lunes, 28 de mayo de 2007

Expresiones propias IX (Calmante post-electoral)

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Queridos amigos:

Como las elecciones no me llenan el alma de satisfacción (lo que indica que soy un poco raro, porque hay que ver las cosas que se dicen –y se hacen- para ganarlas) ni el bolsillo de dinero (dicen las malas lenguas que en las elecciones se cimientan muy grandes patrimonios y, en todo caso, que son un bien incesante para un buen puñado de faltriqueras). Como, además, al día siguiente de celebradas, las elecciones son una baba sebosa y excesiva por parte de quien las gana y un lamento triste muy mal disimulado por parte de quien las pierde. Y como, finalmente, yo no me siento capaz de aportar nada nuevo a ese diluvio de opiniones universal (que en realidad no es otra cosa que un obsesivo llover sobre mojado) con el que los medios nos bombardean…

(La premisa es tan larga que casi me he perdido, de manera que debería empezar otra vez, aunque voy a tratar de resumirme)

Digamos que como no participo en absoluto de los dulces calores de la victoria ni de los fríos amargos de la derrota, voy a buscarme las habichuelas al único huerto que a mí me da de comer, que es el de la lírica (dicho así, seguro que algunos pensarán que la poesía me da mucho dinero, cosa que no niego ni afirmo para ver si se genera una leyenda que, corrigiendo la cruda realidad, coloque a los poetas al nivel económico de Bill Gates).

En fin, hermanos, camaradas, amigos…Que voy a colgar otra tanda literaria en ese cajón de sastre que he llamado Expresiones propias, aunque también Poeminos de amor, que no son otra cosa que versos, más o menos afortunados, que han estado muchos años en la oscuridad y que no pensé jamás que un día se expondrían a esta luz cibernética que tanto está cambiando las cosas. Ya se han dado cuenta de ello hasta los políticos españoles, que en esto son los últimos de la fila. Alguien debería decirles que hay algunos países en los que el que el Estado tradicional puede llegar a ser sustituido muy pronto por su equivalente en Internet. Alguien debería decírselo porque, los miles y miles de funcionarios que hay en España, seguro que están interesados en saber lo que pasará con sus puestos de trabajo…

Pero, bueno, hoy sólo quiero llevaros al huerto de la lírica

Un abrazo


Expresiones propias IX
Poeminos de amor



Mi corazón y mi cuerpo

Mi cuerpo va por la calle,
mi corazón por el sueño;
los dos me llevan con prisa,
los dos me llevan corriendo.

Hay una plaza lejana
con una fuente en el centro;
allí me llevan los pasos,
allí me lleva el recuerdo.

Allí se pasan las horas
mi corazón y mi cuerpo;
porque una vez en la vida
la plaza toda fue un beso.


Desde el hondón de tus ojos

Desde el hondón de tus ojos,
donde reside el misterio,
¿es el amor el que mira
o mira sólo el deseo?

Tus labios tienen sus hiedras
en la pared de mis besos,
pero el mirar de tus ojos
¿a dónde tiene sus vértigos?

¿En qué aposento del alma,
en qué razón, en qué feudo?
Tus ojos son las espadas
donde se clavan mis miedos.


Abrígate

Abrígate en el fuego de mis brazos
y tiembla con temblor de enamorada.
Acércate al amor como a la lumbre
y siéntate a la lumbre como amada.

Cobíjate en el tronco de este árbol
que espera con la leña emocionada,
y absorbe el resplandor de las caricias
pues ya mi corazón es una llama.


Eclipse y llanto

En tu reloj de amar he conocido
que no ha salido el sol, que no ha salido.
Te puedo dibujar el sentimiento.

El tono de la mar se ha vuelto oscuro,
la lluvia en el cristal levanta un muro
y tú te has estrellado en el cemento.

Tus miembros, esparcidos por lo alto,
se inclinan a la niebla del asfalto.
Tu barro es pretensión, no movimiento.

La calle se ha perdido en la ventana,
la luz palideció, se fue la llama,
quedó en la habitación un llanto lento.


Amores cautivos

Hay amores que acaban sin un beso
con los labios helados, por deceso.

Nuestros labios son tersos y están vivos
y no pueden besarse por cautivos.

Pero no te resignes a la suerte
que si tú no te rindes yo soy fuerte.

Lo que puede el amor no se concibe,
pero puede abrasar si se prohíbe.

Y nosotros, al fin, somos la brasa
que ha encendido el amor lejos de casa.

Mojaremos los labios con saliva
o con sangre de aquel que nos lo impida.


Si huyo del amor

Si huyo del amor, ¿a qué me entrego
que pueda darme alguna fantasía?
¿Al arte, al solipsismo, a la anarquía,
al oro o a la fiebre por el juego?

¿Adónde he de encontrar olor a espliego,
a hierba matinal, a mies tardía?
¿De dónde surgirá la poesía
si ya no hay luz y se ha apagado el fuego?

Huyendo del amor, ¿con qué me riego
que tenga alguna gota de alegría,
si lejos del amor la gota es fría?

¿Con qué voy a lavarme cada día
del barro que me cubre todavía
con tanta profusión y tanto apego?


Hoy regreso al amor

Hoy regreso al amor y a sus espinas
porque tengo en la boca agua salada
de una mar que bebí, desaforada,
en cien vasos de miel y golosinas.

Hoy regreso al amor por las esquinas
liminares del ser y de la nada,
entre el rayo de luz de la alborada
y la sombra que albergan las sentinas.

Hoy regreso a las altas medicinas
de la fe, de la luz, de la mirada,
de la cálida sangre enamorada.

Hoy regreso al amor y a sus espinas,
a la rosa doliente y entregada
que me acerca a la paz y no a la espada.


Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com

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Una urna muy expresiva. Es verdad que el urbanismo les ha comido el coco a los alcaldes, a los presidentes autonómicos y a los partidos políticos. Pero vamos, cantidad cantidad. Menuda fuente de financiación que han encontrado.