martes, 29 de agosto de 2006
La convivencia va de mal en peor ¿Uístis?
Queridos amigos:
Hace más de un año que, a modo de reconvención contra nuestros políticos, escribí esta breve ironía sobre la convivencia. Pues bien, nuestros políticos no sólo no han reconducido sus lastimosos comportamientos -que son deplorablemente enconados-, sino que los han llevado a extremos tan divergentes que empiezan a ser incomprensibles. Y tan alargados en el tiempo, que pueden hacerse patológicos.
Lo único bueno que ha ocurrido desde entonces para acá, son los Ciudadanos de Cataluña y Rosa Díez. Pero Rosa Díez ya estaba.
Mariano Estrada
¿UÍSTIS?
Ahora que esta clase política española, tanto de la izquierda como de la derecha, se ha vuelto majara hasta el extremo de increparse mutuamente en términos “guerracivilistas”, yo recuerdo una vez que, rondando los setenta, los jóvenes de Muelas de los Caballeros, Zamora, estuvimos a punto de entrar en una guerra civil contra los jóvenes de Donado, pueblo que está a sólo 2 km. y que ahora es incluso del mismo Ayuntamiento. El motivo no lo recuerdo, probablemente las chicas, lo que sí recuerdo bien es al comandante del “enemigo”, un joven bajito y de cejas bien pobladas que, adelantándose a los otros de su escuadrón, nos increpaba de la manera siguiente: “Marcharvos pa vuestro pueblo, ¿uístis?”, cosa que repetía y no dejaba de repetir... Y nosotros, que nos íbamos de todas formas, acabamos por irnos con urgencia, pero él nos seguía y nos perseguía y nos arreaba por detrás, como a las vacas. “Vos vais pa vuestro pueblo, ¿uístis?”. “Y no volváis por aquí, ¿uístis?” “¿Eh, uístis bien, uístis?
“Uístis”. Tantas veces lo dijo que, para nosotros, ése es desde entonces su nombre. Es más, yo no le conozco otro, que sin duda lo tiene. Desde aquí le mando un abrazo.
Pues bien, ésa es la palabra que yo elijo hoy para arrojarla a la cara de nuestros políticos, cosa que voy a hacer de este modo: “A ver si dejáis de crearnos problemas de una vez, ¿uístis?. Porque aquí, el único problema que hay sois vosotros ¿Uístis? ¿Eh, uístis? A mí me da la impresión de que la gente, en general, no tiene mayores dificultades en su convivencia de cada día ¿Uístis bien, uístis? O sea ¿ habéis uído? Sí, habéis huido. Habéis uído sordo”.
¿Qué pena de gobernantes, ¿no? No pueden estar más de 25 años sin tirarse los trastos a la cabeza. Hablo en tercera persona del plural, porque son ellos, los políticos, los que mean siempre fuera del tiesto, a veces hasta fuera de la ley; los que se sacan las guerras de la manga (de la manga de un mar que no es precisamente el menor); los que tiran la piedra y luego esconden la mano, como el aldeano “Sí, sí, vosotros ¿Uístis?”. Lo malo es que los trastos que se tiran entre ellos rebotan siempre en nosotros, en nuestras cabezas de turco. Y yo les quiero decir: “Afinad la puntería, ¿uístis?. O empezaré a pintar de blanco la papeleta antes de meterla en la urna. Y pediré representación en las Cortes para mi voto en blanco, y éste parirá con dolor y tendrá un montón de hijos que no serán ni pijos ni botijos, sino mera blancura nuclear, es decir, jabón para limpiar tanta basura. ¿Uístis?
Mariano Estrada
Hace más de un año que, a modo de reconvención contra nuestros políticos, escribí esta breve ironía sobre la convivencia. Pues bien, nuestros políticos no sólo no han reconducido sus lastimosos comportamientos -que son deplorablemente enconados-, sino que los han llevado a extremos tan divergentes que empiezan a ser incomprensibles. Y tan alargados en el tiempo, que pueden hacerse patológicos.
Lo único bueno que ha ocurrido desde entonces para acá, son los Ciudadanos de Cataluña y Rosa Díez. Pero Rosa Díez ya estaba.
Mariano Estrada
¿UÍSTIS?
Ahora que esta clase política española, tanto de la izquierda como de la derecha, se ha vuelto majara hasta el extremo de increparse mutuamente en términos “guerracivilistas”, yo recuerdo una vez que, rondando los setenta, los jóvenes de Muelas de los Caballeros, Zamora, estuvimos a punto de entrar en una guerra civil contra los jóvenes de Donado, pueblo que está a sólo 2 km. y que ahora es incluso del mismo Ayuntamiento. El motivo no lo recuerdo, probablemente las chicas, lo que sí recuerdo bien es al comandante del “enemigo”, un joven bajito y de cejas bien pobladas que, adelantándose a los otros de su escuadrón, nos increpaba de la manera siguiente: “Marcharvos pa vuestro pueblo, ¿uístis?”, cosa que repetía y no dejaba de repetir... Y nosotros, que nos íbamos de todas formas, acabamos por irnos con urgencia, pero él nos seguía y nos perseguía y nos arreaba por detrás, como a las vacas. “Vos vais pa vuestro pueblo, ¿uístis?”. “Y no volváis por aquí, ¿uístis?” “¿Eh, uístis bien, uístis?
“Uístis”. Tantas veces lo dijo que, para nosotros, ése es desde entonces su nombre. Es más, yo no le conozco otro, que sin duda lo tiene. Desde aquí le mando un abrazo.
Pues bien, ésa es la palabra que yo elijo hoy para arrojarla a la cara de nuestros políticos, cosa que voy a hacer de este modo: “A ver si dejáis de crearnos problemas de una vez, ¿uístis?. Porque aquí, el único problema que hay sois vosotros ¿Uístis? ¿Eh, uístis? A mí me da la impresión de que la gente, en general, no tiene mayores dificultades en su convivencia de cada día ¿Uístis bien, uístis? O sea ¿ habéis uído? Sí, habéis huido. Habéis uído sordo”.
¿Qué pena de gobernantes, ¿no? No pueden estar más de 25 años sin tirarse los trastos a la cabeza. Hablo en tercera persona del plural, porque son ellos, los políticos, los que mean siempre fuera del tiesto, a veces hasta fuera de la ley; los que se sacan las guerras de la manga (de la manga de un mar que no es precisamente el menor); los que tiran la piedra y luego esconden la mano, como el aldeano “Sí, sí, vosotros ¿Uístis?”. Lo malo es que los trastos que se tiran entre ellos rebotan siempre en nosotros, en nuestras cabezas de turco. Y yo les quiero decir: “Afinad la puntería, ¿uístis?. O empezaré a pintar de blanco la papeleta antes de meterla en la urna. Y pediré representación en las Cortes para mi voto en blanco, y éste parirá con dolor y tendrá un montón de hijos que no serán ni pijos ni botijos, sino mera blancura nuclear, es decir, jabón para limpiar tanta basura. ¿Uístis?
Mariano Estrada

