domingo, 17 de septiembre de 2006

Cromismo político

Queridos amigos:

Como las cosas se han puesto un poco chungas, yo me he preguntado el porqué. De modo que me he sentado en el sofá, he cerrado los ojos y he puesto en marcha una moviola mental que, sin querer, se ha detenido en este punto...

Un abrazo

CROMISMO POLÍTICO

Esta es la crónica de un suceso importante en el desarrollo político de la España de los últimos tiempos: las primeras elecciones a Cortes. El cromismo exhibido en las mismas era de una riqueza punto menos que innúmera. Había tantos partidos que a alguien se le ocurrió preguntar: “¿los televisan todos?” Sin embargo, aquí se recogen solamente los que, a escala nacional, jugaron un papel relevante en esa etapa núbil, esperanzada e incierta, en la que los ultras daban pánico a las mayorías y los nacionalismos eran gérmenes con principio de interrogación, por lo menos hasta entonces.

En resumen, ni el rojo ni el azul. Como aún no había llegado Hawking con el big bang, la disposición de la gente tenía un claro deslizamiento hacia el Centro, con sus colores pálidos. Tanto es así que en un futuro próximo, con la única excepción del terrorismo, nos íbamos a quedar sin extremidades.

La verdad es que fue una etapa ingenua y transparente, casi inconcebible, de la llamada Transición, con una lucha noble por el poder en la que, como norma general, no cabían traiciones ni escándalos ni insultos. Al contrario, la cortesía se hizo eco de esta expresión machadiana: “Usted primero”. “¡Oh, nunca, nunca, nunca! Usted delante”. De hecho, algunos no paraban de decir: “seamos francos”. A lo que otros replicaban con libertad y sin ira: “no, señor, realmente queremos ser otra cosa”.

Ganó la UCD.


CROMISMO POLÍTICO

Se auspiciaba,
por sencillo,
un auténtico sabor a mercadillo.

Era dado
como público y sonado.
Y aunque enorme se esperaba,
no tan tan se barruntaba
de variado,
de tan tanto colorcillo.

Los pecistas, por un lado,
se presentan al mercado
con martillo.

Es lo justo
para no llevarse un susto;
porque acaso en las andadas,
camaradas,
se les floje algún tornillo
del Carrillo.

Por su parte, los de antaño,
tan Fragantes
como antes.

Los de centro,
suavizantes,
descontentos...

Pero hay más:
las ultranzas de derechas,
imperantes,
aPiñadas, "ensamBlás".

Y los muy socializantes
de la izquierda,
van tirando de la cuerda
lo normal.
Salpicando Tiernamente
la Galbana
Hegeliana
con Filípicas de Marx.

Mariano Estrada, 1977
Del libro “El limón hespérico”.

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