martes, 16 de enero de 2007

Una rosa amarilla

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Queridos amigos:

Hay bellezas puras y frías.Y hay bellezas vivas y mestizas que algunos tenemos la suerte de tener en el jardín para admirarlas de cerca. La buganvilla es preciosa, el rosal, oloroso; el hibisco, actualmente, presenta una belleza subsidiaria; el ficus está tremendo ya, casi excesivo... Luego está el mar/la mar...Con respecto a él, a menudo me dicen que ese árbol gigante me tapa un tanto su vista, pero ¿cómo prescindir de esta otra vista? El mar es grande, casi abrumador. En cambio las flores son fugaces. Y los árboles... bueno, los árboles son tan reconfortantes. Tened en cuenta que una parte de mí, digamos que las puertas interiores, está hecha de roble...

Un abrazo


Una rosa amarilla

El ácido:

El hombre ha abierto tanto
las fauces, que los lobos
deben ser protegidos de la ferocidad.

La base:

Las noticias del día no me dejan
resquicios en los que depositar
la esperanza y el ánimo.

La sal:

¿Y qué sentido tiene
que ocupéis el espacio de un poema
si tengo que llamaros
por vuestro nombre, y vuestros méritos
se limitan a la depredación?

El agua:

Puesto que sólo hay interés
y el beneficio es bruto,
voy a invertir mi tiempo
en capitales pétalos de rosa.

Corolario:

No, el día es hermoso
y no puedo gastarlo ni gastarme
en la enumeración prolija
de vuestros crímenes.

Es mejor que me ocupe de esa rosa amarilla
que traspasa las bardas del jardín,
porque es elemental y huele
a verdades que se sitúan
más allá de vosotros, más allá
de esta victoria impune
de la banalidad, que nace
estrepitosamente derrotada.

Mariano Estrada
De A este lado del Paraíso

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Sin duda, la vida sólo cobra sentido ante las fragancias de las rosas y ante poemas como este.¡Precioso, me ha encantado! Un besito, P.E.C


La poesía de hoy en día está más por la espiritualidad y la belleza que por la crítica social, propia de otro tiempo. El poema que nos ofrece Mariano es una "rara avis", pues atiende a ambas cosas.


si, si. es un buen poema que -como la rosa- puede pinchar y embellecer