lunes, 29 de enero de 2007
Sánchez-Dragó, presentador de Telemadrid
Sánchez-Dragó, presentador de Telemadrid
Fernando Sánchez-Dragó, además de un personaje controvertido y contradictorio, es un filólogo atípico que un buen día se hizo presentador de televisión, yo creo que para bien de la televisión. Es justo reconocer que ha divulgado el libro como pocos y ha ofrecido a los españoles una serie de programas culturales de los que, pese a quien pese, acaso no hemos sido dignos y por los que creo que estamos en deuda con él.
Ha llovido mucho desde aquel polémico libro en cuatro tomos, titulado Gargoris y Habidis. Una historia mágica de España, sobre el que, a priori, nadie se hubiera atrevido a pronosticar el éxito. Un éxito al que tal vez contribuyera la postura contraria del conjunto de los historiadores españoles que, guardianes de la ortodoxia, sintieron profanada la profesión. Un libro que yo quise leer, atendiendo a la exigencia del autor, que no admitía que se hablara mal de su libro si no se había leído: “Para conocer el sabor del melocotón, hay que probar el melocotón”. Y una vez probado, cosa que hice hasta las últimas heces, me entretuve en la descripción de una cueva que mi sobrecogida imaginación se había ido forjando en el largo camino de la lectura.
Aquí la dejo, para solaz de admiradores y detractores -que para ambas cosas sirve-, de quien mañana será flamante presentador de Telemadrid. Del diario de la noche.
UNA ESPELUNCA ÁRTABRA ESCULCADA POR UN EPÍGONO APÓCRIFO DE FERNANDO SANCHEZ-DRAGÓ.
“Tras esculcar con ojos nictálopes una espelunca ártabra de lábil y anfractuoso suelo y abarrotada de cínifes, afloramos a la empírea luz del espacio donde, al abrigo de un mogote, pudimos llenar la andorga hasta dilatar el ónfalo.
Los arcaicos habitantes de este latebroso lugar mirlaban a los muertos después de trepanarlos a cincel con el propósito encomiable de exonerar sus espíritus. El rito proseguía con la elección insaculada de un cuerpo sin mácula que, por arte de birlibirloque, quedaba sometido a una ominosa e iniciática flebotomía. La sangre era libada en orgiástico aquelarre, en el que alunados licántropos fletaban sus nocherniegos aullidos mientras el grueso de la mesnada o leva se perdía en crapulosos alcoholes.
En el cenit de esta bulla o zambra, hierofantes y derviches pasaban a abarraganarse en rijosa coyunda de núbiles hembras sobre tálamo numérico-tectónico. Todo ello bajo la férula de una tarasca o gomia ataviada de vestidura talar, birrete y croza, que abocaba de súbito en medio de una nube de mefítico éter.
Aún se conservan algunas inscripciones ógmicas, netamente reconocibles, en el dintel de piedra rúnica de la entrada, que está sostenido por jambas o fustes de buriladas cariátides. Éstas, a su vez, se asientan en basas de granito plagadas de alvéolos u ondulaciones sinclinales que sugieren vetustas cazoletas, esvásticas y escrituras hemisféricas y tectiformes en colosal mixtifori y no menos admirable sincretismo.
En constreñido epítome podemos ornear abiertamente que quien ponía sus pies en la esotérica espelunca apostataba sin remisión de las atávicas creencias de su eximia e ínclita prosapia hasta el día en que las Parcas decidieran enfilarlo hacia el nirvana del Hades.”
Mariano Estrada
Posdata:
Afortunadamente, sus libros posteriores, que son muchos, han tenido una lectura más fácil. Me gustó bastante El camino del corazón. En cambio, La prueba del laberinto me pareció un auténtico fraude”. Ambos fueron “Tema de Lara”, el primero con el segundo premio. El segundo, con el primero. Hablo del Planeta, claro, en distintos años. Al ganar el primer premio dijo algo así: “De los 50 millones, veintisiete van a Hacienda. No hay derecho. Y no nos quitan el IVA. Voy a coger los bártulos y me voy a ir a Colombia...”
Dragó puro. No me extraña nada la pésima opinión que, según declara en una entrevista, tiene de los españoles y, concretamente, de los madrileños, ésos que a partir de hoy van a verle la cara en el telediario de la noche.
Nada más, decirle a Fernando que Cervantes tuvo serios problemas con la Hacienda de su época, de la que era recaudador, y no andaría lejos de ser uno de esos españoles que él tilda de sinvergüenzas...
Le deseo mucha suerte con este nuevo toro, que sólo es uno más de los que le ha tocado lidiar en su ya larga vida. Cuando vino a torear en Villajoyosa, yo fui el novillero que hizo de presentador. Hace ya muchos años.
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Fernando Sánchez-Dragó, además de un personaje controvertido y contradictorio, es un filólogo atípico que un buen día se hizo presentador de televisión, yo creo que para bien de la televisión. Es justo reconocer que ha divulgado el libro como pocos y ha ofrecido a los españoles una serie de programas culturales de los que, pese a quien pese, acaso no hemos sido dignos y por los que creo que estamos en deuda con él.
Ha llovido mucho desde aquel polémico libro en cuatro tomos, titulado Gargoris y Habidis. Una historia mágica de España, sobre el que, a priori, nadie se hubiera atrevido a pronosticar el éxito. Un éxito al que tal vez contribuyera la postura contraria del conjunto de los historiadores españoles que, guardianes de la ortodoxia, sintieron profanada la profesión. Un libro que yo quise leer, atendiendo a la exigencia del autor, que no admitía que se hablara mal de su libro si no se había leído: “Para conocer el sabor del melocotón, hay que probar el melocotón”. Y una vez probado, cosa que hice hasta las últimas heces, me entretuve en la descripción de una cueva que mi sobrecogida imaginación se había ido forjando en el largo camino de la lectura.
