradas, estarían bendecidas por un Imán atractivo, un Rabino barbudo, un Cura Pío… Así que desde el punto de vista de lo sagrado, las hipotecas pueden dejar de pagarse. Y esto no es un llamamiento a la desobediencia civil, hablo desde el punto de vista religioso y digo que aquí habrá tomate, pero lo que no hay es pecado ¿De acuerdo?)

En fin, que en el espacio de dos meses he tenido que asistir a tres bodas, aunque a una de ellas fuera por delegación. Lo curioso es que ninguna de las tres se relaciona con los hijos, que ya tienen edad; porque la gente se casa, como es obvio, pero los hijos, no. Se casan los amigos, o se rejuntan, se casan los compañeros de trabajo, se casan los separados, los viudos, los homosexuales, hay quien pretende que un día se casen hasta los monos. Se casa todo el mundo, vaya, algunos dos o tres veces, para regocijo de los patronos de la hostelería. Y, por otra parte, ¿cómo iba a haber separaciones si no hubiera bodas o junturas? Porque, eso sí, por la Iglesia o por el juzgado, las coyundas o ayuntamientos siguen siendo bodorrios. Es decir, una comilona de padre y muy señor mío en el salón X del hotel Zeta o Pe. Y a 15 000 cañones por banda (no lo digo en euros porque parece una minucia) Por eso no se casan los hijos, porque gastarse cuatro o cinco millones de pesetas, si no es más, y sólo para mantenerse casado hasta el próximo mes o hasta la semana que viene… Desengáñense, los amores siguen siendo eternos, pero duran muy poco.

A los que van a casarse, yo siempre les digo lo mismo: casaos, amaos hasta la fusión de las voluntades y los espíritus, meteos en el piso con el imprescindible estrambote de la hipoteca, ya que eso es una inversión recuperable, incluso gananciosa… Pero no gastéis ni un euro en convites porque vais a separaros en un sesenta y tantos por ciento, o sea, casi irremediablemente. Y no es que sean ganas de provocar el desaliento. Son datos de la mera estadística.

De cualquier modo, la sociedad cree (y los restaurantes con mucha más razón) que la decisión de juntarse en matrimonio no sólo debe de ser convenientemente anunciada, sino también celebrada por todo lo alto. Cuanto más alto, mejor. Tiempo habrá de recoger los cristales rotos de la vajilla cuando los sueños se caigan por los derrumbaderos y vayan a parar a las tristes y atiborradas mesas de los juzgados.

Y, por último, como uno tiene ya de todo, también tiene un poema para una boda ¿Que por qué añado esta guinda al pastel? Porque alguien me ha dicho recientemente que lo mismo valgo para un roto que para un descosido. Y… ¿qué queréis que os diga? Que me ha encantado, porque la persona que me lo ha dicho no tiene desgarros en la intención, ni en la amistad, ni en la blusa…

Un abrazo


Epitalamio.

Del libro Azumbres de la noche

Para que el beso se hunda en los
toneles más hondos de la sangre,
el dios exige a la vida
este sagrado holocausto.

Juntaos.
Habed la inmolación del animal
y entrad con el bocado en el
arcano más negro de sus vísceras.

Que os posea la noche.
Que os habite largamente la sombra.
Que os fecunde el placer y que
os moje profusamente la lluvia

Cuando se cumpla este evento,
vosotros, los felices,
ya seréis el futuro de la tierra.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com

Añadir comentario


¡Ay, Marianito! No sabía yo que lo del "roto y el descosido" fueran a tener tanta repercusión. ¡Ya sabes que te digo las cosas con todo el cariño! Y además porque lo pienso.

Me ha gustado mucho el post, tienes más razón que un santo. Las bodas de hoy en día son bodorrios, se han convertido en un negocio de lo más lucrativo y además como ahora la gente puede reincidir casándose más de una vez, todavía más...

¡Precioso el "Epitalamio"!

¡Y viva el amor libre...qué c....!!


Querido Mariano, he visto las fotos de la boda.Que guapos!! Creo que todos somos guapos en las fotos de nuestras bodas, porque de ellas emana la ilusion de lo desconocido, pero los tiempos han cambiado, ya no hay que pasar por el registro civil para vivir con el amado, que dicho sea de paso en mi pais iniciò una huelga por tiempo indeterminado,un beso adriana


Se me ha ido el dedo antes de acabar, ¡qué tardecita llevo! Se ve que me he emocionado con eso del amor libre.

¡¡Quería decirte que Rosa y tú estáis guapísimos en las fotos!!

Hala, ahora sí me despido, a ver si no vuelvo a hacer una de las mías...

¡Besos de nata!

L.


Querida L.

Has tenido lo que se dice un “Comentarius interruptus”. Pero no te preocupes, son las consecuencias del directo, amén de las emociones del amor libre. Pero ha quedado muy bien, especialmente para mí, que me siento tan bien tratado como querido. Muchas gracias
-No se dice muchas gracias, tonto, se dice muchas veces.
Pues eso: muchas veces.

Además, L., has sido interrumpida por Adriana, que es ya una buena amiga. Tiene un magnífico ombú en su casa, que está en una especie de paraíso, cerca de Montevideo. Y tiene también una espléndida abuela que, a la sombra del ombú, lo agiganta a la vez que lo humaniza. Y me ha invitado a visitarlas… Querida Adriana: no te digo que no…, pero no es fácil. Lo que sí quiero hacer es darte las gracias, quizás si lo repites muchas veces…

Un beso a las dos.
De vez en cuando conviene recordar que nosotros, los de entonces, también fuimos jóvenes y guapos...


DEL BARON RAMPANTE Y LA PRINCESA

Querido Mariano.
Como soy nueva en las lides del blog y hay tanto para leer y tanto para hacer en la casa ,ayer he descubierto las otras fotos del Baron rampante y la princesa,
Todas esas fotos, me han sugerido la fantasia de que el Baròn estaba vaya a saber en que cuento, defendiendo a la Princesa, sin tener en cuenta que en las torres estàn cautivas las princesas.Me han encantado esas fotos de arboles , y la foto que has incluido de Antonio en lo inexorable , es tan expresiva, que se ajusta a todo tiempo y todo espacio. Un beso a la familia, me dices que hay que insistir para que viajes,y España està muy lejos,gracias por llamarme amiga , querido Mariano, adriana