Viernes, 10 de noviembre de 2006
Queridos amigos:

Tras el nacimiento de Paisajes Literarios, en el ya lejano mes de abril del 2001 (f?jense qu? odisea), son varias personas las que me han escrito desde lugares diversos y remotos, especialmente desde la Am?rica de nuestros hermanos del Sur. Y lo han hecho bien para hacer observaciones de insospechada ?ndole, bien para mostrar su agradecimiento o transmitir sus emociones ante la lectura de un poema? O bien, incluso, para hacer constar que sus familias proceden de alg?n lugar preciso de la Carballeda zamorana: Muelas de los Caballeros, Vega del Castillo, Justel, Donado, Espada?edo, Rionegro del Puente? Y ello me ha hecho recordar que, efectivamente, en los a?os m?s duros de la emigraci?n, muchos de los habitantes de la zona se fueron a lugares tan lejanos y queridos como Argentina, que es donde estaba realmente la carne?

Pues bien, hace s?lo unos d?as me escribi? una persona, de la que ignoro su nombre y sus prop?sitos, dici?ndome que el destino la hab?a empujado hasta Colombia y que, cuando ya llevaba muchos a?os all? y hab?a le?do algo de Gabriel Garc?a M?rquez, le hab?a venido a las mientes la idea de visitar un d?a Macondo. El resto se lo pueden imaginar, y no les costar? mucho entender la siguiente consideraci?n, en la que mi comunicante se explayaba:

He llegado por casualidad a su p?gina y, de todos los paisajes que en ella se describen y se ofrecen, que no son pocos, destacan sobremanera los referidos a un pueblo llamado Muelas de los Caballeros. Hasta tal punto han llamado mi atenci?n que estaba decidido a escribirle para hacerle la siguiente pregunta: ??Existe realmente un pueblo llamado Muelas de los Caballeros?? Cosa que hubiera hecho, sin duda, de no existir Internet. Y no ha sido otro que su mayor buscador, Google, el que me ha confirmado su existencia. No la existencia de su persona, compr?ndame ?que ?sa ya estaba confirmada-, sino la del pueblo que tanto y tanto le tira. Pues bien, ?sabe usted que me han entrado ganas de ir a visitarlo? Por cierto, no me importa nada la ausencia de hoteles o fondas en los que pernoctar, lo que s? me desagrada, y mucho, es que ya no queden pajares?



MUELAS, DRESCRIPCI?N LIBERAL

Luces de situaci?n:

De todas las descripciones que yo he hecho de Muelas, que tampoco son muchas, ?sta es la m?s liberal. No s? si servir? para dar una idea de su vertiente urbana, seguramente no. Pero tampoco pretende ser una fotograf?a, sino una exposici?n de tintineos aleatorios sobre la sombra de un pasado reciente, que conozco muy bien y en el que parad?jicamente no me veo incluido. Tal vez porque me he situado en punto neutro del narrador.

Un abrazo

Muelas. Muelas pueblo. Muelas calle. Muelas noche. Muelas planta ?Muelas planta? S?, almortas, alegor?as de muelas. Dolor. Muelas de los molinos. Muelas del Pan. Muelas de los Caballeros. Federico Muelas... Oiga, este ?ltimo es un poeta conquense, conque, ?por qu? lo nombra usted, si mea fuera del tiesto, por m?s que mee fuerte y muy l?rico? Porque en Muelas no hay mucho donde elegir, seg?n mis c?lculos. Sus c?lculos est?n en el ri??n ?No cree? A ver, poetas de Muelas, de la pe a la pa. Pepe y Paco ?Vale? Pod?a ser Pedro y Pablo, pero suena mucho a ap?stol y a evangelizaci?n.

Muelas poes?a. La poes?a de Muelas es el roble y la miel, las flores y las plantas. Las casas tienen piedras y plantas. Muchas piedras y una o dos plantas. Sin ascensor, claro. Con balcones. Para que haya balcones tiene que haber plantas. Los motivos no los voy a decir, porque son obvios y todo el mundo los sabe, aunque hay m?s de uno. Dos, al menos. Dos almenas. Pepa y Paca. En las plantas altas suele haber balcones. Y al rev?s, en los balcones suele haber plantas, pero no son altas. Son geranios y hortensias. En las plantas bajas se imponen las plantas de los pies, o sea, los quesos y los tomates. Las plantas bajas est?n a ras del huerto, que es donde se plantan las cebollas y a veces se llevan las conquistas, hoy llamadas ligues. Menos Lorca, que sol?a llev?rselas al r?o creyendo que eran mozuelas ?En Lorca hay r?o? S?, y en Espronceda hay mar. En Lorca he visto un barranco. En Espronceda un bajel.