Aquí la dejo, para solaz de admiradores y detractores -que para ambas cosas sirve-, de quien mañana será flamante presentador de Telemadrid. Del diario de la noche.
UNA ESPELUNCA ÁRTABRA ESCULCADA POR UN EPÍGONO APÓCRIFO DE FERNANDO SANCHEZ-DRAGÓ.
“Tras esculcar con ojos nictálopes una espelunca ártabra de lábil y anfractuoso suelo y abarrotada de cínifes, afloramos a la empírea luz del espacio donde, al abrigo de un mogote, pudimos llenar la andorga hasta dilatar el ónfalo.
Los arcaicos habitantes de este latebroso lugar mirlaban a los muertos después de trepanarlos a cincel con el propósito encomiable de exonerar sus espíritus. El rito proseguía con la elección insaculada de un cuerpo sin mácula que, por arte de birlibirloque, quedaba sometido a una ominosa e iniciática flebotomía. La sangre era libada en orgiástico aquelarre, en el que alunados licántropos fletaban sus nocherniegos aullidos mientras el grueso de la mesnada o leva se perdía en crapulosos alcoholes.
En el cenit de esta bulla o zambra, hierofantes y derviches pasaban a abarraganarse en rijosa coyunda de núbiles hembras sobre tálamo numérico-tectónico. Todo ello bajo la férula de una tarasca o gomia ataviada de vestidura talar, birrete y croza, que abocaba de súbito en medio de una nube de mefítico éter.
Aún se conservan algunas inscripciones ógmicas, netamente reconocibles, en el dintel de piedra rúnica de la entrada, que está sostenido por jambas o fustes de buriladas cariátides. Éstas, a su vez, se asientan en basas de granito plagadas de alvéolos u ondulaciones sinclinales que sugieren vetustas cazoletas, esvásticas y escrituras hemisféricas y tectiformes en colosal mixtifori y no menos admirable sincretismo.
En constreñido epítome podemos ornear abiertamente que quien ponía sus pies en la esotérica espelunca apostataba sin remisión de las atávicas creencias de su eximia e ínclita prosapia hasta el día en que las Parcas decidieran enfilarlo hacia el nirvana del Hades.”
Mariano Estrada
Posdata:
Afortunadamente, sus libros posteriores, que son muchos, han tenido una lectura más fácil. Me gustó bastante El camino del corazón. En cambio, La prueba del laberinto me pareció un auténtico fraude”. Ambos fueron “Tema de Lara”, el primero con el segundo premio. El segundo, con el primero. Hablo del Planeta, claro, en distintos años. Al ganar el primer premio dijo algo así: “De los 50 millones, veintisiete van a Hacienda. No hay derecho. Y no nos quitan el IVA. Voy a coger los bártulos y me voy a ir a Colombia...”
Dragó puro. No me extraña nada la pésima opinión que, según declara en una entrevista, tiene de los españoles y, concretamente, de los madrileños, ésos que a partir de hoy van a verle la cara en el telediario de la noche.
Nada más, decirle a Fernando que Cervantes tuvo serios problemas con la Hacienda de su época, de la que era recaudador, y no andaría lejos de ser uno de esos españoles que él tilda de sinvergüenzas...
Le deseo mucha suerte con este nuevo toro, que sólo es uno más de los que le ha tocado lidiar en su ya larga vida. Cuando vino a torear en Villajoyosa, yo fui el novillero que hizo de presentador. Hace ya muchos años.
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
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Confío que presente el telediario, mejor que escribe, su programa cultural, estaba bién, pero sus libros dejan mucho que desear.
Mi padre me dijo una vez, y tuvo que repetírmelo muchas veces más para que lo entendiera, que si yo tengo un convencimiento y el resto del mundo tiene otro diferente después de haberlo contrastado, casi casi seguro que YO NO TENGO RAZÓN.
Sin embargo el Sr. Sánchez-Dragó es el "universo intelectual", es el "dogma" y el "paradigma" en el que todos hemos de beber. Eso sí, si no bebes de sus aguas (¿cuáles son sus aguas?) te vas a intoxicar con veneno popular -de pueblo- y democrático.
Pues no.
El apátrida transgresor no me ofrece nada. Más bien me repele.
El incongruente señor inmerso en "la derechona" más corrupta que juega a la liberalidad de las culturas bantúes ... a mí no me la da con queso!!
Sr. Sánchez-Dragó... siga usted dándose piquitos con su Esperanza. La presidenta, digo, o la virtud, que de ea, usted carece!
Un cordial saludo
Julio Correas
Sin embargo el Sr. Sánchez-Dragó es el "universo intelectual", es el "dogma" y el "paradigma" en el que todos hemos de beber. Eso sí, si no bebes de sus aguas (¿cuáles son sus aguas?) te vas a intoxicar con veneno popular -de pueblo- y democrático.
Pues no.
El apátrida transgresor no me ofrece nada. Más bien me repele.
El incongruente señor inmerso en "la derechona" más corrupta que juega a la liberalidad de las culturas bantúes ... a mí no me la da con queso!!
Sr. Sánchez-Dragó... siga usted dándose piquitos con su Esperanza. La presidenta, digo, o la virtud, que de ea, usted carece!
Un cordial saludo
Julio Correas

