miércoles, 31 de mayo de 2006
Amor: ¿realidad o sueño?

Pues veréis, un día ya lejano, que en cierto modo puede ser ayer mismo, se sentó a mi lado una joven de edad bien definida, pero escasa. En años, no más de diecisiete, si es que los años se computan por la tersura de la mirada, que era transparente a la vez que misteriosa. Hablamos durante largos minutos, acaso largos días y semanas, incluso largas centurias. Ya sabéis que cuando uno se enamora el tiempo se funde con la luz y todo se hace presente. Y en un momento concreto de la conversación, que no obstante era finita, me sentí empujado a decir:

- Te amo desde el instante en que te sentaste a mi lado

Y ella, adornada de una sonrisa subyugadora, me dijo:

- ¿Y antes no?
- ¿Antes? –respondí sorprendido- ¿Cuándo, si no te conocía?
- ¿Estás seguro? –repuso con aire misterioso- ¿Acaso no me soñaste antesdeayer, y la semana pasada y la anterior y doce mil noches atrás? ¿Acaso no has estado soñando conmigo durante todos los días de tu vida? ¿O tal vez me he equivocado de hombre?
- No –repuso por mí una voz convencida y convincente- Soy yo, soy yo... Te conozco desde los presentimientos del amanecer, que están en las proximidades de la eternidad.

Y entonces nos amamos hasta la extenuación, que es el punto exacto en el que los enamorados se detienen para reponer el aliento.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Publicado por Mariano.Estrada @ 23:07
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 02 de octubre de 2009 | 12:22
TIEMPOS DEL AMOR

Te amé de niño cuando
de forma ornamental
y distraída
respirabas jazmín
y madurabas besos.

Y vuelvo a amarte ahora cuando
el mosto de las parras,
desde una miel de altura,
se ha ofrecido al harén de las abejas.

Mariano Estrada, del libro "Amores colaterales"
Publicado por Mariano.Estrada
viernes, 02 de octubre de 2009 | 12:42
ACEPTA ESTE DISLATE

Acepta este dislate de una sangre
que no gravita en el tiempo
y, más allá de la ley
por la que Eros nos gobierna,
repara en esta llama de mi viejo corazón
y dime:
¿Te atreves a mirarme,
sentarte junto a mí, tomar mis manos
y darme tu silencio en esta noche infinita?


Mariano Estrada, del libro "Azumbres de la noche"