Derecho a la vivienda
1º.- Renta básica
Hace unos meses, cuando se debatía en las Cortes Valencianas el Nuevo Estatuto de la Comunidad, se habló de algo tan novedoso como la renta básica. Tan novedoso era, y tanto me llamó la atención, que yo escribí estas líneas:
“Yo creo que la inclusión de la Renta Básica en el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, es todo un avance. Otra cosa será su aplicación, claro. La Constitución Española, tan cacareada por unos y por otros desde hace algún tiempo, dice que todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna... ¿O es que nadie se ha dado cuenta? ¿Y qué hacen los políticos, los que nos gobiernan y los que nos quieren gobernar, que no se dejan la piel en el empeño? Por cierto, ¿alguien me puede aclarar lo que ha pasado con el salario de las amas de casa, aquellos famosos cien euros mensuales?”
2º.- Vivienda: evolución en 30 años
A fecha de hoy, un sueldo medio en España (1.600 euros al mes) representa, aproximadamente, el 0,6% del valor medio de una vivienda (260.000 euros). Hace tan sólo 30 años representaba un 4%. Lo que quiere decir que nos hemos alejado mucho del objetivo de conseguir una vivienda, tanto que para muchos se ha vuelto poco menos que inalcanzable. ¿Por qué, entonces, se compran más viviendas ahora que entonces? Pues hay más de una razón. Por ejemplo, con la incorporación masiva de la mujer al trabajo, los sueldos que confluyen en el objetivo de compra son dos. Por otra parte, hace 30 años, las hipotecas se daban con cuentagotas. Las viviendas de protección oficial, que tampoco eran la panacea, se financiaban a través del Banco Hipotecario de España, que, por cierto, daba los créditos al 11% (Curiosamente, los considerábamos baratos, puesto que en la banca privada estaban en torno al 18%. Además, las hipotecas de entonces iban a 10 ó 15 años y las de hoy van a 30 o más, a veces hasta 50, que es toda una vida). Ahora se compran muchas más viviendas, es cierto, pero si uno de los dos pierde el trabajo, es casi seguro que el otro no pueda con la carga, con los perjuicios que ello ocasiona. Además, a la vista está que en algunos casos la hipoteca va a trascendernos, o sea, que vamos a vivir hipotecados toda la vida…
3º.- La vivienda como derecho fundamental:
Hoy se ha dado la noticia de que el Gobierno Francés, o sea Francia, como pionera de los Derechos Humanos, va a aprobar una ley mediante la que quedará establecido no ya el Derecho de los franceses a una vivienda digna, que ése ya lo tenían, sino el de exigírselo al Estado mediante la intervención de un juez.
He aquí el resto de la noticia:
“El Gobierno francés aprobará una ley que establece el derecho a exigir una vivienda al Estado ante los tribunales. Los primeros en beneficiarse serán los sin techo, los trabajadores pobres y las mujeres solas con niños.
Las acciones reivindicativas de los Hijos de Don Quijote han servido de empujón al primer ministro francés para aprobar un proyecto de ley que establece el derecho a exigir una vivienda digna al Estado ante los tribunales. Estos particulares sin techo inundaron el centro de París el pasado diciembre con sus tiendas de campaña rojas para invitar a todos los ciudadanos a experimentar lo que supone vivir en la calle.
Se trata de una ley que equiparará el derecho a una vivienda con otros fundamentales como son la educación o la sanidad.
Villepin ha prometido que todos los franceses podrán acceder a un alojamiento en 2012. Los casos más urgentes, personas sin domicilio fijo, trabajadores pobres o mujeres solteras sin hijos se beneficiarán de la primera fase del proyecto que entrará en vigor a finales del año que viene.
Ahora queda esperar la construcción de todas las viviendas sociales necesarias, cuyos beneficiarios, ha señalado Villepin, deberán respetar el equilibrio entre derechos y deberes, o lo que es lo mismo, un freno, para evitar abusos”.
Tal vez esta noticia haya pasado inadvertida para la mayoría de los ciudadanos, pero a mí me parece de una trascendencia fundamental ¿Por qué? Porque ésta es la única manera de que un derecho reconocido no acabe siendo un adorno, o un simple papel mojado. Y también porque allí donde vaya Francia acabarán yendo otros países, como el nuestro, en el que hay tantos y tan grandes enriquecimientos en el campo de la construcción. Y tanta información privilegiada. Y tanta corrupción. Y tanto abuso. Y tanto maletín. Y tanta obscenidad y tanta luna bendita, porque, si nos detenemos a pensar…
¿Cuántas viviendas, o su valor equivalente, tiene el rico más rico de España? ¿Diez mil? ¿Y cuántos ricos muy ricos hay actualmente en España? ¿Cien mil, trescientos mil? No sé, que alguien eche las cuentas. Yo creo que con una administración más solidaria y más justa habría suficientes viviendas para todos... ¿O es que no es obsceno que una sola persona tenga tantas viviendas, o bienes por valor equivalente, mientas hay gente sin techo, techos inhabitables o ruinosos y economías que no dan ni para taparlas goteras ¿Por qué no se pone un tope a las viviendas que puede tener una persona? Un rico, por ejemplo, puede tener una vivienda para él, otra para su mujer, otra para cada uno de sus hijos, otra para la cuñada, otra para la querida, otra para un primo de Valladolid... Pero ¿para qué coños quiere las otras nueve mil novecientas noventa?
Otro día hablaremos de cómo, si se tuviera voluntad política, se podrían hacer viviendas sociales. Hoy nos conformamos con saber que Francia y los franceses han subido un nuevo peldaño en el camino de la solidaridad, en este caso con los que no tienen techo. Yo creo que es un paso acertado y les deseo suerte.
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
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