viernes, 29 de diciembre de 2006

Contra la pena de muerte

Contra la pena de muerte

En diciembre del 2005, no hubo clemencia para Stanley Williams, ex líder de una banda que fue condenado a muerte en 1981 por un total de 4 asesinatos cometidos durante dos robos en 1979.

Esta es la historia:

“Stanley Williams fue uno de los fundadores de la tristemente famosa banda callejera de los "Crips", en Los Ángeles, California, a principios de la década de 1970. Según él mismo ha admitido, siguió manteniendo un comportamiento violento durante sus primeros siete años en el "corredor de la muerte". Luego, durante los seis años que pasó en régimen de aislamiento, sufrió lo que describe como una "transición redentora", renunciando a la vida de bandas y dedicándose a educar a los jóvenes sobre sus peligros. Desde entonces se había convertido en un símbolo de esperanza y determinación para la juventud desfavorecida, especialmente mediante la publicación de una serie de libros para niños en los que habla de los peligros de la vida en las bandas. Desde que abandonó el régimen de aislamiento, su historial penitenciario ha sido ejemplar. Ha sido candidato al Premio Nóbel de la Paz por su trabajo todos los años desde 2001, y en 2005 recibió un galardón presidencial estadounidense del Consejo de la Presidencia sobre Servicio y Participación Cívica”.

Ésta es mi creencia:

Por horrendos que sean los crímenes cometidos, “La pena de muerte se escapa a la autoridad de los hombres”.

Pena de muerte:

Poco tiempo después de la reelección de George Bush como Presidente de los EEUU, apareció una noticia en la prensa que a mí me conmovió. Y yo escribí este texto que se publicó en más de un periódico:

Contra la silla eléctrica:

“Sr. Director: ante la noticia aparecida en varios medios de información medioambiental de que los EE.UU. iban a proteger 400.000 has. de tierra, pertenecientes a los Estados de Arizona, Colorado, Utah y Nuevo Méjico, con la exclusiva finalidad de proteger el búho manchado de Méjico, yo quiero decir que los gobernantes de los Estados Unidos son esperpénticamente contradictorios, pudiendo pasar alegremente de la tala de bosques ingentes de secoyas para hacer urbanizaciones de millonarios -lo que puede constituir una agresión grave contra la naturaleza-, a la protección de 400.000 hectáreas de tierra para asegurar la supervivencia de un búho, lo que es un gesto realmente hermoso.

Sería bueno también que, en un arrebato de hermosura, desmontaran todas sus macabras sillas eléctricas, las que tanto le gustan a George Bush .-ganador no muy flamante de las últimas elecciones de los Estados miembros-, para proteger a los condenados a muerte, aunque sean simplemente personas”.


No sé si al búho lo han protegido, seguramente sí. Pero las sillas eléctricas las siguen manteniendo vigentes por encima de las numerosas manifestaciones que han tenido lugar y por encima también del ejemplar comportamiento de Stanley Williams en los últimos años de su vida. Finalmente, fue ejecutado el 13 de diciembre del 2005 y Arnold Schwarzenegger fue el que mandó apretar el botón, para desgracia de la humanidad y para su propia deshonra.

Descanse en paz, el ejecutado. Schwarzenegger, a quien no le ha temblado la mano, no debiera poder pegar un ojo.

Un año después:

Con estos antecedentes, no creo que vaya a haber clemencia para Saddam Hussein. La condena a la horca por el Tribunal de Primera Instancia, ha sido ratificada el martes pasado por el Tribunal Superior de la Justicia Iraquí.

Pero yo sigo insistiendo en que “la pena de muerte se escapa a la autoridad de los hombres” ¿Es que no es bastante con que le condenen a cadena perpetua? ¿Hay peligro tal vez de que se escape y vaya a perpetrar nuevos crímenes contra la humanidad? En cuanto a los que mandan y ordenan, ¿es que no queda en su interior ni una brizna de misericordia?

No es cierto que quien denuncie la ejecución de Saddam Hussein esté de parte del genocida, como ha dicho alegremente Juan Carlos Girauta en un artículo. Yo no estoy ni he estado nunca de su parte, pero sigo diciendo que “la pena de muerte se escapa a la autoridad de los hombres”.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com

Añadir comentario


Cadena perpetua sería suficiente, a mí no me gusta la pena de muerte.No podría vivir con ello, el resto de mi vida.


Algunos de los condenados a muerte sin duda se la merecen. Pero bajo ningún concepto admito que se lleve a cabo. Nadie se puede convertir en propietario de la vida de nadie. Si ha sido "malo" para la sociedad esta debe aislarlo.Pero pena de muerte JAMÁS


"Cada vez que se alude a este escarmiento, la Humanidad retrocede en cuatro patas". No puedo estar más de acuerdo. La pena de muerte es SIEMPRE una aberración contra la especie humana,pero casos como este que nos relatas claman al cielo. Lidia.


Gracias Mariano,no sabes cuanto estoy de acuerdo con cada una de tus palabras.El "ojo por ojo",el lícito asesinato en nombre de la justicia del estado,debe rechazarse.Sadam no es una excepción.Que pague, pero para quién con la muerte?Horca en el sXXI!


Los amigos del emperador mueren en la cama,sus enemigos en la horca.Importa poco que ambos fueran igual de asesinos. Sin justicia, qué futuro nos espera? Que los dioses nos protejan!(Alá incluído).Transi


Ya está, ya está hecho¿Están contentos ahora? ¿Ha cambiado en algo que hayan asesinado a un anciano?


En la vida, y a pesar de las atrocidades de algunos, nadie está legitimado para quitar la vida a otro, porque nadie sabe bien quien está en posesión de la verdad,además, nunca se está seguro. En caso alguno, quién te la ha dado, y esos, nunca lo harían.