Viernes, 08 de diciembre de 2006
LIBORIO

A Lisardo,
que siempre me ha inspirado ternura.

La tarde tiene colores
de laxitud y desgana;
pero el deber, que es muy duro,
doblega el lomo y... trabaja.
Quien tiene tierras, la tierra,
quien tiene ovejas, la lana;
con la raz?n de los cuerdos
nadie se atreve a la holganza.
Pero no todos son cuerdos,
algunos hay que son mandrias,
pamemos, tontos del bote...
Por ellos rompo esta lanza.

Jacinta, la del Codeso,
est? arrancando una mata;
la voluntad le rebosa,
pero la fuerza no es tanta.
En esto llega Liborio
por el carril de las cabras,
y ?qu? es lo que hace? Se sienta
para ejercer de miranda.

- De d?nde sales, Liborio?

- De por detr?s de esas zarzas.

No hay m?s silencio en el mundo
que el que sigui? a estas palabras.
S?lo la azada se o?a
como un lamento del alma.
Liborio, desde su trono,
tranquilamente miraba;
casi una hora mirando
y con la boca cerrada.

- ?Qu? miras, Tonto del Bote?

- Lo que los ojos me alcanzan.
Y por lo visto hasta ahora,
llega la noche y no acabas.

- Acaba t? por mi cuenta.

- Haber tra?do las vacas.
Esta ra?z es m?s honda
que el colag?n de las nalgas.
T? la has dejado crecer,
a ti te toca arrancarla.
A m?s, quien tiene un marido,
tiene tambi?n una espalda;
en ella tienes remedio
y no rogando a las ?nimas.
Deja que pase la tarde,
respira un poco, descansa;
de noche mira la luna
y que ?l la arranque ma?ana.
No es bien que pidas favores
al primer tonto que pasa.

- No s? las cosas que dices
de d?nde diablos las sacas;
los que te tienen por tonto
?qu? diametrales se andan!

- Por tonto tengo esta bula,
por listo no me la daban.
Lo que yo diga no vale
poco ni mucho ni nada.
Aqu? me tienes, sentado,
mirando como trabajas;
a nadie, que sea listo,
se le consiente esta gracia.
?Qu? t? me pides ayuda?
Yo te la niego y ... se acaba.
Puedes mandarme a la mierda
y yo a una mierda m?s larga.
Si no la hubieras dejado,
no hab?a crecido esa mata;
hoy ya no puedes con ella,
pues, oye, ?j?dete y baila!
Entiendo que te relinche
el percher?n de la rabia;
lo entiendo tanto que, mira,
casi me duele en el alma.

- Entonces ?vas a ayudarme?

- Ya te lo he dicho: ?nequaquam?.

- Diez duros tienen la culpa.

- Ni aunque los riegues con l?grimas.
Y dicho esto, me marcho,
que aqu? no pinto ya nada...

Es privilegio del tonto,
cuando la linde se acaba,
seguir las huellas del tiempo
por los carriles del agua.

Del libro "Trozos de cazuele compartida"

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Publicado por Mariano.Estrada @ 18:16
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