Una planta es buena o mala dependiendo de quien la tenga o la lleve. Ese hombre tiene buena planta, Hortensia, ?acaso es jardinero? No, Jacinto, es horticultor, es guardabosques. Le viene de familia. Naci? de pie, su padre era Gallardo, de apellido. Y una de sus vacas tambi?n, de nombre. La otra se llamaba Garbosa. Y su madre era apuesta, pero, claro, al vivir en un pueblo peque?o, como Victor Manuel, como Muelas, no tuvo ocasi?n de arruinarse. En los pueblos peque?os no hay casino ni bingo, no hay p?quer ni bacarr?. Hay partidas de mus en las que s?lo se juega la consumici?n. Los viejos la consumen poco a poco, como met?fora de s? mismos. Ponme un ponche, Mirinda, que paga el Caballero. Y ?rdago a la chica. Deja ya a la chica, co?o, que a?n est? saliendo del cascar?n y t? ya pides tierra. Recoge ese amarraco y envida, si quieres. Bien, una de juego, dos de pares, tres de mis cojones ?Treintaitr?s? No, treintaiuna. Cambio jud?a por garbanzo. Sin trampas ?eh? La grande est? en paso. A veces hay brisca o domin?, a veces hay julepe o escoba. Menudos tutes, madre, con la escoba ?T? no barres? No ?Y t?, no cantas? Tienes las cuarenta. Los de fuera se callan, chaval, y dan tabaco. El monte es m?o ?Todo?

Las casas de Muelas tienen una buena fachada y tambi?n una aceptable conservaci?n. La piedra que las forma es un granito gris, extra?do de la cantera de Puente Nuevo, tambi?n de la cantera de La Virgen, que en invierno es una charca de agua, a veces congelada, que de ni?os nos permit?a resbalar porque llev?bamos herraduras en los zapatos, unos zapatos de madera, muy calientes, llamados cholos. El cholo Juan Sim?n se col? debajo del hielo porque ten?a hueca la chola, que es la azotea, que es el tejado. Los tejados de Muelas son pizarras azules de la cantera de Llojadal, que est? all? arriba, en la sierra, donde quedan recuerdos de ?Los que se echaron al monte?. ?Qu? dices, Isidro? ?Hubo maquis aqu?, tan Cercas? No, aqu? hubo masones, a veces. A veces menos sones. Ahora las canteras est?n abandonadas, no s? si esperando a los barreneros de Manganeses de la Polvorosa, donde tiran la cabra por el campanario, pero la piedra est? ah?, en las fachadas de los edificios, hablando por s? misma, en sillares espl?ndidos, en dinteles monumentales, pulcra y aplomada, mas?nica, poco menos que eterna.

De noche, los tejados son aleros oscuros, donde anidan las oscuras golondrinas. Las golondrinas son oscuras porque nacieron de un pubis atormentado. Los vencejos son negros porque sintieron el presagio de la esclavitud. Martin Luther King fue el abogado de los negros, pero la esclavitud de los vencejos son sus propias alas, largas como cuaresmas sin pan, casi como el Largo de Haendel, que es de una parsimonia alcalina, materia admirable de la que Ravel hizo un bolero a cuyo ritmo es imposible la fornicaci?n, se?ora Derek ?Y los aviones? Los aviones sacaron el pecho por la ventanilla del amanecer y el sol se lo ti?? de un fogonazo. Blanco nuclear, blanco Espa?a, blanco de escopetas de perdig?n que, como el culo, funcionan con aire comprimido. Pedo, pedo. Definici?n. Esc?ndalos, olores y deflagraciones ?Usted sabe algo de lavativas? S?, una mierda sacada de contexto.

Las golondrinas siempre vuelven a Espa?a y a Zamora y a la Carballeda porque las casas de los espa?oles y los zamoranos y los carballeses les ofrecen todav?a la hospitalidad de los aleros, el envigado de roble de los balcones y de los soportales y a veces los cabildos de las Iglesias, porque los curas entienden, supongo, el car?cter sagrado de estos pobres animalitos de Dios ?T? sabes que las golondrinas no se pueden comer? Claro, es pecado mortal ?Y en esto no hay bula, oiga? Parece ser que no, son tan escu?lidas, las pobres... La cig?e?a, que goza del mismo privilegio que las golondrinas, suele estar en las torres, bajo el gallo de las veletas, presidiendo el mausoleo de la carne con su nido de cuatro toneladas y su larga lista de embriones congelados que, ?En busca del tiempo perdido?, se han puesto mansamente ?A la sombra de las muchachas en flor?. Pero los ni?os no vienen y los pueblos se van quedando vac?os...

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com
Del libro ?Aguablanca: caminos de ida y vuelta?

(Camino de vuelta. Al entrar en el pueblo era de noche. De ah? las alusiones nocturnas)
Publicado por Mariano.Estrada @ 15:09
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 13 de noviembre de 2006 | 1:12
Pajares a?n quedan, Mariano, lo que no quedan son pajas.Tomadas en su m?s noble acepci?n.Afortunadamente, tampoco quedan estesos...