miércoles, 15 de noviembre de 2006

La víbora

Queridos amigos:

Es evidente que la risa va por barrios y que cada cual tiene sus fobias y sus filias, sus demonios y sus ángeles, sus rarezas y sus miedos específicos. En los tiempos de mi juventud –lejanos ya en la memoria, pero aún vivos-, conocí a una chica muy joven, muy dulce, muy guapa y muy simpática, lo que nada tiene de extraño, supongo. Lo extraño es que, a pesar de tener novio, sólo había dos cosas en el mundo que le causaban respeto: las víboras y las vacas. Y yo me he preguntado alguna vez: ¿fue ella consciente del significado de su declaración? ¿En qué sentido? ¿Utilizó frívolamente el diccionario? ¿Hizo uso a propósito de semejante bifidez intencional? ¿Era corta de miras? ¿Era inteligente? ¿Era buena?...

¿Que por qué veo fantasmas en todas partes? “¿Y tú me lo preguntas?” Porque no es amor, es miedo, lo que don Mendo me inspira”.

Debo señalar, por otra parte, que el miedo a las vacas no lo comparto en absoluto, a pesar de la cornamenta y-eso-aleluya. Sin embargo, y en esto coincido ciegamente con la chica, por las víboras siento mucho respeto. Ahí van mis razones.

Un abrazo

La víbora

Reptil, culebra, ofidio, la víbora es bífida de lengua, ciertamente, pero no bilingüe, que es algo muy distinto. Bilingües son los catalanes, por ejemplo, sin que ello tenga nada que ver “¿Digui?” Digamos que es “birrámica y unitronca”, si así puede decirse porque yo, ignaro, lo ignoro.

Entre las víboras del lugar –las extranjeras siempre han sido más raras- no hay ninguna bicéfala. Bicéfalos eran los “lisos”, sus primos, y a éstos sí los vi, en los prados, cuando “yo era adolescente y nadie me había amado todavía”. ¿Y cómo dice usted que se llaman? Lisos ¿Y no serán anfisbenas, monstruos mitológicos, supuraciones de la fantasía? ¿O sugiere usted que son conflictos genéticos reales, tal vez teratologías procedentes de la experimentación? ¿De la experimentación? Para mí son reptiles, simplemente; seres naturales que habitaban los prados del lugar mucho antes de la manipulación de los genes y la clonación de las ovejas. Lo que no sé es cómo lograrán coordinarse si, por ejemplo, las cabezas difieren en los gustos y una quiere ir a Murcia a desayunar y la otra refocilar con un congénere de Barcelona ¿Se tirarán de los pelos? Son calvos. ¿La emprenderán a patadas? Son ápodos ¿Intentarán arreglarlo con razones? ¿Gente que tiene dos cerebros? ¿Razonarán acaso con el culo? Vamos, corazón ¿se puede razonar con el esfínter? Parece ser que sí, que es muy flexible ¿Flexible? ¡No me digas!

La víbora común, la que conozco, posee una segunda bifidez que, mucho más sutil que la anterior, se manifiesta claramente en la estética, ya que es a un tiempo repelente y bonita, repulsiva y hermosa. No obstante, su hermosura no debe embelesarnos hasta el punto de la confianza, que es depositaria del peligro, y mucho menos de la aproximación, familiaridad o cercanía, porque ella no pregunta, sino que muerde. Muerde con violencia y voluntad, muerde con astucia y atención, muerde con rapidez y con veneno “¿Do you understand, Murdock?”. Yes, my brother, que es asilvestrada y fulgurante, que es indómita y certera, que tiene en su body sigiloso la genuina velocidad de la luz…

Dos dientes huecos, situados en la mandíbula superior, dos latigazos vertiginosos, dos inyecciones intrépidas que pueden ser mortales de necesidad, si no lo evita a tiempo un torniquete, con sajadura y chupetón, o, mejor aún, un antídoto. Y no es que sea mala, la pobre, es que es así, es víbora: ella no te puede querer. Normal. Las mulas son falsas y dan coces. Tampoco ellas te quieren ¿Te quieren quizás los alacranes o las avispas, los escorpiones o las abejas?

En cuanto al rosario que tiene sobre el lomo... ¡Ah, sí!, perdone, ¿no es reminiscencia de un determinado pisotón? ¿No es la marca, digamos indeleble, de una vieja maldición bíblica? Hombre, la similitud con el rosario no implica experiencias religiosas, tipo Enrique Iglesias, y mucho menos bondades evangélicas, tipo Madre Teresa de Calcuta, pero tampoco es el estigma que ejemplariza y perpetúa un castigo; se trata de un adorno natural, un sello específico más o menos determinista, como los tigres del Eufrates, como los propios pasos de cebra, es decir, las rayas anteriores al color, es decir, los dálmatas. La víbora no es exactamente el demonio, ni siquiera como una de sus formas…

Por otra parte, el triángulo de la cabeza no tiene implicaciones con las Bermudas ni con los montes de Venus, ni con la Plaza Triangular de Benidorm, ni tampoco con las matemáticas o la geometría, por más que estuvieran formuladas por Euclides, por Pitágoras, por Tartaglia ¿Que es sorda? Ciertamente. O casi. Pero bien lo suple ella con una vista de lince, que al lince no le vale de nada; con la capacidad mimética del camaleón, que es emblemática y cierta; con el proverbial olfato del perro, con el sigilo del gato, con la astucia de la mujer...

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Del libro “Aguablanca: caminos de ida y vuelta”

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¿Dice usted que no tiene nada de extraño que haya una chica muy joven, muy dulce, muy guapa y muy simpática? Sólo le faltaba ser rica ¿Lo era? ¿Y no será que el tiempo pule mucho los recuerdos? Dan rabia estas cosas, porque uno no las encuentra. Saludos


¡¡¡Hola, Mariano!!!! pues aunque ni joven, ni guapa ni dulce, comparto lo de la chica!!!
No me da respeto, me da pavor!! no las víboras, cualquier ofidio!! y efectivamente no es mala, ES SU NATURALEZA
Un beso Natalia


Natalia,la dulzura,guapura y demás, son cualidades caducas,sin embargo, cuando se llevan dentro son perennes, y esas, - como mínino -, sí que las tienes.

El miedo, a veces, hay que tenerlo más a los bípedos que a los reptiles. JMP


Natalia,la dulzura,guapura y demás, son cualidades caducas,sin embargo, cuando se llevan dentro son perennes, y esas, - como mínino -, sí que las tienes.

El miedo, a veces, hay que tenerlo más a los bípedos que a los reptiles. JMP


Natalia,la dulzura,guapura y demás, son cualidades caducas,sin embargo, cuando se llevan dentro son perennes, y esas, - como mínino -, sí que las tienes.

El miedo, a veces, hay que tenerlo más a los bípedos que a los reptiles. JMP


Yo solo he querido colgarlo una vez, no pretendo que te lo aprendas de memoria, Natalia, de verdad. JMP