jueves, 21 de junio de 2007

La inexorable

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La inexorable

Parece un poco absurdo decir que esta sociedad le tiene miedo a la muerte, sobre todo porque uno está cansado de ver que el grueso de sus componentes la desafiamos mil veces todos los días, especialmente en la carretera. Y no sólo cuando vamos empapados en alcohol o levitando en paraísos artificiales, sino también cuando, completamente serenos, nos creemos dueños del mundo, cosa que suele ocurrir al contactar con el volante de un coche.

Si lo dicho es verdad, aunque sea con las matizaciones oportunas, resulta incomprensible, e incluso contradictorio, el hecho de que los mortales no aceptemos nada bien las alusiones a la muerte, sean directas o indirectas, orales o escritas. Y no me refiero sólo a esa muerte brutal, impactante y aparatosa de los accidentes, los asesinatos o las guerras, sino también a la muerte natural, que es la forma más apacible en que ésta se acerca a visitarnos y que, a mi modo de ver, debiéramos aceptar con la disposición con que aceptamos el sueño. O casi. Después de todo, la muerte natural no es otra cosa que el desembarco definitivo en un sueño sin fin, un sueño que empezó con nosotros al nacer, al sentirnos nacidos a la vida…

Pues no, señor, las alusiones a la muerte, da igual del tipo que ésta sea, no sólo no son aceptadas de buen grado por el común de los ciudadanos, sino que producen verdaderas urticarias en los interlocutores:
-¿Y por qué escribes de la muerte, Mariano, es que no tienes otras cosas de las que escribir?
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo de poesía…
-Vaya, me sacas del tanatorio y me dejas en su principal antesala ¿O no sabes que la poesía es un continuum convaleciente, acurrucado en el linde de lo terminal, abandonado e incomprendido, algo que también produce en la sociedad un profundo rechazo?
- Pues escribe de otras cosas…qué sé yo, de sexo, por ejemplo…
- Acabáramos, hombre, ¿es ahí donde queríamos llegar? Para andar ese camino no hacían falta unas alforjas tan grandes… Pues bien, escribiremos de sexo, pero te advierto que el sexo tiene una relación muy estrecha con la muerte.
-Ya, ya, eso dicen, pero cuesta un poco creerlo, ¿no? Es más, cuando uno está practicándolo, la muerte se aleja unos kilómetros a la redonda. Y cuando alguien te habla de sexo con soltura y sabiduría, deletreando bien su nombre y sus apellidos, sus paisajes y sus mieles, lo cierto es que te pone como una estufa, se te asoma el brillo a los ojos y todo se vuelve bendición. Que se siente uno vivo, vaya. Así que deja ya las monsergas.

Acepto sin más la petición: dejo las monsergas. Paso llanamente a las exposiciones.

Un abrazo

La inexorable

Viene con lentitud,
casi con parsimonia,
pero, como ave de rapiña
que no suelta la presa,
va minando el impulso
de nuestra sangre, socavando
la firmeza del corazón
y restándole bríos
al indómito potro del espíritu.

Nadie la invita, ella sola
se mete por las grietas insondables
de la fontanería corporal
y, lentamente, va quemando astillas
del poblado almacén de las neuronas.

Y de la piel, que se resiente,
y de la carne, que se humilla,
y de todas aquellas ilusiones
de la ardorosa juventud
que, resignadas, buscan junto al fuego
un tranquilo rincón para dormir.

Posdata:

Tengo un amigo inconformista que dice que la creencia en otras vidas mantiene intactas las esperanzas del espíritu, incluso las de la lejana juventud. Y yo, que soy ingenuo, le creo. Y hago la oportuna salvedad en el poema, allí donde asegura que las ilusiones languidecen. Y a tal respecto digo:

Todas menos aquellas
que, creyéndose indestructibles,
quieren vivir eternamente
en el gozoso reino de los
constituidos por elevación.

Es decir, los que miran
al Este cuando el sol declina.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com

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Implacable, inflexible, duro, intransigente, cruel, despiadado, inapelable.... Tarde o temprano nos llega a todos, hay que estar preparado, todos hemos de estar preparados. Pero el miedo no nos deja ver más allá de la realidad.


Caminamos junto a la vida y la muerte, cada una no se suelta de la mano se entrelazan pues en ocasiones decimos: por un pelito y no la cuento; asi que hay que disfrutar cada momento y pensar que la siguiente hora hay que disfrutarla por que se va! y con todos o con cada uno de los sentidos que te van quedando disfrutalos al 100% y al 0% como los tengas hoy y en ocasiones recordar cuando estaban en su gran potencial. y comparterlo con los que mas estimes, quieras y ames, saludos